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Ser venezolano: identidad y conciencia I Letras Al Margen I Gustavo Luis Carrera

Habiendo nacido fuera de Venezuela, el pintor Manuel Cabré (1890-1984), es plenamente venezolano.

Gustavo Luis Carrera I LETRAS AL MARGEN              

            De suyo, se procede automáticamente al acreditar una nacionalidad por el sitio donde se nace. Y es indudable que esa vinculación es válida. A tanto llega esta determinación elemental, que los diccionarios siempre destacan el lugar de origen como señalamiento básico, y en casos procedentes, agregan si hay otra nacionalidad por adopción. Ahora bien, cabe preguntarse si ese nexo individuo-cuna territorial es tan absoluto y sobre todo tan irreversible como parece.

            NACIMIENTO. Son venezolanosquienes han nacido en esta tierra llamada Venezuela. Así debe rezar el derecho natural y constitucional. Y no hay duda de esta consecuencia lógica. La vinculación con el lugar de origen es un nexo fatal, ineludible. Porque no sólo es el hecho inmanente del nacimiento, es principalmente el lapso de la crianza y de la niñez el que impone una marca inocultable. Se adquiere una identidad. Luego, todo se consolida, en el plano del desarrollo natural, de la educación, y en particular, de las costumbres y las relaciones humanas. (El sello de la niñez es imborrable; sin duda tienen razón los sicoanalistas). Pero, las cosas nunca son tan absolutas como parecen. Hay quienes nacen en Venezuela y no son venezolanos, como el destacado músico francés Reynaldo Hahn, nacido en Caracas. Así como aquellos que habiendo nacido fuera de Venezuela, son tan plenamente venezolanos, como Manuel Cabré, Miguel Cardona, Pilar Almoina de Carrera, Antonio Pasquali. Recuerdo un viejo lema utilizado, hace años, en este país: «No se es de donde se nace, sino de donde se hace». Y es muy cierto.      

            DERECHOS. La expresión básica de la ciudadanía es el ejercicio de los derechos que la Constitución reconoce y proclama. Son las atribuciones propias de quienes nacieron en Venezuela o adoptaron dicha nacionalidad por su propia voluntad. Así, nativos y adoptivos, todos tenemos iguales derechos. Pero, ¿es esto cierto? Con frecuencia vemos manifestaciones públicas, y escuchamos informaciones, de protestas de ciudadanos venezolanos que reclaman el respeto a sus derechos. Entonces, ¿qué sucede? ¿Que esos derechos son más teóricos que reales? ¿Que la administración pública los desconoce? ¿Y entonces, para qué está la Constitución? Lo cierto es que una cosa es considerarse venezolano y otra es que se cumplan los derechos derivados de tal condición. Esta contradicción, no resuelta, complica poderosamente la verdadera categoría de ser venezolano. Se es lo que se puede ser; no lo que se imagina ser. Vemos, entonces, la enorme relatividad que problematiza la concreción de la real condición de ser venezolano.   

Hay quienes nacen en Venezuela y no son venezolanos, como el destacado músico francés Reynaldo Hahn, nacido en Caracas»

  

            IDENTIDAD Y CONCIENCIA. ¿Tienen quienes se identifican a sí mismos como venezolanos conocimiento de sus deberes como ciudadanos de un país? Habría que preguntárselo con respecto a gobiernos indiferentes a la decadencia general de la nación, y a particulares que aprovechan de especular en los precios abusivos de los artículos esenciales para la alimentación y la vida mínima. Son venezolanos por el hecho mecánico de tener un acta de nacimiento que así lo acredita; pero es más que evidente que carecen absolutamente de una conciencia nacional. Porque, a fin de cuentas, se es venezolano para algo positivo con relación a una comunidad, a un país que ha sido nuestra cuna; y ese algo tiene que ser en beneficio colectivo y solidario, no personal y egoísta. De hecho, no basta con nacer en un  lugar determinado, lo cual puede ocurrir, inclusive, como un accidente en el tiempo y en el espacio; es indispensable firmar, mentalmente, un pacto de fidelidad y apoyo con un territorio, que llamamos nación, y con una sociedad plena, que llamamos pueblo. Quizá valga acotar aquí el justo principio de «no sólo considerar qué ha hecho mi país por mí, sino qué he hecho yo por mi país». La conciencia de ser venezolano es una convicción obligante: de esta condición particular dimana un compromiso con toda la nación, con nuestro pueblo, en la dimensión del progreso justo y necesario, que hay que reclamar y propiciar, demostrando una auténtica venezolanidad.    

           VÁLVULA: «La condición elemental de haber nacido en un territorio llamado Venezuela, da la categoría de ser venezolano. Pero, esta condición de origen, es un hecho mecánico. El verdadero estatus de venezolanidad lo concede la conciencia del deber esencial de fe y de solidaridad con la tierra natal. Quienes gobiernan de espaldas al pueblo, y quienes explotan sus necesidades, pueden ser, de hecho, venezolanos; pero están a una distancia sideral de tener la conciencia necesaria para enaltecer ese honroso título».

                                                                                                          glcarrerad@gmail.com