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Los mismos con las mismas (Gaitán vigente)

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Venezuela y Colombia: los mismos con las mismas prácticas de siempre. El nuevo ciclo de la destrucción nacional es liderado por una izquierda carente de norte. La puerta que se abre es la de la corrupción desaforada por la cual hay que entrar a toda prisa.

Absalón Méndez Cegarra

La frase que sirve de título a este artículo la atribuye el senador colombiano Jorge Enrique Robledo al líder político colombiano Jorge Eliécer Gaitán, vilmente asesinado en Bogotá el 9 de abril de 1948, conocido como “el caudillo del pueblo” o el “caudillo liberal”. Con esta frase, a decir de Robledo, Gaitán hizo una aguda crítica a los viejos y tradicionales partidos políticos colombianos: el partido conservador y el partido liberal.

Agrega Robledo, en su  autobiografía:  “Sin pelos en la lengua”,  lo siguiente: “Como vimos, la frase de los mismos con las mismas es de Jorge Eliécer Gaitán, quien la acuñó para, con acierto y agudeza, designar a las oligarquías liberales y conservadoras que en esas calendas manejaban el Estado como manejaban sus haciendas – es decir, haciendo con ellas lo que les daba la gana -, en particular en el reparto de la burocracia del Estado y de su contratación como un botín que al distribuirse los favoreciera a ellos y a sus co partidarios, sectores que nunca promovieron el verdadero desarrollo nacional”.

Conservadores y liberales han resultado la misma cosa en el país hermano. Los mismos, son los liberales y conservadores. Y, las mismas, son las políticas entreguistas y satelitales que, tanto unos como otros, han fomentado el atraso y el subdesarrollo nacional, sometiendo al país a situaciones de subordinación y dependencia de las grandes potencias mediante tratados de libre comercio en las que la parte ancha del embudo es para el centro y la delgada para la periferia.

Estas políticas entreguistas, a las que se agrega la pobreza, el desempleo y las condiciones precarias de la población, favorecieron el surgir del redentorismo guerrillero, el cual devino en otro tipo de explotación, mucho más sangrienta y dolorosa que la pretendida, falsamente, destruir y superar.  Por otro lado, surgieron los hijastros de los conservadores y liberales, quienes, rápidamente, asumieron los resabios del conservatismo y del liberalismo, hasta llegar a nuestros días con un izquierdismo decadente que se ha convertido en la burla del mundo por su mediocridad

Venezuela, es una réplica de Colombia,  o, a la inversa, si se prefiere. Alcanzada la independencia de la Corona Española, florecen las pasiones políticas, nace las corrientes ideo – políticas de corte liberal y conservador, así como las prédicas favorecedoras del centralismo y el federalismo; pero, no surgió un proyecto de país soberano e independiente, orientado al desarrollo nacional.

El siglo XX venezolano, es el de la aparición y explotación del petróleo, así, como en Colombia, lo fue y es, del café, su principal producto de exportación.

El conservatismo y liberalismo adoptaron nuevas denominaciones, más modernas y sofisticadas: socialdemocracia y democracia cristiana, es decir, Acción Democrática y Copei. Estas dos organizaciones, más un Partido Comunista, también satelital, dominaron, con algunos paréntesis, casi todo el siglo veinte venezolano. El Pacto de Punto Fijo es la réplica del Frente Nacional de Colombia. La misma historia. Al respecto, comenta el senador Robledo, en obra citada, que: “(…) Ahí radica la importancia histórica del Frente Nacional. Porque si se analiza el panorama, con la perspectiva de los años que han pasado desde que Alberto Lleras y Laureano Gómez se reunieron en España para darle fin a la dictadura del general Gustavo Rojas Panilla – que había sido respaldada por las jefaturas de los partidos liberal y conservador – y acordar la creación del Frente Nacional, el gran pacto de silencio e impunidad al que llegaron los dirigentes del liberalismo y del conservatismo para acabar con la violencia partidista – que según algunas fuentes provocó hasta 300 mil muertos -, a cambio de repartirse el poder económico, político y burocrático de manera paritaria (…)”.

El Pacto de Punto Fijo, la reunión en los EE.UU de Betancourt, Caldera, Jóvito y Gustavo, para repartirse el poder a la caída del general Marcos Pérez Jiménez; su inconsecuencia como proyecto de unidad nacional, dio lugar en el país a  la división de los partidos tradicionales y,  junto con ella,  la lucha armada de inspiración cubana y el nacimiento de nuevas organizaciones partidistas dispuestas a disputarle el poder al tradicionalismo.

Transcurrió casi medio siglo, la segunda mitad del siglo XX, para que apareciera el “gendarme necesario”, el estamento militar, ahora, disfrazado de redentor, apoyado, justamente, por liberales y conservadores criollos, como una afrenta a la traición del tradicionalismo político.

Conquistado el poder político por el nuevo “encantador de serpientes”, bajo los dictados de su nuevo imperialismo, el del dictador cubano Fidel Castro, rápidamente se intoxica con la idea espuria del “socialismo del siglo XXI” y, así comienza el nuevo ciclo de la destrucción nacional, el liderado por una izquierda carente de norte y una supuesta oposición,  ambas,   sin rumbo alguno,  con una pérdida ideológica importante, y, es,  así, como  comienza  la era del  “no saber qué hacer” con el poder conquistado.

La puerta que se abre es la de la corrupción desaforada por la cual hay que entrar a toda prisa.

Siempre hay que llamar a concurso y colaboración. La torta hay que repartirla.  Se crean nuevas organizaciones políticas de izquierda, centro y derecha.  Se crea el Polo Patriótico, reminiscencia del Pacto de Punto Fijo y, en Colombia, el Pacto Histórico, reminiscencia, también, del Frente Nacional.

El resultado de más de doscientos años de una supuesta independencia es más dominación, más atraso, más subdesarrollo, destrucción nacional, corrupción ilimitada, más violencia, más persecución  y más violación a los derechos humanos. Las promesas del redentorismo del siglo XXI: Chávez, Lula, Kirchner, Ortega, Fidel, Raúl , Maduro,  Petro, quedaron en el olvido. Hoy, el que no está preso, lo andan buscando.

Venezuela y Colombia, los mismos con las mismas prácticas de siempre. El desarrollo nacional no importa, interesa el poder para el lucro personal. Café y petróleo, no importan. Que se hundan. Ha nacido una nueva fuente de riqueza. Mucho mejor. Más rendidora:  el narcotráfico.

La droga destruye, embrutece y envilece.  Tiene aliados en todas partes. Chiquitos y grandes, ricos y pobres. Liberales y conservadores. Chavistas, maduristas, pietristas, caprilistas, rosalistas, falconistas,  ramistas, ecarristas y un largo etcétera. Hay para todos.   El mejor escenario para vivir y usufructuar el poder.

@absalonmendez1

EL AUTOR es abogado y licenciado en trabajo social. Profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV. MSc en Administración Privada, doctor en Ciencias Sociales. Ha participado en la redacción de la Ley Orgánica del Sistema de los Seguros Sociales, Ley de Vivienda y Hábitat, Ley del Régimen Prestacional de Salud, Ley del Régimen Prestacional de Empleo, entre otras.

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