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El castellano en Venezuela es el más dinámico de América

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A cada paso sorprende, en el habla familiar, la extraordinaria riqueza de giros, de comparaciones ingeniosas, de expresiones pintorescas y metafóricas

Rafael Marrón González

VII

El trabajo del maestro Ángel Rosenblat debe ser ampliamente difundido, sobre todo en Venezuela, país al que dedicó su vida y en el cual es poco conocido por las nuevas generaciones. Solo he querido mostrar parte de su investigación sobre la riqueza de nuestra principal herramienta tecnológica, que nos ha permitido insertarnos en la corriente evolutiva de la civilización. Esta será la última muestra del trabajo del maestro. Luego continuaré con más matices de nuestro castellano.      

EL CASTELLANO EN VENEZUELA ES EL MÁS DINÁMICO DE AMÉRICA

“He ahí uno de los aspectos más ostensibles de la nueva Venezuela. El léxico está en constante renovación y marcha con los vaivenes del mundo. Hemos pasado por la época del cabaret, la boîte, el cognac, el champagne, el rouge, el paltó, el control y la toilette, y estamos entrando en la del dancing, el cocktail, el brandy, el whisky, el carro y el chequeo. ¡Cómo cambia el mundo! (Y eso que don Ángel no conoció la jerga de Internet como el verbo “chatear”, y celular, fax (y su verbo faxear), dividi, walkman (o gualman), cidi,  discman, wasapear, etc.). Pero más importante, desde el punto de vista lingüístico, es el sistema de preferencias dentro del castellano mismo. Amado Alonso decía que todo el lenguaje de Buenos Aires se podía reducir a dos palabras de signo opuesto: todo lo bueno es lindo, todo lo males macana. En Venezuela todo lo bueno es sabroso (desplazado por el chévere que ahora está dando paso al “calidá): no sólo un manjar, sino también un paisaje, un concierto, una persona, una fiesta, una película, una conversación, un paseo, etc. Y entre las valoraciones negativas, la que tiene más peso es la de la mala suerte, lo pavoso. Tener pava o pavita o ser pavoso es la suprema descalificación. Hay una verdadera profusión de palabras equivalentes: junta a la pava, la mabita (de ahí mabitoso), la guiña (del francés guigne) y el mayén (que puede ser verde o floreado), y aun una serie de términos regionales. Todo venezolano que se precie tiene su lista de cosas pavosas (es pavoso por ejemplo, un paraguas abierto dentro de la casa, un sombrero encima de la cama, un zaguán empapelado, encontrarse con un tuerto o un bizco, etc.), y también de personas pavosas (como el tercio aquel que copiando a Bolívar dijo que ni la naturaleza se opondría a sus designios y el Ávila sepultó a La Guaira). La contra de lo pavoso es hacer un ademán típico, y además el cariaquito morado. El lenguaje revela el fondo supersticioso y juguetón del pueblo venezolano”.

LO GENÉRICO MARCA LA PAUTA

“Otro rasgo importante es la afición a los términos genéricos. Todo objeto grande o pequeño, es un bicho (o bicha, como la Constitución), un coroto o un perol (y una perola). Toda persona, respetable o no, es un tercio (o terciazo), un o una cifra («Fulano es una cifra valiosa del magisterio»). Contaba Pocaterra que de regreso de uno de sus viajes le dijo un amigo, que quería lanzarlo por los azarosos caminos de la política venezolana: “Tiene usted que ponerse en contacto con los elementos”. La frase le pareció muy profunda, porque un político que se precie debe familiarizarse estrechamente con los cuatro elementos, el agua, el aire, la tierra y el fuego (sobre todo el fuego). Pero no, el amigo aludía nada más que a los elementos del partido”.

SIN EMBARGO, EL CASTELLANO DE VENEZUELA TIENE PLENA VIGENCIA AMERICANA

“Pero no exageremos. El castellano de Venezuela tiene plena fisonomía americana y puede uno deslizarse plácidamente por él, no sin algún tropiezo, como por las hermosas carreteras y autopistas del país. El que maneje el castellano sólo por los diccionarios y las gramáticas puede llevarse sorpresas. Pero el que conozca el habla familiar y popular de otras partes de América, o el castellano hablado en Madrid o en Sevilla, se sentirá en casa propia. Porque en Venezuela se habla una variedad dignísima del castellano. A cada paso sorprende, en el habla familiar, la extraordinaria riqueza de giros, de comparaciones ingeniosas, de expresiones pintorescas y metafóricas, la imaginería verbal, la profusión de matices. Y la prensa y la literatura presentan en general un castellano que puede parangonarse en dignidad y belleza con el de cualquier país de América. Un castellano que ha dado una nota muy alta y muy original en el cuento, en la novela y en la poesía”.

Muchas gracias Don Ángel por la parte que nos corresponde, agradecidos para siempre por su aporte singular a la venezolanidad.   Continuará.

@RafaelMarronG

EL AUTOR es escritor, poeta, historiador, docente y comunicador social. Autor de varios libros. Es, además, el presentador oficial del noticiero estelar de Washington TV.

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