El nuevo libro de Oscar Battaglini, “El oscuro mito chavista”, es un intento serio —quizá el más serio hasta ahora— de descifrar la lógica interna del chavismo
El chavismo no fue una ideología ni un proyecto político. Fue una alucinación colectiva. Un simulacro de revolución parido en los cuarteles y coronado en las urnas por una sociedad que confundió venganza con justicia y populismo con redención. A esta falacia monumental le ha puesto bisturí —y no precisamente de cartón— el historiador Oscar Battaglini en “El oscuro mito chavista”.
Quienes aún creen que el chavismo merece indulgencias sociológicas, deberían leer —o estudiarse— este libro. Battaglini, antiguo dirigente de la izquierda radical venezolana, conoce desde dentro los códigos, mitos y trampas de ese movimiento que convirtió la propaganda en doctrina, la obediencia en virtud y el Estado en botín.
Pero no hay aquí ajuste de cuentas sentimental. Hay historia. Hay análisis. Y sobre todo, hay un intento serio —quizá el más serio hasta ahora— de descifrar la lógica interna del chavismo: su matriz militar, su máscara socialista, su alma caudillesca y su pulsión totalitaria. Porque el chavismo, nos recuerda Battaglini, no cayó del cielo. Fue la síntesis de nuestras miserias institucionales y del eterno regreso al militarismo como redentor nacional.
El autor va más allá del relato político. Desnuda la anatomía del poder chavista: el culto a la personalidad, la militarización del Estado, la economía rentista recalentada con retórica revolucionaria. Expone la captura de las instituciones por un régimen que prometió participación y entregó arbitrariedad.
Donde el libro cobra fuerza singular es en la denuncia del uso cínico del imaginario socialista. Battaglini, que viene de esas filas, lo dice sin ambages: el chavismo no fue socialista ni revolucionario. Fue una caricatura grotesca del marxismo, útil para manipular a los pobres y construir una nueva oligarquía de uniforme. Una chavoburguesía, como él la llama, que sustituyó a la élite tradicional sin alterar el modelo rentista que fingía combatir.
El oscuro mito chavista es también un ajuste de cuentas con los mitos de la izquierda venezolana. Battaglini se desmarca de sus antiguos compañeros de ruta y rompe con los totalitarismos que alguna vez lo sedujeron. Su diagnóstico es demoledor: el chavismo no redimió a los pobres, los condenó a una miseria más profunda y más duradera.
Publicado bajo el sello Quintaesencia, en coedición con el semanario La Razón, el libro cuenta con una presentación lúcida y valiente de Pablo López Ulacio, director del medio. La portada —obra del reconocido caricaturista Fernando Pinilla— ofrece un trazo certero que condensa, en una imagen, la tragedia grotesca del país.
El lector encontrará una prosa sobria, precisa, cargada de erudición e ironía fina. No hay concesiones ni coartadas. Sólo el deseo de que esta etapa oscura sea comprendida en toda su magnitud antes de que la propaganda vuelva a reescribir la historia.
No es un texto complaciente. Es un libro necesario. Una herramienta para sobrevivir a la mentira. Y acaso, también, una invitación a exorcizar el chavismo, no desde el odio, sino desde la inteligencia.
Como buen historiador, Battaglini no pretende cerrar el debate. Pero sí deja una advertencia: si no entendemos a fondo este delirio autoritario que nos devastó, estamos condenados a repetirlo. Con otro nombre. Con otro uniforme. Y la misma catástrofe como destino.
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EL AUTOR es abogado y analista político, con maestría en Negociación y Conflicto en California State University.


