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Venezuela: Un estilo lingüístico peculiar

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Además, las distintas regiones de Venezuela se diferencian bastante entre ellas

 Rafael Marrón González

VI

Continuando con el extenso trabajo sobre el Castellano en Venezuela del filólogo polaco-venezolano Ángel Rosenblat:

POBRES TURISTAS Y SU MANUAL DEL CASTELLANO INSTANTÁNEO

“El turista, ¡pobre!, se llevará a cada rato las manos a la cabeza. Tendrá una impresión extraña. Con todo, será una impresión falsa. Como las impresiones de todo turista. Hay una greguería del gran Ramón Gómez de la Serna, algo enigmática: “Dormía, dice, con la boca abierta, como si fuese un turista de los sueños”. ¿Y por qué un turista de los sueños tiene que dormir con la boca abierta? Seguramente porque un turista es por naturaleza un boca abierta, un hombre que anda por el mundo con la boca abierta. La visión del turista es pintoresca, pero siempre superficial. Una guía del turismo lingüístico podría reunir varios centenares de expresiones que en otras partes se entenderían de manera distinta y hasta cómica, y muchas que en otros países son inocentes y aquí se han vuelto tabú (o viceversa). Pero lo mismo pasa con cualquier región del castellano; y si se quiere, del inglés o del francés. Por debajo del pintoresquismo superficial hay una profunda unidad de lengua española. Venezuela, todos los países hispánicos de América y España hablan una sola y misma lengua, aunque dentro de esa gran unidad, cada país, cada región, cada pueblo, y hasta cada individuo, tiene su propia fisonomía, sus propios matices. Venezuela tiene estilo lingüístico peculiar dentro de la gran unidad de la lengua española”.

¿CÓMO SE EXPLICAN LAS DIFERENCIAS CON OTRAS REGIONES?

“En primer lugar, por la influencia indígena. Cada región americana tiene sus propios nombres para la flora y la fauna, porque sus árboles, sus flores, sus frutos, sus pájaros, constituyen su nota más original y característica. Muchas de las designaciones venezolanas son también antillanas, bien porque proceden de los indios arahuacos y caribes, comunes a Venezuela y las Antillas, o porque las trajo el conquistador español, que pasó en las Antillas su primera etapa de aclimatación americana, o porque pasaron de Venezuela a las Antillas en los cuatro siglos de contacto. Por ejemplo, yuca, cazabe, arepa, cabuya, caoba, bucare, caimito, anón, guanábana, guayaba, maguey, mamey, merey, guamo, guácimo, ceiba, totuma, papaya, mangle, sabana, comején, iguana, nigua, jején, cocuyo, acure, guabina, carite, caimán, tiburón, colibrí, morrocoy, guacamaya y muchas más. Y hasta hay una voz indígena de Venezuela que ha tenido rara y brillante fortuna por el mundo: butaca, de los indios cumanagotos. Y otra, que no es indígena: el arrastracueros venezolano, que ha circulado por Europa y ha vuelto a América transfigurado en el rastaquouère francés. Además, las distintas regiones de Venezuela se diferencian bastante entre ellas. Caracas (y todo el Centro) se caracteriza por el papelón (grandes conos de azúcar sin refinar), los Andes por la panela (panes cuadrilongos del mismo azúcar). En Caracas la banana se llama cambur (en cambio el plátano es una variedad que se come asada, frita o sancochada), y en Los Andes guinea. El cambur se puede considerar la fruta nacional, no sólo por la cantidad de platos en que entra o por la veintena de variedades que ofrece, con nombres pintorescos (topocho, locho, pineo, cuyaco, titiaro, dominico, manzano, morado, negro, roso, mataburro, rabo de mula, jartón, zumbi, etc.), sino porque tener un cambur (un puesto público) es ideal legítimo de todo ciudadano, y hasta varios cambures, lo cual ya es encamburarse muy seriamente (lo mismo que en España enchufarse). Y así como es muy agradable tener un buen cambur, es horrendo que lo descamburen a uno, lo cual es perder el cambur, o que le corten el cambur. Otra fruta diferenciadora de los venezolanos es el aguacate (el nombre es mejicano; en los países del Sur, palta, de origen peruano); en Los Andes se llama cura (de los antiguos muiscas). Y se cuenta de un pobre campesino que había perdido su mula y preguntaba desconsoladamente a todo el mundo: «Ore, pares, ¿usted no ha vista una mula cargada de curas verdes, la santa cruz matada y el gobernador de a rastra?» La cruz matada es el lomo llagado, y el gobernador es el cabestro”. Continuará.

EL AUTOR es escritor, poeta, historiador, docente y comunicador social. Autor de varios libros. Es, además, el presentador oficial del noticiero estelar de Washington TV.

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