La gente sí que tiene manías. Insiste en conjugar como regulares los verbos que no lo son, y viceversa.
Rafael Marrón González
XIII
Un individuo nativo de Barcelona, que vivía en Madrid, estando muy enfermo dice a sus hijos que quiere morir en Barcelona, los hijos lo complacen y lo trasladan a su ciudad natal. Pero ya agonizando, pide que si muere lo entierren en Madrid. Los hijos extrañados le preguntan a qué se debe su cambio de opinión, y les contesta el moribundo: ¡por joder, hijos, por joder!
El verbo forzar, por ejemplo, como verbo irregular tiene su propia conjugación: fuerzo, fuerzas, fuerza, forzamos, forzáis, fuerzan. Forcé, forzaste, forzó, forzamos, forzasteis, forzaron, etc. El presente imperativo sería: fuerza tú; fuerce él; forcemos nosotros; forzad vosotros; fuercen ellos.
El verbo forzar significa apremiar, obligar, mandar, imponer, dominar, asaltar, invadir, así que si no está seguro de la conjugación use cualquiera de estos sinónimos.
En alguna época de nuestro pasado cercano significó violar, en sentido sexual. Las novias de entonces acusaban a sus novios de haberlas “forzado” y una escopeta en los riñones arrancaba el “sí” ante el jefe civil.
Como me contó una señora del barrio 11 de Abril, que le sucedió al sicario moral que “forzó” a una alumna menor de edad, por lo que fue expulsado del magisterio, y tuvo que casarse con una “morocha” apuntándole la espalda: “Ese se la pasa por esos barrios forzando muchachitas”, fue su resignada denuncia. ¡Cosas veredes amigo Sancho!
ANDÉ Y ANDÓ
Cierta vez un pastor contaba a su grey la resurrección de Lázaro. Y decía: “Y el Señor dijo: levántate Lázaro. Y Lázaro andó”. Uno de los presentes lo corrigió: “anduvo, pastor, anduvo”. Y el pastor, inmutable, respondió: “Bueno, anduvo medio loco unos días, pero después andó y andó y andó”.
No es andó, amigos, ni andé, se dice anduvo y anduve. Porque el verbo andar, es irregular, pero se conjuga: ando, andas, anda, andamos, andáis y andan, andaré, andarás, andará, andaréis, andarán, como si fuera regular, y de allí la confusión, porque su irregularidad está únicamente en su conjugación pretérita: anduve, anduviste, anduvo, anduvimos, anduvisteis, anduvieron.
VERBO ALINEAR
No, no, aunque no lo crea, no es alinio, alinias, aliniamos. Sino alineo, alineas, alinea, alineamos, alineáis, alinean. Se conjuga como amar. Tampoco se dice línia, sino línea.
DANMIFICADO
Una guía sumamente fácil para no caer en este error más usual de lo que muchos creen, sobre todo entre socorristas, es la siguiente: Cualquier palabra que incorpore juntas la m y la n, las llevan en el mismo orden en que están colocadas en el abecedario: j, k, l, m, n, ñ, o… Es decir, que se dice damnificado, omnipresente, etc.
VERBO DEDUCIR
Este verbo regular, terminado en “ir” se conjuga exactamente igual que conducir, y si usted no dice conducí y condució y conducieron, sino conduje y condujo y condujeron, ¿por qué %&&%$$$, entonces, dice deducí y dedució y deducieron, y no deduje y dedujo y dedujeron como es correcto, ah?
VERBO ANEGAR
Este verbo es regular y se conjuga como pagar y no como negar, como suele hacerse, por lo tanto, es incorrecto aniego y sus derivados estrafalarios, se dice anego, anegas, anega, anegan, anegáis, anegan. Anegué, anegaste, anegó, anegamos, anegasteis, anegaron. anegaré, anegarás, anegará, anegaremos, anegaráis, anegarán.
ENTRETIÉNEME, DETIÉNEME, SIENTESEN, DEMEN, DELEN, MENUSES
¿Qué es eso? Pues así como lo está leyendo lo escuché. Porque mi distracción es escuchar conversaciones ajenas en los restaurantes. Son fuente inagotable de inadecuaciones léxicas (y de chismes muy interesantes). Pero es importante que revise su dicción, no vaya a ser cosa y tenga algunas de estas barbaridades entre su bagaje cultural.
Lo correcto es entretenme, detenme, siéntense, denme y denle. Y en cuanto a “menuses” debo aclarar que menú se refiere a la lista de platos que ofrece el restaurante, que siempre es fija, única, varía muy pocas veces, y no a la “carta” propiamente dicha, que siempre es singular. Si somos diez personas las que nos sentamos a la mesa del restaurante, pedimos el Menú (no se le ocurra pedir los “menuses” porque le cobran doble), el mesonero traerá una “carta” para cada uno, para que cada persona elija su plato preferido.
En los restaurantes de carretera suelen entrenar a un loro para que recite el menú: ¡Trrúa, carne mechada con arroz y plátano frito. Trrúa, espagueti con caraotas. Trrúa, papelón con limón. Trúa! Y bis. Y en Cuba, como ejemplo de igualdad, existe un menú nacional que no ha cambiado en 66 años.
Continuará.


