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Crisis terminal del régimen dictatorial

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DECADENCIA CHAVISTA /El sistema dictatorial tiene en su contra a la gran mayoría del pueblo venezolano, que de muchas formas le hará oposición a su perverso propósito continuista

Oscar Battaglini

La decadencia ha sido hasta ahora uno de los signos más marcados del proceso histórico venezolano iniciado con la presidencia de José Antonio Páez en 1830.

Ese signo se muestra por primera vez con una gran nitidez a finales de la segunda mitad de nuestro siglo 19 con la crisis terminal del Liberalismo Amarillo y el ascenso al poder del régimen dictatorial andino de Castro – Gómez.

Aparece de nuevo con la crisis de este régimen, de lo cual son expresiones las jornadas políticas por la democracia del año 1936, el golpe de Estado (Pérez Jiménez-Rómulo Betancourt) que derroca al gobierno democrático y nacionalista del presidente Medina Angarita el 18 de octubre de 1945, y el ascenso al poder del proyecto político betancurista

Reaparece por tercera ocasión con la crisis, a su vez, del proyecto betancurista que tiene entre sus manifestaciones el golpe de Estado contra el presidente Gallegos, la dictadura militar de Pérez Jiménez, la rebelión popular del 23 de enero de 1958, la crisis  terminal del puntofijismo y la emergencia de la aberración chavista. Y, por último, se hace presente con la crisis actual de esta opción política aberrante en el poder.

Como puede apreciarse muy claramente en todas las circunstancias en que la decadencia ha operado como una de las causalidades básicas de nuestro proceso histórico-político y societal en general, ha sido producto del fracaso de los sectores sociales y/o grupos políticos-militares, etc., que a lo largo de nuestro proceso histórico han tenido en sus manos el control político gubernamental de la sociedad venezolana, hasta llegar a la situación actual en la que los males que desde siempre han afectado y obstruido gravemente nuestro desarrollo histórico (atraso económico y cultural, barbarie militarista y dictatorial, etc.) no solo se han acentuado, sino que se han multiplicado y hechos insolubles en las manos de la burocracia chavista «gobernante».

La economía nacional sigue deteriorándose y hundiéndose en la improductividad y la quiebra generalizada”

Son diversos los indicadores que dan cuenta de la decadencia de la opción chavista en el ejercicio del poder, veamos:

1) La carencia de un proyecto político que lo identifique como tal y como gobierno; es decir, de un proyecto político de afirmación nacional que concite el interés de la sociedad venezolana. A lo más que ha llegado a este respecto, es a la repetición fantasiosa de propuestas como el de la «Venezuela potencia», los «17 o 19 motores», las «zonas económicas especiales», y últimamente, la de las «siete transformaciones», etc, que no se han concretado en nada como se sabe. Lo mismo puede decirse sobre sus planteamientos iniciales en relación a la «democracia participativa y protagónica» y el «socialismo del siglo 21», convertidos hoy en letra muerta, o como dice el tango «…en fantasmas de un pasado ya muerto».

Mientras tanto, la economía nacional sigue deteriorándose y hundiéndose en la improductividad y la quiebra generalizada en detrimento principalmente de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de los venezolanos, particularmente de los trabajadores y profesionales de ingresos fijos, tanto del sector público como del privado; situación que se ha agravado todavía más por el hecho de que el «empresariado» privado a la «calladita callando» no solo ha venido adoptando y aplicando la política salarial de la dictadura madurista, sino que al mismo tiempo ha comenzado a implementar la modalidad de la contratación del trabajo «tercerizado» (sin prestaciones sociales, sin Seguridad Social, sin derecho a sindicalización, etc.), con salarios corrompidos mediante la bonificación y el establecimiento de la fórmula: «a trabajo realizado, trabajo pago», dándose el caso de que si por alguna razón incluso ajena a su voluntad, el trabajador no puede ejecutarlo, no se lo pagan, como ocurriera con la «Semana Santa» y los días en que algunos establecimientos laborales (especialmente educativos privados) fueron ocupados para la realización del simulacro electoral del 25 de mayo pasado.

2) La pérdida definitiva de la hegemonía político-electoral de la que dispuso durante un buen tiempo, como ha quedado plenamente demostrado por los resultados de las presidenciales de julio en las que fue derrotada aplastantemente por la por la candidatura de la oposición democrática de Edmundo González. Urrutia.

3) El haber quedado reducida a depender del fraude electoral, de la fuerza bruta, de la mentira y de la simulación engañosa como política de Estado para mantenerse precariamente en el poder. Eso es lo que explica el «fraude Amoroso», la razia represiva en desarrollo, el rol cada vez más intrusivo que ha pasado a desempeñar la fuerza armada chavista en la dirección política del país y, básicamente, la aprobación de leyes y la reforma constitucional en marcha para establecer en el país un orden político dictatorial de carácter totalitario, es decir, aún más restrictivo de los derechos democráticos que cree las condiciones políticas institucionales (incluidas las electorales como ocurre en los países de la denominada «entente del terror») para la prolongación indefinida de su permanencia en el poder de manera delictiva y usurpadora.

La dictadura depende del fraude electoral, de la fuerza bruta, de la mentira y de la simulación engañosa como política de Estado”

Imagina la burocracia dictatorial madurista, que puede avanzar en la implementación de ese «nuevo orden» impunemente. En sus cálculos, se le «olvidan» dos cosas de gran importancia:

3.1.) Que tiene en su contra a la gran mayoría del pueblo venezolano, el cual de muchas formas le hará oposición a ese propósito perverso.

3.2.) Que lo mismo pensó implantar el dictador Pérez Jiménez, y todos sabemos cómo terminó aquella pretensión dictatorial.

  • EL AUTOR es historiador, escritor y profesor de la Universidad Central de Venezuela, exdirigente del MIR y co-fundador de la Liga Socialista y formó parte de la junta directiva del Consejo Nacional Electoral.
  • https://www.larazon.net/category/oscar-battaglini