El filósofo Juan Nuño (1927-1995) sale a relucir en medio de la eufonía del idioma, como principal elemento de las irregularidades de los verbos.
Rafael Marrón González
XVI
Si algo es detestable del castellano, para un principiante o un aprendiz extranjero, es la irregularidad de la mayoría de sus verbos, sino fuera por ello qué fácil sería hablarlo correctamente, como lo hablan los niños: decir “no cabo”, en lugar del imposible “no quepo”, que a pesar de lo feo es lo adecuado; “yo soldo”, en vez de “yo sueldo” que es lo correcto; “yo me volco” en lugar de “yo me vuelco”, como debe ser.
Aunque me pregunto si lo de natural no será flojera porque jamás he oído a nadie, por muy poca educación que tenga, decir “ya volvo” en lugar de “ya vuelvo”, ¿por qué será?
En el campo una niña le informa a su madre, a grito pelado: “Mamá la gallina ponió”. La madre, que había pasado por la escuela, la corrige: “no se dice ponió, se dice “pusió”. Y el padre, que las escucha, masculla: “La madre corrige a la hija, y ninguna dice la palabra bien decida”. Y es que el pretérito de tercera persona del verbo poner, es el aparentemente ilógico “puso”; y el participio del verbo “decir” es el rebuscado “dicho” y no el natural “decido”.
La Academia de la Lengua, que nos recuerda que ella “Limpia, fija y da esplendor”, lo que le parecía al cáustico Juan Nuño la publicidad de un detergente, se preocupa, y mucho, por la eufonía del idioma, y esa es la principal causa de las irregularidades de los verbos.
VERBO DECIR
El único dislate detectado en la conjugación de este verbo es en la contracción de la forma “se lo dices a él”, que se reduce erróneamente a un agotador “dí-ce-ce-lo”, cuando lo adecuado es el derivado natural de la forma: “díselo”. La conjugación correcta es: dímelo (me lo dices a mí), dítelo (te lo dices a ti), díselo (se lo dices a él), dínoslo (nos lo dices a nosotros), díselos (se lo dices a ellos). La confusión se origina por el uso de “dícese” (se dice) por “cuéntase” (se cuenta): “Dícese (cuéntase) que en una época los periodistas podían trabajar en la calle sin sufrir las agresiones de las tubas”.
VERBO HACER
Cuando el verbo hacer se usa de manera impersonal, con el significado de haber transcurrido el plazo de tiempo que se indica, y con el de cualidad del tiempo atmosférico, es singular. Por ejemplo: “hace un millón de años”; “hace una hora”; “hace muchos días”; “hace un día”. O “hace calor”; “hace treinta grados bajo cero en Moscú”. Decir “hacen años” es incorrecto. Lo adecuado es “hace años”. El verbo hacer se usa de manera indiscriminada, como comodín, impidiendo la adquisición de vocablos específicos: “Hacer helados” por “fabricas, producir, elaborar, helados”. “Hacer una pared”, por “construir, levantar, edificar, una pared”. “Hacerse ilusiones”, por “forjarse ilusiones”. Y así sucesivamente usamos “hacer” en lugar de: causar (buena impresión), burlarse de, enfatizar, forjar, recordar, componer, viajar, proyectar, servir, referirse a, cavar, redactar, presentar, enriquecerse, tramitar, progresar, resolver, perforar, entre muchas otras.
DECIR, VER, PONER
El caso del verbo haber es aplicable a los verbos decir, ver y poner, que también son usados como comodines, ocasionando la reducción de la cantidad de vocablos a manejar. El verbo decir se usa en lugar de pronunciar, presentar, contar, recitar, confiar, fijar. Por ejemplo: Decir un discurso. Decir un poema.
El verbo ver, que significa “percibir por los ojos los objetos mediante la acción de la luz”, se usa por facilismo en lugar de: notar, comprobar, estudiar, distinguir, descubrir, contemplar.
Ejemplos: Ver el resultado (comprobar). Ver la verdad (percibir). Ver un expediente (leer, revisar). Ver la diferencia (notar). Ver un cuadro (observar).
Y el verbo poner, que significa colocar, se utiliza en lugar de: Cubrirse, protegerse, enfadarse, molestarse, ordenar, practicar, aplicar, aclarar, arriesgar, guardar bajo llave, descubrir, enfatizar, enfermar, mejorar, sanar, hermosearse, ruborizarse, dificultar, condicionar, colaborar, coadyuvar, finalizar, invertir, contribuir, apostar, dificultarse, complicarse, adosar, tomar, demorar.
Ejemplos: Ponerse a cubierto (cubrirse). Poner de su parte (colaborar). Poner dinero (financiar). Poner en orden (ordenar). Poner las bardas (no las barbas) en remojo (remojar), etc.
FOLKLORE
Una profesora de danza tradicional venezolana enseñaba a sus alumnas que “folklore” era una palabra compuesta de Folk, que significa pueblo, y de lore, tradición. Tradición del pueblo. Al explicarle que eso era en inglés, pero que la Academia de la Lengua Castellana había aceptado, es decir, castellanizado, el término con el significado de “Conjunto de creencias, costumbres, artesanías, etc., tradicionales de un pueblo”, con extensión a la “ciencia que estudia estas materias”, se negó rotundamente a creerme.
Jamás pude convencerla de que ya no era necesario que las niñas hablaran inglés para aprender a bailar joropo.
Todo fue inútil y cuando diseñé una pancarta para presentar una escuela de danza tradicional, con la palabra “folclor· en castellano, sobraron los “gringos” folk-loristas del Bajo Apure que se me acercaban para señalarme el error. Pues, señores, aunque yo les caiga mal, es así. Lo correcto, en perfecto castellano, es decir: folclor o folclore, folclórico y folclorista.
Además va mejor con el joropo (que pronto será patrimonio inmaterial de la humanidad) y el liqui-liqui (o liqui-lique), que por costoso nadie usa. Continuará.
@RafaelMarron

EL AUTOR es escritor, poeta, historiador, docente y comunicador social. Autor de varios libros. Es, además, el presentador oficial del noticiero estelar de Washington TV.


