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¿Tocoma dejará de ser un monumento a la corrupción y la desidia?

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El convenio del Estado venezolano con IMPSA contempla terminar al cien por ciento la central hidroeléctrica General Manuel Piar (Tocoma), en el río Caroní, Estado Bolívar, Venezuela, con una capacidad total de 2.400 megavatios, así como rehabilitar y poner en servicio tres unidades de Macagua I.

Humberto Martí E

El acuerdo con el consorcio IMPSA para rehabilitar y poner en servicio las represas Macagua I y Tocoma, ambas sobre el río Caroní, en el estado Bolívar, ya está firmado y corresponde ahora seguir de cerca el desarrollo del referido convenio, suscrito en representación del estado venezolano por José Luis Betancourt, presidente de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), asistido por Marisela Betancourt, politóloga graduada en la ULA-Mérida, asesora de esa empresa estatal,

Como se sabe, el consorcio IMPSA está domiciliado en la ciudad de Mendoza, Argentina y en el año 2025 fue privatizado por el presidente Javier Milei. Actualmente su control accionario se encuentra en poder del consorcio estadounidense IAF (Industrial Acquisitions Fund), vinculado a la firma ARC Energy, empresa líder a nivel mundial en el sector eléctrico.

 El convenio del Estado venezolano con IMPSA contempla rehabilitar y poner en servicio tres unidades de Macagua I, cada una de 80 megavatios, para un total de 240 megavatios y terminar al cien por ciento la central Tocoma, para una capacidad total de 2.400 megavatios.

En una primera fase de hasta diecinueve meses, se contempla con respecto a Tocoma, el montaje de los dos primeros grupos de turbogeneradores hasta su encendido y sincronización al sistema nacional.

Todo ello con un alto nivel de ingeniería, de actualización de planos, e inclusive de reemplazo de algunos sistemas (analógicos) que hayan quedado rezagados debido al tiempo transcurrido desde la paralización de la obra, hace aproximadamente diez años.

Voceros de ambas partes contratantes han señalado que ahora el acuerdo está blindado desde el punto de vista financiero, legal y corporativo. Los fondos se manejarán desde Estados Unidos a través de dos cuentas segregadas, para Tocoma y Macagua, que se abrirán en formato de fideicomiso, con recursos liberados del estado venezolano en el exterior.

IMPSA ahora tiene “salud financiera”, desde que pasó a ser de propiedad mayoritaria y controlada por el Fondo Norteamericano Industrial (IAF) y cobrará por hito ejecutado a  Corpoelec.

El esquema del acuerdo es el de un “contrato contingente” que no permite pago de anticipos, sino que estará sujeto a la entrega de resultados, es decir, hitos de ingeniería verificables y tendrá vigilancia de la Contraloría General de la República y de la auditoría interna del Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica (MPPEE).

La vida útil de la central Tocoma será de cerca de cuarenta años antes de requerir una modernización mayor.

Al consorcio IMPSA le corresponde capacitar y certificar al personal de Corpoelec en la operación de los nuevos sistemas digitales, además, hará capacitación técnica en fábrica, en la ciudad de Mendoza, Argentina, así como entrenamiento cruzado durante el montaje, izado de rotores y ensamblaje de turbinas.

EL FINANCIAMIENTO

Para las dos primeras turbinas de Tocoma y las tres de Macagua I el financiamiento se hará a través del fideicomiso internacional en cuentas segregadas abiertas en bancos de los EEUU.

El dinero no tocará al BCV y los bancos custodios norteamericanos liberarán el dinero directamente a la cuenta del proveedor conforme se certifiquen los avances de obra.

El Departamento del Tesoro de los EEUU es el financiador legal indirecto al emitir las licencias 48A y 49 A.

Algunos expertos estiman que para terminar la presa Tocoma desde 87 % hasta 100 %, se necesitan más de 2.000 millones de dólares, sin embargo, el ingeniero César Cardozo, exdirectivo de CVG-Edelca, ha señalado que para los tres escenarios que él proponía en su proyecto, el monto mayor estaba alrededor de 900 millones de dólares, en cuatro o cinco años y el dinero adicional se obtendría de recursos privados internacionales o nacionales.

El acuerdo con IMPSA está enmarcado en la reforma de la Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico. El futuro del cien por ciento de Tocoma dependerá de la velocidad con la que Corpoelec prepare las nuevas licitaciones, para que el capital privado termine de vestir la infraestructura civil que ya está construida.

De todas maneras, después de haberse invertido tanto dinero en Tocoma sin que haya generado un solo megavatio después de aproximadamente veinte años de iniciado el proyecto, lo más sensato es que se inviertan unos recursos adicionales para lograr que dentro de unos cuatro o cinco años, cuando la central Tocoma entregue 2.160 megavatios al Servicio Eléctrico Nacional.

Lo importante es que Tocoma deje de ser un monumento a la corrupción y a la desidia e ingrese como parte del Sistema Eléctrico Nacional como la novena central hidroeléctrica del país.

EL ACUERDO

En una primera fase de hasta diecinueve meses, se contempla con respecto a Tocoma, el montaje de los dos primeros grupos de turbogeneradores hasta su encendido y sincronización al sistema nacional.

Todo ello requiere de un alto nivel de ingeniería, actualización de planos, e inclusive de reemplazo de algunos sistemas analógicos que hayan quedado rezagados debido al tiempo transcurrido desde la paralización de la obra, hace aproximadamente diez años.

La firma IMPSA podrá cobrar por hito terminado previamente auditado y autorizado.

Las licencias emitidas por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), ente adscrito al Departamento del Tesoro de Estados Unidos, permiten, entre otras cosas, el movimiento de equipos y maquinaria, traslado de turbinas (componentes) varadas en almacenes alemanes, paraguayos, argentinos o de EE.UU., y también que IMPSA cobre por hito ejecutado a Corpoelec.

SUPERVISION DE OBRA Y FONDOS

El acuerdo suscrito con IMPSA estará sujeto la entrega de resultados, mientras que el Ministerio de Energía Eléctrica deberá hacer el seguimiento y la inspección permanente de la obra.

Se habla de que existe, adicionalmente, un blindaje técnico respaldado porque IMPSA es un diseñador original (planos, patentes de las turbinas Kaplan de doble regulación (las de Tocoma) y las turbinas Francis de Macagua I, entre otras cosas

El acuerdo también obliga a una fase previa de “recertificación técnica”, dado el tiempo transcurrido de la paralización de obra. El esquema es el de un “contrato contingente” que no permite pago de anticipos, sino que estará sujeto a la entrega de resultados, es decir, hitos de ingeniería verificables.

Existe algo fundamental dentro del Acuerdo, y tiene que ver con el trabajo que debe realizar Corpoelec, las reparaciones civiles y estructurales de lo que hizo el Consorcio OIV (Odebrecht, Impregilo y Vinccler), la unión de empresas creada en el año 2006 para la construcción de la Central Hidroeléctrica Manuel Piar (Proyecto Tocoma) en el río Caroní, estado Bolívar, y lo que  faltó por hacer, porque ése contrato  anterior con OIV ya murió y se llegó a un aproximado del 90 % de obra.

La estatal Corpoelec deberá subcontratar los trabajos de remoción de sedimentos, mantenimiento del concreto deteriorado, sellado de filtraciones en la presa, entre otras funciones, y deberá existir durante el desarrollo de los trabajos, una excelente coordinación técnica entre IMPSA y CORPOELEC

La vida útil de la central Tocoma será de cerca de 40 años antes de requerir una modernización mayor y a IMPSA le corresponde capacitar y certificar al personal de Corpoelec en la operación de los nuevos sistemas digitales.

REPUESTOS

IMPSA deberá suministrar un lote inicial de repuestos para dos años de operación continua.

El sistema SCADA (Supervisión, Control y Adquisición de Datos) de la Central Hidroeléctrica Tocoma (o central Manuel Piar)  que se instalará en la represa, podrá transmitir, en forma remota, datos en tiempo real del comportamiento de las turbinas.

LOS RIESGOS

Según el nuevo marco legal del acuerdo con IMPSA no deberían existir riesgos por impago, por lo menos en la primera fase, porque el dinero se va a manejar y controlar desde los EE.UU.

Se estima que el dinero venezolano liberado es de cerca de los 5.000 millones de dólares. Aunque éste no será sólo para apoyar al sector eléctrico, sino al del agua, hacer escuelas, obras sociales, entre otras.

IMPSA cambió de dueño, fue privatizada y pertenece al consorcio americano IAF. El Acuerdo está sujeto a la entrega estricta de resultados en base a un nuevo marco legal para la inversión privada, sin embargo especialistas en el tema se han asomado los siguientes riesgos:

  • El “riesgo Trump”, si por ejemplo las tensiones entre Caracas y Washington escalan, y se revocan licencias.
  •  Si la logística internacional se tranca para traer los repuestos y componentes que se encuentran en almacenes de Alemania, Paraguay o EE.UU.
  •  Si por la acción débil de Corpoelec para realizar los trabajos correspondientes a la infraestructura civil que le corresponde hacer se producen retrasos importantes del cronograma de ejecución.

LA SUBESTACIÓN TOCOMA

Uno de los puntos preocupantes en el desarrollo de los trabajos en la central Tocoma, es que la subestación que se encargará de la  recepción y distribución de la energía de la central fue parcialmente desmantelada por Corpoelec. Se retiraron equipos de potencia del patio y   esquemas de protección digitales. Todo este equipamiento es marca Siemens, y la firma española TSK fue la contratista responsable de los trabajos en ella.

Además la subestación ha sido objeto de robo de cable de control y deterioro de tableros en patio. La subestación tenía un avance superior al 90 %, y ahora hay que restablecer el equipamiento retirado para completar su esquema, además de realizar todo el trabajo de conexionado, de pruebas y puesta a punto de la subestación.

¿QUÉ PASA SI CORPOELEC NO CUMPLE?

Dentro del conjunto de actividades a realizar en la activación de Tocoma, que son múltiples, Corpoelec tiene dos  tareas muy importantes por hacer:

1) Las reparaciones y obra civil faltante en la central, que seguramente serán subcontratadas.

2) La reposición de equipos y puesta a punto de nuevo de la subestación Tocoma, 400 kilovatios.

Corpoelec debe hilar muy fino, ya que se requiere una excelente coordinación para todo lo que debe realizar, y se requiere también de una plantilla de personal extraordinaria, altamente capacitada, para cumplir el enorme trabajo encomendado.

Actualmente, en el acuerdo sobre Tocoma el eslabón más débil es la capacidad de gestión, ejecución y la velocidad con la que se mueva Corpoelec para todo, incluyendo la entrega de las estructuras civiles para las turbinas.

Si Corpoelec llegara a incumplir, el consorcio IMPSA se lavaría las manos, y cobraría gastos de paralización por retrasos imputables al contratante, es decir se gastaría dinero en penalizar y que hacen falta para generar los megavatios.

PREGUNTAS SUELTAS

¿Quiénes podrían hacer la obra civil faltante?

Del consorcio OIV (Odebrecht, Impregilo y Vinccler), sólo estaría un posible candidato: Vinccler, (Venezolana de Inversiones y Construcciones Clerico) empresa venezolanba fundada en 1956. Con más de 60 años de trayectoria, especializada en el desarrollo de grandes proyectos de infraestructura, industriales y civiles ya que está en el país y conoce muy bien los planos civiles originales.

¿Quiénes harían la inspección de los trabajos en Tocoma?

Este trabajo se haría a través de contratistas, ya que Corpoelec no tiene la capacidad humana propia para hacerlo como se requiere.

Se ha hablado de que los ingenieros de CVG-Electrificación del Caroní (llamados algunas veces como los sobrevivientes de Edelca) podrían ser, con todas las de la ley, los que están excepcionalmente capacitados para realizar mejor que nadie este trabajo o también como asesores especiales, a los cuales se les pagaría a través de las mismas cuentas internacionales del proyecto, ya que esto está claramente contemplado en él.

Recordemos que la represa de Caruachi, la última planta hecha por Edelca de la misma capacidad de Tocoma, que inició operaciones en 2003 pero que fue inaugurada en 2006, se hizo en el  tiempo previsto, a un costo, según lo previsto, de cerca de 2.300 millones de dólares y está actualmente generando casi 1.200 megavatios, con todas las 12 unidades sincronizadas!!!, después de veinte años de servicio.

El problema que se presenta con los ingenieros de Edelca, es que quedan muy pocos de la época dorada. Se dice que en todo el país hay cientos cuarenta, aproximadamente.

Los que hicieron Guri, Macagua y Caruachi, en los años setenta, ochenta y noventa hoy día están entre los 65 a 85 años, pero son los candidatos perfectos para una consultoría de alto nivel para Tocoma.

Se ha mencionado de crear un “Consejo Consultivo Senior” conformado por entre 25 y 40 ingenieros históricos de Edelca.   También es cierto, que existe una brecha generacional como cuello de botella: actualmente no existe una generación de relevo intermedia.

¿Cómo se financiará el proyecto Tocoma?

Para las dos primeras turbinas de Tocoma y las tres de Macagua I (fase I, 19 meses) se hará a través del fideicomiso internacional en cuentas segregadas abiertas en bancos de los EE.UU.

El dinero no tocará al Banco Central de Venezuela y los bancos custodios norteamericanos liberarán el dinero directamente a la cuenta del proveedor conforme se certifiquen los avances de obra.

El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos es el financiador legal indirecto al emitir las licencias 48A y 49 A.

¿Cuál será el impacto real sobre el servicio eléctrico y el racionamiento de carga si Tocoma avanza realmente según lo previsto?

Inyectar generación al sistema siempre cae bien, pero no es lo mismo hacerlo en el estado Bolívar que hacerlo en el Zulia, en Los Andes, en el centro o en Lara. Porque entre más equilibrio haya en la distribución de la generación en el país, el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), se comportará mejor, según las leyes de la física y de la ingeniería.

Ya en la actualidad existen ciertas restricciones y limitaciones para el transporte de energía desde el bajo Caroní. Existen límites en la transmisión que se están violando todos los días y que representan la posibilidad de fuertes apagones si ocurren eventos importantes en nodos críticos del sistema.

Además se sabe que es nocivo para el sistema el transporte a considerables distancias de bloques importantes de reactivos por sus efectos limitantes en la transmisión de los activos y su impacto sobre los perfiles de voltaje.

La entrada gradual de unidades en Tocoma desde luego mejorará ligeramente algunos indicadores de servicio, y permitirá coordinar más holgadamente el mantenimiento riguroso que requieren las unidades de Guri y de Caruachi; pero no tendrá un efecto realmente significativo en el racionamiento y en el servicio a nivel nacional. La mejora se notará más fundamentalmente en el oriente del país.

EL AUTOR es licenciado en comunicación social egresado de la Universidad Católica Andrés Bello en el año 1977 y se desempeñó como gerente de información de la Corporación Venezuela de Guayana (CVG)