,

Derechos sin revés | Por cada víctima…miles de voces

Las víctimas han entendido que el establecimiento de la verdad les permite contar su historia, muchas veces negada por la versión oficial


COFAVIC

“Se usan las historias de las víctimas como principal argumento para la guerra, pero en verdad son el mayor argumento para la paz”.
Víctima anónima

Este jueves 7 de julio COFAVIC logró consolidar el Primer Encuentro Nacional de Víctimas por la Justicia y la Reconciliación. Personas tocadas por el dolor y la impunidad coincidirán en un mismo espacio e intercambiarán ideas, palabras, testimonios. La idea es que cada una de las víctimas asuma un rol protagónico e inicie un auténtico proceso de cambio y reconstrucción.

A lo largo de 27 años, COFAVIC ha promovido que la víctima ubique un propósito que la ayude a transitar el proceso de reparación, pero también que identifique metas a corto, mediano y largo plazo. La mayoría de las veces, las personas se dan cuenta que en la constancia e independencia de sus acciones se fortalece su lucha y que a pesar de los obstáculos y limitaciones logran pequeñas y grandes acciones en pro de la tolerancia, la lucha por la no discriminación, el respeto por los derechos humanos y los valores democráticos.

Con el acompañamiento de COFAVIC las víctimas han entendido que el establecimiento de la verdad les permite contar su historia, muchas veces negada por la versión oficial, y que la verdad por sí misma no conlleva a la reconciliación, es sólo un ingrediente más. En realidad, es la justicia el requerimiento vital que se necesita para que los perpetradores rindan cuentas de sus actos.

De acuerdo con las Naciones Unidas la víctima es toda persona que, individual o colectivamente, como resultado de actos u omisiones que violan las normas internacionales de DDHH o el derecho internacional humanitario, haya sufrido daños, inclusive lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales.

Solo puede hablarse de verdadera democracia cuando se logra el respeto a los derechos humanos

Independientemente de las circunstancias, toda víctima tiene derechos que deben ser respetados. Se le tratará con compasión y respeto por su dignidad. Tendrá derecho al acceso a los mecanismos de la justicia y a una pronta reparación del daño que haya sufrido, según lo dispuesto en la legislación nacional.

Se establecerá y reforzarán, cuando sea necesario, mecanismos judiciales y administrativos que permitan a las víctimas obtener reparación mediante procedimientos oficiales u oficiosos que sean expeditos, justos, poco costosos y accesibles. Se informará a las víctimas de sus derechos para obtener reparación mediante esos mecanismos.

Las víctimas deben tener información sobre los procedimientos judiciales y administrativos, su alcance, el desarrollo cronológico y la marcha de las actuaciones, así como de la decisión de sus causas, especialmente cuando se trate de delitos graves y cuando hayan solicitado esa información.

A las víctimas se les debe prestar asistencia apropiada durante el proceso judicial; se le debe proteger su intimidad, y en caso de que sea necesario, garantizar su seguridad, así como la de sus familiares y la de los testigos en su favor.

Los activistas y defensores de Derechos Humanos señalan con razón que solo puede hablarse de verdadera democracia cuando se logra el respeto a los derechos humanos, de allí que los esfuerzos por superar la impunidad y por afianzar la búsqueda de la verdad, de la justicia y la reparación, sean tan valiosos.

Y esos esfuerzos incluyen de manera significativa la acción de las propias víctimas. Cuando toman conciencia de su condición y fuerza y se organizan su voz es escuchada por la sociedad entera.

Las víctimas y sus familiares son el antídoto contra la amnesia social, son el motor que lucha contra la impunidad de los perpetradores, son el poder que impide sostener la historia oficial y falseada.

A partir del testimonio de cada víctima, del relato de su sufrimiento individual, es posible conocer la trascendencia de los casos en un ámbito mucho más general. Sin pensarlo, cada víctima se convierte en un actor social, determinante para la recuperación de la memoria histórica y la superación de la impunidad.

En el capítulo De víctimas a actores sociales: el rol de los familiares en la superación de la impunidad, escrito por el psiquiatra Jorge Buitrago e incluido en el libro Atención integral a las víctimas de tortura en procesos de litigio del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, año 2007, se concluye que la voz colectiva de las víctimas puede potenciar una suma de voluntades hasta convertirse en organización y cada tarea ejecutada se perfila como un ejercicio participativo de ciudadanía, destinado a cuestionar la arbitrariedad y a reforzar la búsqueda de una sociedad más humana.