,

Oscar Battaglini: El “presidente obrero”

Maduro

Nunca ha trabajado e ingresó al Metro de Caracas con el deliberado propósito de convertirse en sindicalista para vivir sin tener que trabajar, eso nos consta por el conocimiento directo que tenemos de él, desde hace ya bastante tiempo


Oscar Battaglini

Maduro -al igual que Chávez que hacía apología de la miseria (ser rico es malo)- movido por el resentimiento social y la ideología religiosa que hace de la pobreza material y espiritual, una virtud y un título, vive presentándose como un presidente obrero, o más concretamente como un “humilde presidente obrero”, cuestión de la que se hacen eco sus alabarderos de palacio.

Con ello lo que se quiere expresar es que se ostenta esa representación sin que nada lo acredite para tal cosa, ni méritos académicos, profesionales o personales. Esto nos consta por el conocimiento directo que tenemos de su persona desde hace ya bastante tiempo, sino también del cotejo que se hiciera en la prensa nacional e internacional en relación a los curriculum de los cancilleres de Brasil y Argentina, en el que él sólo podía mencionar en el suyo como canciller de Venezuela su condición de “ … social” y su gran lealtad a Chávez como presidente de la República; por ningún lado aparece el término “reposero”.

Cabe señalar que esa misma actitud de Maduro, caracterizada por una falsa modestia, propia de los resentidos sociales, fue asumida en su momento por el propio Chávez. A tal respecto recuérdense las poses de éste en su programa “Aló presidente” en las que se presentaba como un “simple soldado”, como un “pata en el suelo” orgulloso de haber nacido en piso de tierra y de haber vivido en la más extrema pobreza, y de haber sido, pese a ello, “pobre pero feliz” (ver: “Cuentos del arañero-, Vadell hermanos, página 13, entre otros).

Esa actitud de Chávez y Maduro en la que se patentiza tanto la impostura como la miseria moral y política de ambos, no impide sin embargo que un obrero o cualquier otra persona del pueblo llano con independencia de su procedencia social y su género, pueda desempeñarse en una función relevante en la dirección política de la sociedad con tal de que haya logrado destacarse, efectivamente por su condición ética, por su compromiso y participación en la lucha política por la libertad y la democracia, por su formación cultural, y por la autenticidad demostrada de su posición política al servicio de los valores supremos de la sociedad y de la humanidad en general. La historia de nuestro tiempo está llena de este tipo de personas, siendo Nelson Mandela uno de sus principales y más destacados exponentes.

La impostura de Maduro al presentarse como “presidente obrero” comienza por el hecho de que él nunca ha trabajado y cuando ingresó al Metro de Caracas lo hizo con el deliberado propósito de convertirse en sindicalista, para de ese modo vivir sin tener que trabajar. Pero donde el descaro de esta autoproclamación de Maduro sube de grado, es en el hecho de que se atribuya tal condición, cuando son precisamente los obreros y los trabajadores en general, las principales víctimas de la pavorosa crisis social y económica producida por su gobierno. En el caso de los obreros y de todos los trabajadores, incluidos los profesionales de bajos ingresos, pensionados y desempleados, no se trata sólo de cómo estos sectores sociales están siendo afectados gravemente por la crisis, que tiene, como sabemos, entre sus más nocivas manifestaciones, la hiperinflación que ya sobrepasa el 6 mil por ciento, que ha pulverizado los salarios y la capacidad adquisitiva de la población y que junto ala escasez de alimentos y medicinas ha empujado cerca del 80% de los venezolanos a la pobreza, al hambre, las enfermedades y la muerte. El espantoso deterioro de los servicios de salud, la creciente inseguridad personal, la reaparición de los llamados “niños de la calle”, etc, sino que en la práctica ha maniatado las organizaciones (sindicatos, federaciones, confederaciones, gremios, colegios de profesionales) en la defensa económica y reivindicativa de sus afiliados. El resultado de toda esa ofensiva política reaccionaria, es que hoy en Venezuela los trabajadores en sentido amplio, se encuentran en condiciones económicas, sociales y políticas peores que las que se vivieron en el pasado. Dicho de otro modo, bajo el régimen chávezmadurista, los trabajadores han sido despojados de los derechos y ventajas económicas y políticas que fueron conquistados durante décadas de lucha a un altísimo costo que implicó persecuciones, cárcel, tortura y muerte por una camarilla civil-militar que hoy de nuevo ocupa el poder mediante la dictadura militar que afirma gobernar en nombre de una supuesta revolución, cuando lo que todos los venezolanos sabemos es que nunca había habido tanta corrupción en este país.

Queda claro entonces el papel fundamental que tienen que desempeñar los trabajadores venezolanos en la tarea de ponerle término al régimen oprobioso que nos oprime.

El autor es historiador y co-fundador de la Liga Socialista