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A la gloria de los libertadores (I) #Opinión #JesúsPetitDaCosta

Para organizar y ejecutar el Contragolpe Constitucional existen mejores condiciones hoy que el año pasado

Jesús Antonio Petit Da Costa

El próximo mes de febrero la oligarquía gobernante (son los mismos de siempre constituidos en camarilla insoportable hasta para la vista) cumplirá 22 años en el poder, ejerciéndolo como una narcotiranía títere al servicio de Cuba bajo cuyas órdenes ha venido implantando el castro comunismo, que es el modelo político-económico-social importado de su patria de adopción, como lacayos que son.

Es nuestro deber ponerle fin a esta etapa, la más funesta de la historia republicana de Venezuela. Y la más vergonzosa por la abdicación de la soberanía nacional sin disparar un tiro, lo que nos ha dejado en una posición deshonrosa como pueblo. La oportunidad es ésta: cuando el 90% de los venezolanos, sin distinción de clase, quiere salir de Maduro y cuando, según las encuestas, oscilan de la ira a la tristeza y de la tristeza a la ira sin encontrar rumbo.

A los venezolanos consume interiormente un coctel de contenido explosivo que sólo necesita de una llama tenue pero directa para encenderse.

Cumplir el Artículo 333 se ha hecho imperativo y urgente por la ruina de la Nación y las condiciones de miseria del pueblo venezolano»

Desde un principio dijimos que únicamente podríamos liberar a Venezuela de Cuba y liberarnos nosotros como pueblo de la narcotiranía títere que nos ha impuesto y le sirve, si cumplimos el deber que nos impone la Constitución (Art. 333) de ejecutar por la fuerza el Contragolpe Constitucional con la finalidad de restablecer su vigencia efectiva comenzando por la soberanía nacional sin la cual no hay República ni Constitución.

Cumplir este deber se ha hecho imperativo y urgente por la ruina de la Nación y las condiciones de miseria del pueblo venezolano. Y se hace ineludible este año porque la dignidad nacional nos lo impone para poder celebrar con la frente en alto el bicentenario de la batalla de Carabobo, que selló la independencia que nosotros dejamos perder.

Para organizar y ejecutar el Contragolpe Constitucional existen mejores condiciones hoy que el año pasado, aunque parezca lo contrario. Veamos:

Está abierto el espacio para los que aspiren a la gloria de los libertadores, que así pueden concentrarse en la tarea de liberación»

1.- Está clausurada definitivamente una salida electoral y pacífica, factor de distracción y dispersión de fuerzas que los colaboracionistas usaron sirviéndole de comparsa a la narcotiranía títere durante 20 años.  La clausuró el pueblo con su abstención masiva y militante del 90 % el 6D, la cual lleva implícita la orden de proceder por la fuerza como está ordenado por la Constitución. Y Maduro, cegado por el desprecio del pueblo hacia él, les puso la tranca a la salida electoral con el maltrato a los payasos ultracolaboracionistas, excluyéndolos como piltrafas humanas en el reparto de cargos.

2.- Estará descartada la intervención militar extranjera desde el 20 del presente mes, cuando Trump entregue la presidencia de los Estados Unidos a Biden. Se acaba así un espejismo que era también un factor de distracción. La esperanza de una intervención militar extranjera, fomentada de buena fe por algunos, nos distrajo de la tarea encomendada por el destino a nuestro pueblo bajo la jefatura de los que tengan vocación de gloria, que es preparar, organizar y ejecutar el Contragolpe Constitucional.

Desaparecidos los factores de distracción, está abierto el espacio para los que aspiren a la gloria de los libertadores, que así pueden concentrarse en la tarea de liberación de Venezuela comenzando por definir la estrategia para movilizar primero los ejércitos civiles que están desmovilizados por falta de jefatura:

Y, al mismo tiempo, tender en la sombra el puente a  los militares que comparten los mismos sentimientos, muchos caídos en prisión»

El ejército civil interior formado por el 90% que se abstuvo y el ejército civil exterior formado por los 5 millones de venezolanos que se fueron al extranjero forzados por la necesidad de sobrevivir, de los cuales la inmensa mayoría sigue viviendo aquí espiritualmente.

Y, al mismo tiempo, tender en la sombra el puente a  los militares que comparten los mismos sentimientos, muchos caídos en prisión pero muchos más que sólo aparecerán en la hora definitiva como sucedió siempre en el pasado.  

petitdacosta@gmail.com

EL AUTOR es abogado y magistrado jubilado. Profesor en la Universidad Central de Venezuela 1966-1996 en derecho mercantil y derecho laboral. Exprocurador general de la República. Expresidente de la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela

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