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La farsa del interinato debe terminar #Opinión #HumbertoGonzálezBriceño

El reseteo chavista ofrece oportunidades para que los operadores de la falsa oposición sigan viviendo de la política al igual que “bolichicos” y “boliburgueses” al amparo de la nueva economía dolarizada.

Humberto González Briceño

La falsa oposición en Venezuela se hunde cada día en el pantano de sus debilidades y sus propias contradicciones. La esperanza que pudo significar una Asamblea Nacional y un gobierno interino para la liberación de Venezuela se ha desvanecido con el tiempo. Hoy ni siquiera el G4 se atreve a defender sus propios espacios tal como quedó evidenciado con la firma del “Memorando de Entendimiento” donde la falsa oposición finalmente se rinde a los pies del chavismo y lo reconoce como la única autoridad de gobierno.

A la falsa oposición se la ha dado todo lo que ha pedido. Se les han dado los votos y los apoyos a sus candidatos presidenciales. Cuando llamo a votar se votó. Cuando llamó a no votar se le acompañó aunque en ningún caso las razones estuvieron claras y carecían de una estrategia. Se les apoyó en su Asamblea Nacional en el 2015 y finalmente en su gobierno interino en el 2019. En cada una de esas coyunturas la mayoría de los venezolanos parecía estar dispuesta a creer, una vez más, en uno de los atajos prometidos por la falsa oposición. Mayor generosidad no se podría esperar de los millones de venezolanos que han tenido que soportar pacientemente los rigores del chavismo mientras la falsa oposición encuentra su camino.

De esas esperanzas ya hoy no queda nada. Los venezolanos tienen todo el derecho a ser cínicos y escépticos con sus dirigentes porque han sido traicionados muchas veces y la traición se ha pagado con sangre y muerte. No es casual que casi el 90% de los venezolanos rechace por igual a Nicolás Maduro y Juan Guaidó como símbolos del desastre nacional. Tampoco es casualidad que ahora que la falsa oposición se embarca en una nueva negociación con el chavismo y se prepara para volver a pedir el voto  en la estafa electoral de esta temporada, la mayoría de los venezolanos les den la espalda.

Mientras el país se cae a pedazos la falsa oposición en un ejercicio impenitente de autismo político sigue su encerrona con el régimen chavista en México. Lo que allí se discute no es el futuro de Venezuela, ni el destino de los presos políticos militares. En México se está definiendo la política del reacomodo de la falsa oposición en la etapa que el chavismo trata de inaugurar con su nueva normalidad política y económica. El reseteo chavista ofrece oportunidades para que los operadores de la falsa oposición sigan viviendo de la política al igual que “bolichicos” y “boliburgueses” al amparo de la nueva economía dolarizada.

Aunque las negociaciones de México ya sellaron el final de la Asamblea del 2015 y el llamado gobierno interino de Juan Guaidó quizás por un reflejo automático la falsa oposición, y en especial los de Voluntad Popular, se resisten a entrar de lleno en la nueva dinámica donde los recursos ya no vendrán de los activos de Venezuela en el exterior sino de las transferencias que directamente les haga el chavismo a través de algunas alcaldías y gobernaciones.

            Por eso llama la atención que a pesar de haber defenestrado a su asamblea e interinato reconociendo en cada párrafo y documento al estado chavista, hasta ahora sigan dejando a Juan Guaidó y su elenco de funcionarios y embajadores hacer el ridículo y actuar bajo una representación que ni siquiera sus pares del G4 les reconocen.

            ¿Hasta cuándo va a esperar la falsa oposición y el G4 para anunciar formalmente que la farsa de la Asamblea Nacional del 2015 y el gobierno interno de Guaidó ha llegado a su final? ¿Acaso van a esperar a que Jorge Rodríguez los regañe en público y los amenace con abandonar las negociaciones que tanto necesita la falsa oposición para entonces declarar formalmente el cierre de esa Asamblea y el Interinato?

            La Asamblea Nacional del 2015 y el gobierno interino de Juan Guaidó eran parte de la estafa de la falsa oposición para hacernos creer que se trataba de espacios para enfrentar al régimen. Pero nunca hicieron nada para derrocar al régimen chavista, ni una ley y menos aún un decreto. En realidad resultaron oportunidades de negocios para unos políticos corruptos que de todas formas terminarían echándose en brazos del régimen chavista. Como toda farsa esta  también debe terminar. Es cuestión de semanas, quizás de días, para que la misma falsa oposición anuncie el desmantelamiento de estas estructuras pseudo legales y se integre en cuerpo y alma al régimen en una cohabitación que de hecho ya existía pero que de ahora en adelante tendrá la bendición legal del estado chavista y su constitución espuria de 1999.

@humbertotweets

EL AUTOR es abogado y analista político,
con especialización en Negociación y Conflicto en California State University.

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