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El interinato eterno continúa I Opinión I Luis Fuenmayor Toro

Hace años dije que la MUD no era ni unitaria ni democrática; creo que los hechos me han dado la razón

Luis Fuenmayor Toro

Destituido el supuesto Presidente, verdadero usurpador, auto juramentado, porque nunca lo fue por su Asamblea Nacional; quien era al mismo tiempo Presidente del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo, faltándole sólo la Presidencia del Poder Judicial para convertirse en La Santísima Trinidad. Se saltó alegremente aquello de la división republicana de los poderes y a nuestra propia Constitución, sustentado en las opiniones celestinas de “famosos” jurisconsultos, sin duda expertos leguleyos a quienes el fanatismo o el dinero les hizo perder el rumbo hace mucho tiempo. Soslayaron el gran absurdo, jurídico, político y lógico, de un interinato eterno, que sólo finalizaba cuando sus propios beneficiarios, políticos y financieros, así lo decidieran, lo que en lenguaje popular significa que se despachaban y se daban el vuelto. Eran jueces y parte, algo que la Constitución y las leyes claramente prohíben.

Y todo partía de una gran premisa falsa, que sólo estúpidos y fanáticos osan aún defender: una usurpación de poder en la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela. A esta absurda, falsa y desatinada conclusión, llegaron después de intentar otras vías igualmente irracionales e inadmisibles. Recordemos la de la nacionalidad colombiana de Maduro, que ni Uribe, Santos ni Duque, todos presidentes de Colombia en su momento, pudieron demostrar. La de la doble nacionalidad, que envolvió incluso a una ex magistrada de la Corte Suprema, que confundió el derecho de tener doble nacionalidad, si uno de los progenitores era de otro país, con el hecho de haberla solicitado y efectivamente tenerla, algo que tampoco se pudo demostrar pese a los influyentes amigos que se tenían en la “hermana” república.     

Buscando causales para destituir al Presidente electo, se pasearon por exigirle la renuncia, decidir contra toda evidencia que había abandonado el cargo y luego llegar al exabrupto de destituir a quien ya no estaba en el cargo porque lo había abandonado. Todo esto se lo saltan los expertos “constitucionalistas”, muchos sin postgrado en la materia y en la nómina del “gobierno interino”, listos para torcer la Constitución y las leyes. Y llegamos a 2018, cuando por solicitud de la fenecida Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que pedía adelantar elecciones para abril, el gobierno las adelanta para mayo. En lugar de firmar los acuerdos en Santo Domingo, dónde habían obtenido condiciones electorales inigualables, Borges a última hora, siguiendo indicaciones del Departamento de Estado, decide no firmar. Engañó a Jorge Rodríguez, quien se quedó esperando por la firma, algo que no le perdonará nunca.

Ya desde 2017, un economista del equipo de CAP II, también muy “famoso”, como todos los que apoyan a la oposición extremista, había adelantado la vía política del desconocimiento de Maduro como Presidente, por lo que ya estaban cantadas las acciones a seguir desde un año antes. Nacía así el “Cese de la usurpación”. Falsedad sobre la que se edificó una política opositora suicida, que se tragó Constitución y todo lo que la adversara. Maduro gana esas elecciones porque la elevada abstención se lo posibilita y ésta se da por la desesperanza ciudadana, ayudada con el llamado a no votar de los opositores principales de entonces. No hubo por tanto ninguna usurpación, hubo lo de siempre: ventajismo electoral gubernamental, peculado de uso de los recursos públicos e inhabilitaciones políticas inconstitucionales.

Pero lo dicho no significa que el interinato haya desaparecido. Guaidó ya no es Presidente interino. Quienes lo respaldaron lo destituyeron. Le dieron un golpe de Estado “parlamentario” sin que existiera Estado ni parlamento. ¡Sólo en Venezuela! No sé si se resigne o si insistirá en su fantasía. Hasta tres presidentes podríamos tener. Lo cierto es que el interinato ahora se traslada todo a la Asamblea Nacional ficticia. Fue un cambio de actores, no de política. Las causas invocadas contra Guaidó son también valederas contra la fantasiosa asamblea. Otros manejarán los reales ahora, lo que era el problema de fondo. Ya se desató la nueva danza de los millones, dizque para bienestar social de estos “héroes de la patria”. ¿Cuál será el destino de las primarias? ¿Cambiará a “desunitaria” el nombre de la Plataforma? Hace años dije que la MUD no era ni unitaria ni democrática; creo que los hechos me han dado la razón. Ah… María Corina, que apoyó casi todo lo actuado, hoy aviesamente se distancia para pescar en río revuelto. 

@LFuenmayorToro

EL AUTOR es médico-cirujano, Ph. D., profesor titular y exrector de la UCV, investigador en neuroquímica, neurofisiología, educación universitaria, ciencia y tecnología. Luchador político

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