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Bases chavistas inhabilitan a Nicolás Maduro

Si hay elecciones en el 2024, Maduro tendrá que evaluar seriamente hacer su campaña a distancia, lejos de las indignadas muchedumbres chavistas

Humberto González Briceño

Cuando hablamos de chavismo nos referimos a ese complejo ecosistema de bandas y grupos que coexisten y operan dentro del régimen que hoy preside Nicolás Maduro. Allí hay clanes de filiación civil y militar unidos en el propósito de saquear hasta el último céntimo que quede en el tesoro nacional. Estos grupos de operadores políticos que actúan como ejes del régimen se articulan  sobre otros elementos de menor jerarquía en la pirámide en cuyo último eslabón se encuentran las llamadas bases chavistas. Estas no son más que muchedumbres de clientelas usadas para perpetrar fraude electoral, llenarle los mítines a Maduro o ser parte de la audiencia amaestrada en el programa de TV de Diosdado Cabello.

Estas clientelas chavistas actúan como un verdadero lumpen parasitario que es pagado con cajas CLAP y bonos a través del Carnet de la Patria. En otras palabras, estas bases chavistas son vagos a quienes el régimen les paga para hacer bulto en sus eventos y actuar como rompehuelgas y esquiroles cada vez que hay protestas en la calle.

Pero aunque sean muy chavistas y se les pague por su trabajo mercenario estas clientelas no están exentas de las precariedades y penurias de vivir en Venezuela. Así como el resto de los venezolanos estas bases chavistas están sometidas a los mismos padecimientos de sobrevivir en un país sin electricidad, sin agua, y donde el salario no alcanza para comprar comida. De esto no se escapan los miembros del PSUV y los soldados de las FANB, por muy chavistas que sean.

Y aunque el régimen gasta grandes sumas de dinero para convencer a sus bases de que Venezuela no está bien por culpa de las sanciones internacionales, la mayoría de sus huestes que les vienen acompañando desde 1999 lucen fatigadas y desmoralizadas. Lo que es más grave chavistas, civiles y militares, que solo reciben migajas de sus jefes ya no dudan en mostrar públicamente su descontento con el régimen. Esa es la energía que ha potenciado las cada vez más numerosas protestas en la calle y los reclamos que los soldados les hacen a sus comandantes. Las clientelas chavistas que están pasando hambre como el resto de los venezolanos se cansaron de comer patria y ahora quieren comer comida de verdad.

El reclamo cada vez más fuerte de su propia gente es lo que está paralizando la capacidad de operar de Nicolás Maduro. Es la presión de sus propias clientelas chavistas las que inhiben a Nicolás Maduro de acudir a eventos públicos, aunque estos sean altamente planificados, supervisados y controlados, so pena de exponerse al abucheo y el desprecio público tal como ocurrió hace unos días en el estado Zulia. Es el temor a una agresión espontánea de algún militar descontento lo que le impide a Nicolás Maduro presidir los desfiles militares.

No hay duda que el 90% de los venezolanos rechaza y desprecia al régimen de Nicolás Maduro. Pero ese rechazo de nada vale si no se puede expresar y reconocer en forma institucional mientras el chavismo tenga secuestrado el Estado venezolano. El rechazo que verdaderamente cuenta en este momento es el de los propios chavistas, civiles y militares, contra Nicolás Maduro y su régimen.

Estas clientelas no solo están descontentas sino que en muchos casos están armadas. La presión que ejercitan sobre el régimen está operando como una suerte de freno inhibitorio o de verdadera inhabilitación contra Nicolás Maduro quien si eventualmente hay elecciones en el 2024 tendrá que evaluar seriamente hacer su campaña a distancia, lejos de las indignadas muchedumbres chavistas quizás a través de la internet o de un muñeco de plástico (¡súperbigote!) para protegerse de un ataque como los que ya ha sufrido en el pasado.

Tal como lo explicamos la semana pasada, sin dinero suficiente para poner en la calle y apaciguar a sus ariscas y realengas clientelas el chavismo se vería forzado a suspender las elecciones del 2024. Y de mantenerse el fraude electoral en el calendario chavista veremos una campana inusual con un candidato oficialista que sin poder salir a la calle y escondido en un closet es proclamado ganador por el Consejo Electoral chavista.

@humbertotweets  

EL AUTOR es abogado y analista político, con especialización en Negociación y Conflicto en California State University.

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