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El tema militar sigue siendo el talón de Aquiles del chavismo

En el estamento militar donde precisamente todo comenzó y el mismo punto donde todo parece que va a terminar para completar un inevitable ciclo dialéctico.

Humberto González Briceño

            La fuente de poder político real del Estado chavista no reside en la participación electoral, aunque esta se presente como un factor legitimador. Los venezolanos han sido convocados a participar en las farsas electorales chavistas muchas veces en estos 25 años sin que esto haya alterado en lo más mínimo la estructura básica de poder.

            Y si no es en la soberanía popular expresada electoralmente ¿de dónde emana el poder político real que sostiene al Estado chavista? En un país como Venezuela, donde desde hace mucho tiempo las instituciones del Estado nacional venezolano desaparecieron, el poder político real reside en quien porta las armas y con ellas ejerce el monopolio de la violencia en contra de una población civil desarmada que por su propia condición y aunque se defina en contra de ese régimen no tiene forma de defenderse y menos aún de corregir institucionalmente el desbalance.

Por eso la última de las preocupaciones que podría tener el chavismo son las elecciones. Hay otras situaciones que sí provocan angustia y preocupación. Y es que siendo el componente militar decisivo en el sostenimiento del régimen las fuerzas armadas chavistas se han convertido en un complejo ecosistema donde opera constantemente una biocenosis en la que unos factores están en guerra a muerte contra otros. Con lealtades y agendas que se entrecruzan cada vez es más difícil determinar quién está con quien en una madeja donde todos se autodefinen como chavistas y bolivarianos.

            En el mundillo de analistas, opinadores y operadores políticos casi siempre se cae con facilidad en la tentación de ver las maniobras y los montajes del chavismo como signos inequívocos de torpeza, miedo y desesperación. Por ejemplo, es cierto que la trama poética de la llamada “conspiración del brazalete blanco” está plagada de contradicciones e incoherencias que en algunos casos llegan al ridículo. Con declaraciones de testigos estrella y mapas del siglo pasado el Fiscal Tarek William Saab ha intentado justificar una conspiración donde los supuestos conspiradores no se conocen entre sí, carecen de la logística para actuar y varios han dejado de ser parte de la Fuerza Armada desde hace varios años.

            Mientras algunos saltan a celebrar la torpeza de William Saab otros nos preguntamos si esta torpeza aparente no es algo por diseño o parte de un plan que se desconoce públicamente, al menos hasta ahora.

            Es evidente que los militares y civiles acusados de ser parte de esta supuesta conspiración no tienen la capacidad operativa para ejecutar una acción como la que se les atribuye. Desde este punto de vista es muy difícil defender la tesis que ellos sean una amenaza real para el régimen o para la integridad física de Nicolás Maduro. Pero tampoco representaban una amenaza los oficiales que fueron secuestrados en países como Ecuador y Colombia para aparecer milagrosamente en Caracas. Siendo el último de estos casos el del Teniente Ronald Ojeda Moreno quien fue secuestrado en Chile y cuyo paradero hoy se desconoce. Entonces ¿Qué podría justificar esas acciones temerarias?

            Lo que observamos aquí es que mientras el chavismo maniobra con una mano la ilusión electoral, con la otra al mismo tiempo endurece su campaña de miedo y terror dentro de sus propias fuerzas armadas que es el único sitio del cual podrían llegar malas noticias. Con estas acciones audaces y aparentemente torpes el chavismo le envía mensajes, claros y directos, a sus oficiales que a la hora de defender el régimen criminal no hay ni habrá límites para perseguir, torturar y asesinar.

            Montajes burdos como el del “brazalete blanco” solo sirven para justificar cacerías de brujas y el clima de sospecha bajo el cual viven todos los oficiales de las FANB chavistas. Unas Fuerzas Armadas donde todos desconfían de todos es un ambiente ideal para mantener el control y prevenir potenciales insurrecciones que se podrían estar fermentando. Los secuestros de militares fuera de territorio venezolano perpetrados por agentes del régimen venezolano o por encargo a mafias locales es otra forma de mostrar que tan lejos puede llegar el brazo armado del chavismo para infundir terror y desalentar conspiraciones reales.

            Es el tema militar lo único que perturba a los operadores del chavismo y donde vemos que ellos están dispuestos a invertir una cantidad considerable de recursos y energías. No es para menos, porque es en el estamento militar donde precisamente todo comenzó y el mismo punto donde todo parece que va a terminar para completar un inevitable ciclo dialéctico.

 @humbertotweets  

EL AUTOR es abogado y analista político, con especialización en Negociación y Conflicto en California State University.

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