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Las recientes declaraciones de Padrino López en el “nuevo” CNE #Análisis #OscarBattaglini

Padrino  López sabe que su versión sobre la realidad venezolana actual no es cierta, pero la expone porque eso está en el interés de la nueva táctica político-electoral que el régimen madurista se ha trazado con el fin de prolongar su permanencia en el poder

Oscar Battaglini

En esas declaraciones emitidas en la reunión del nuevo” organismo electoral, Padrino López dejó dicho lo siguiente:

  1. Que él veía con mucha satisfacción … “como los venezolanos nos damos nuestras propias instituciones”.
  2. Que se sentía muy complacido porque esas instituciones … “estaban funcionando de manera normal y plenamente”.
  3. Que los CNE que últimamente hemos tenido (incluido el actual) … “han garantizado el libre ejercicio de la soberanía popular”.
  4. Que las próximas elecciones de gobernadores y alcaldes pautadas para el 21/11/21, … “serán un ejemplo para el resto del mundo”, etc.
  5. La ligereza en el pronunciamiento de estas afirmaciones, deja definitivamente establecido que para este hombre, así como para Maduro y todo el séquito (civil-militar) que los secunda en el ejercicio del poder que detentan, lo “natural”, lo “normal”, es que la dinámica político-institucional del país funcione y marche de la manera como ellos lo han decidido e impuesto autoritariamente, es decir, con poderes e instituciones sin independencia ni autonomía, y con un funcionariado fiel, cumplidor de los mandatos emanados de entre el Palacio de Miraflores y Fuerte Tiuna.

Esta es, como sabemos todos los venezolanos, la situación que actualmente prevalece en la estructura y en la dinámica del aparato estatal. A esto es a lo que se refiere Padrino López con gran satisfacción y complacencia. Sentimientos seguramente producidos por la certeza que tienen tanto él como el equipo de gobierno del que forma parte, de que la “nueva” composición política del CNE designado por la asamblea nacional surgida del simulacro electoral del 6/12/20, no solo les asegura el control omnímodo que han venido ejerciendo sobre el ente electoral, sino que dicha composición no representa ninguna posibilidad de poner fin al hecho insólito de que en nuestro país una minoría repudiada política y éticamente por la inmensa mayoría de los venezolanos, continué “ganando elecciones”, haciendo un uso ventajista y dictatorial del poder, mediante la puesta en práctica de toda una gama de procedimientos ilícitos.

Esto es, con un CNE no designado por un TSJ complaciente y subordinado a sus designios, sino por una asamblea nacional surgida del simulacro electoral del 6/12/20, con una integración de este organismo electoral escogida calculadamente»

Al mismo tiempo es necesario apuntar que lo expresado por Padrino López no ha sido producto del olvido de esa realidad o de un lapsus linguae, o que esté esperando que internamente o fuera del país, se le otorgue algún crédito a sus afirmaciones; nada de eso: se trata de expresiones dictadas por la arrogancia, la prepotencia y el desparpajo que caracteriza al tipo de respuesta que la burocracia (civil-militar) en el poder ha decidido dar frente a las críticas (nacionales e internacionales) que se formulan en su contra debido a la catástrofe que han provocado en el país, como por el interés en darle alguna justificación “política e ideológica”, a la nueva componenda electoral en preparación con motivo de las próximas “elecciones” de gobernadores y alcaldes.

Cuando Padrino López dice que las próximas elecciones de gobernadores alcaldes … “serán un ejemplo para el mundo”, sin proponérselo, pone al descubierto el plan que el madurismo se ha trazado para imponer de nuevo un resultado electoral a su favor, pero ahora ejecutado de otra manera y con otro estilo. Esto es, con un CNE no designado por un TSJ complaciente y subordinado a sus designios, sino por una asamblea nacional surgida del simulacro electoral del 6/12/20, con una integración de este organismo electoral escogida calculadamente (ex- profeso)por la propia dirección política del régimen imperante (léase: Maduro, Padrino López, Diosdado Cabello, etc) y con asesoramiento extranjero, ruso y cubano particularmente; con la puesta en práctica de procedimientos políticos en los que el “nuevo” presidente del ente electoral nacional, aparece en escena con un lenguaje y un “estilo suave y considerado”, convocando reuniones en la sede del CNE para consultar la opinión de los “partidos políticos de oposición” (todos estos partidos de maletín que políticamente no representan nada ni a nadie, pero que prestan un miserable y abyecto servicio a los designios político-electorales de la dictadura), y también para ofrecerle y, sobretodo garantizarles el ejercicio de sus derechos en el desarrollo del “proceso electoral”, con apego estricto a la Constitución y la normativa electoral existente; etc.

Este régimen político indeseable ha provocado la desintegración de la familia venezolana ahuyentando a casi seis millones de sus ciudadanos fuera de su país en busca de mejores condiciones de vida y salarios dignos, y que además, ha condenado a la inmensa mayoría de su población a la pobreza y el desamparo más espantoso»

Se comprende perfectamente que toda esa esplendidez, y el ofrecimiento de hacer ahora, en esta oportunidad, las cosas con sujeción a lo establecido en la Constitución y la Ley Electoral, se fundan en la seguridad que tiene la burocracia (civil-militar) en el poder, de que ninguno de esos “partidos políticos”, ni individualmente, ni en su conjunto, representan la posibilidad de que las elecciones (cualquiera sea su naturaleza) realizadas bajo su estricto control político-administrativo y tecnológico produzcan un resultado contrario al previsto por ella, como ha venido ocurriendo en los procesos electorales realizados después de aquella aplastante derrota que la oposición democrática le infligiera a la dictadura militarista en las elecciones parlamentarias del 6/12/15.

Eso es lo que explica, para referirnos al caso más reciente, que las elecciones parlamentarias del 6/12/20, hayan sido “ganadas” por un régimen político indeseable, que literalmente, ha destruido al país, su infraestructura productiva, su signo monetario, sus industrias básicas, su economía en general, etc; que ha provocado la desintegración de la familia venezolana ahuyentando a casi seis millones de sus ciudadanos fuera de su país en busca de mejores condiciones de vida y salarios dignos, y que además, ha condenado a la inmensa mayoría de su población a la pobreza y el desamparo más espantoso.

Conviene señalar que mientras la dictadura ejecuta todas las maniobras a través de su “nuevo” CNE, para tratar de hacerse de otro resultado electoral que le sirva para darse “visos de legalidad”, al mismo tiempo adelanta acciones coactivas (política, legales, policiales, etc.) dirigidas a mantener la ilegalización de los partidos políticos de la oposición democrática y la inhabilitación política de sus principales dirigentes, todo ello con el fin de impedir o de forzarla a abstenerse de participar en los procesos electorales pautados constitucionalmente, como lo hizo en las elecciones parlamentarias del 6/12/15.

La estabilidad del régimen político se debilita en extremo, se precariza y se hace insostenible en el corto y mediano plazo»

Padrino  López sabe que su versión sobre la realidad venezolana actual no es cierta, pero la expone porque eso está en el interés de la nueva táctica político-electoral que el régimen madurista se ha trazado con el fin de prolongar su permanencia en el poder; sabe además lo que él representa, la fuerza armada chavista (facha) es el último soporte efectivo que le queda al régimen y que lo mantiene en pie. Sabe también, como todo el mundo, que cuando esto ocurre, la estabilidad del régimen político se debilita en extremo, se precariza y se hace insostenible en el corto y mediano plazo. Aquí cabe perfectamente la famosa frase de Talleyrand de que … “las bayonetas sirven para todo menos para sentarse sobre ellas”.

EL AUTOR es historiador, profesor de la Universidad Central de Venezuela, co-fundador del partido Liga Socialista y exrector del Consejo Nacional Electoral. Autor de los libros “Legitimación de Poder y lucha política en Venezuela” y “El medinismo, modernización, crisis política y golpe de estado”.

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