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Libros: «Literaturas indígenas venezolanas» (I) #LetrasAlMargen #GustavoLuisCarrera

Quizás no muchos venezolanos saben que en su país hay 34 lenguas indígenas activas; 14 de ellas de la familia lingüística Caribe, 9 de la familia Arawak, 2 de la familia Chibcha y 9 no clasificadas o aisladas.

Gustavo Luis Carrera

El conocimiento del vasto y múltiple acervo cultural indígena de este país es un deber nacional. Y ello por una razón muy simple: es un elemento sustancial de nuestra cultura, de nuestra conducta, de nuestro imaginario. Conviene recordar que estudios científicos revelan que el factor Diego en la sangre, representativo del sustrato indígena, predomina en los venezolanos. Se suele hablar de una integración racial: blanco, negro, indio, como símbolo del mestizaje; pero no debe olvidarse que el fundamento es indígena. Raíz que posee una diversa y particularmente significativa literatura.

LENGUA Y TRADICIÓN. Quizás no muchos venezolanos saben que en su país hay 34 lenguas indígenas activas; 14 de ellas de la familia lingüística Caribe, 9 de la familia Arawak, 2 de la familia Chibcha y 9 no clasificadas o aisladas. Cada una de estas lenguas (no dialectos) tiene su estructura expresiva, con proyecciones gramaticales relacionadas con todo un mundo simbólico referido a los distintos aspectos de la naturaleza, del comportamiento humano, de la imaginación, de la sanación, de los mitos y las creencias. Es decir, un orbe metafórico. Y esto en un sistema sígnico particularmente estructurado a partir de una poderosa y ejemplarizante tradición. Es decir, que la lengua está en relación directa con el universo de los símbolos de la vida cotidiana. ¿Igual de lo que caracteriza la literatura en todas partes? Sí. Pero, con más contundencia: la palabra y su referente de la realidad están en mayor compenetración con la naturaleza.

PRIMERAS RECOPILACIONES. En el campo específico de las muestras de las literaturas indígenas de nuestro país, han sido destacadas las aportaciones sucesivas. Quizás la primera, hacia el año de 1514, es la recogida por el misionero dominico Tomás Ortiz, teniendo a Pedro Mártir de Anglería y a Francisco López de Gomara, como amanuenses, de los indios chiribichenses de Santa Fe, cerca de la bahía de Mochima, al Oeste de Cumaná; son cantares, acompañados de la descripción de las danzas correspondientes. Al reanudarse las Misiones en 1650, en el Oriente, Sur, Centro y Occidente, surge el tema lingüístico y literario indígena en las obras de los misioneros. Luego la práctica se va haciendo más frecuente, sobre todo con la restauración de las misiones en 1925: aparece la primera gramática del idioma Guarao; surge la revista «Venezuela Misionera»; y publicaciones sucesivas: un Cancionero Guaraúno; recopilaciones como «Kuai-Mare», de la escritora María Manuela de Cora, «Guarao Guarata», del misionero Basilio María de Barral y «Taurón Pantón», de Fray Cesáreo de Armellada. Labor que ha encontrado particular soporte y perspectiva analítica de alto nivel con la fundación, en 1968, del Centro de Lenguas Indígenas Venezolanas en la Universidad Católica Andrés Bello. .

LIBRO FUNDAMENTAL. CUENTOS Y LEYENDAS. Toda la información anterior, así como un extraordinario acopio de datos y referencias sobre el tema, se encuentran en un libro excepcional: «Literaturas indígenas venezolanas», del cual daremos toda la información en nuestra próxima crónica. No sólo se trata de una extraordinaria colección de muestras literarias de las distintas etnias indígenas venezolanas, sino que incluye múltiples consideraciones de perspectivas históricas, lingüísticas, sociales, folklóricas, y puede decirse anímicas en general, sobre el mundo indígena venezolano. Sobresalen en este libro los cuentos y las leyendas recopiladas de las diversas etnias, más de dieciocho, de las diversas latitudes del país. Cabe destacar algunas muestras en particular: «Sol, luna y estrellas», «Jekuno Arotu», «El camino del sol», «El tigre duende», «Leyenda de los Makunaima», «¿Por qué los indios son pobres?», «El origen del fuego», «Mito del maíz», «Kaputa y el diluvio», «Can Tim, creador de la yuca», «Zorro y aguaitacamino». Pero, no hay espacio para continuar con ejemplos sobresalientes. Lo procedente es acudir a este libro notable a todas luces. (En la próxima oportunidad nos ocuparemos de la poesía, manifiesta en cantares, oraciones y ensalmos).

VÁLVULA: «El conocimiento, y el disfrute, de aspectos de las culturas indígenas venezolanas encuentra un exponente destacado en la literatura de estos pueblos, tan nuestros como todo el pueblo venezolano. Al respecto, es clave la lectura de un libro primordial: «Literaturas indígenas venezolanas», al cual dedicaremos también nuestro próximo espacio. Entrar en el mundo peculiar de las etnias indígenas de este país es labrarse el camino para conocerse mejor a sí mismo».

glcarrera@yahoo.com

EL AUTOR es doctor en Letras y profesor titular jubilado de la Universidad Central de Venezuela, donde fue director y uno de los fundadores del Instituto de Investigaciones Literarias. Fue rector de la Universidad Nacional Abierta y desde 1998 es Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua. Entre sus distinciones como narrador, ensayista y crítico literario se destacan los premios del Concurso Anual de Cuentos de El Nacional (1963, 1968 y 1973); Premio Municipal de Prosa (1971) por La novela del petróleo en Venezuela; Premio Municipal de Narrativa (1978 y 1994) por Viaje inverso y Salomón, respectivamente; y Premio de Ensayo de la XI Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre (1995) por El signo secreto: para una poética de José Antonio Ramos Sucre. Nació en Cumaná, en 1933.

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