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Fuentes lingüísticas del castellano

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Se han recibido aportes del gallego, catalán, inglés y hasta del chino y el japonés, además de lenguas indígenas y voces onomatopéyicas

Rafael Marrón González

V

Continuando con ejemplos de los aportes de las distintas fuentes lingüísticas al castellano, cuyo vocabulario procede en un 70% del latín, incluyendo palabras como “hombre”, “currículo” y  “paz”, lo que la convierte en un idioma de una portentosa dinámica mestiza, que lo enriquece y mantiene en constante actualización, con vocación de eternidad, tenemos los préstamos siguientes, solo como ejemplos:

DEL GALLEGO    

Una muestra de las voces de esta lengua neolatina peninsular, son palabras como achantarse, canela, capullo, chubasco (aunque sea llanero), morriña, sarao, saudade, etc.

DEL CATALÁN

Desdén, guante, cantimplora, donaire, faena, nao, paella, perol, esquirol, picaporte, manjar, gresca, retrete, semblante, alioli, bajel, entre otras.

DEL CHINO

Lumpia, chopsuey, te, charol, tofu, gingseng, feng shui, choumein, caolín, kung fu, satén, etc.

DEL JAPONÉS

Kárate, yudo, ninya, suchi, emoji, karaoke, tsunami, quimono, bonsai, geisha, tempura, sake, ajinomoto, samurai, sumo, aikido, anime, origami, biombo, etc.     

DEL INGLÉS

Entre los anglicismos más comunes, algunos de los cuales están admitidos por la Academia, tenemos: abolicionista, corporación, ensayista, humorista, importar, importación, jurado, pandemonium, concreto, panorama, selección, sentimental, sinecura, tranvía, veredicto, voto, votar, celuloide, expreso, dogo, esterlina, lingote, malta paquete, paquebote, budín, ron, albatro, antílope, reportero, panfleto, túnel, balasto, tonelaje, bote, casimir, chal, franela, grumete, comité, cheque, coque, comodoro, filibustero, club, turista, bistec, boxear, folclor, bastón, caqui, bol, mitin, rosbif, vagón, esplín, coctel, fútbol, guinche, guachiman, estribor, babor panqueque, yate, trole, bauprés, yanqui, bebé, agenda, confort, detective, drenaje, tiquete, suiche, tenis, críquet, gol, dandi, chequeo, boicot, entrenamiento, financiar, flirtear, interferir, líder, mecanizar, automatizar, y todos los vocablos de origen tecnológico y digital.

DE LOS ABORÍGENES VENEZOLANOS EN EL CASTELLANO

Voces indígenas privativas de Venezuela que sean de carácter general en el castellano, hay realmente pocas, entre ellas podemos citar el nombre de diez Capitales de Estado, en Venezuela: Caracas, Cumaná, Maracaibo, Coro, Barinas, Tucupita, Barquisimeto, Los Teques, Maracay y Guana­re. Maturín no es nombre aborigen, sino el de un santo francés del siglo III o IV d.C. (San Mathuríno o Maturino) impuesto por algún misionero al cacique de la zona. Y Aragua, Carabobo, Cojedes (que inicialmente era Coaheri), Apure, Barinas, Guárico, Táchira, Yaracuy, Zulia, Amacuro. Y Baruta, Chacao, Tocuyo, Anaco, Pariaguán, Cunaviche y Carora, entre decenas de nombres de pueblos.

DE CARIBES Y ARAGUACOS

La palabra “cambur” ocupa el primer lugar, aunque no estamos seguros de que sea indígena y no africana; luego, entre muchas usadas regionalmente,  arepa, cazabe, caraota, maíz, ocumo, mapuey, auyama, cachapa, jojoto, topocho, guarapo, carato, zamuro, cachicamo, bachaco, araguato, colibrí, acure, jején, cocuyo, mapanare, comején, iguana, caimán, guacamaya, guacharaca, turupial, nigua, paraulata, morrocoy,  cuaima, cotúa, y conuco bohío, sabana, caney, churuata,  guayuco, topia (piedra del fogón), callapa, guaricha, maruto, onoto o bija. Y nombres de danzas como maremare, tura, curumare. Y de instrumentos musicales como guarura. Y nombres de árboles como apamate, araguaney, bucare, samán, chaguaramo, caimito, ceiba, guásimo, mangle, guamo, moriche, y centenares más. Nombres de frutas como parcha, guayaba, guanábana, catuche, anón, papaya, merey,  mamey. Nombres de peces como carite, macabí, guabina, payara, cachama (de donde deriva el nombre de Cachamay, lugar donde abunda la cachama). Y para designar rasgos físicos tenemos, catire, sute, chucuto, choreto.

LA INDUSTRIA INDÍGENA APORTÓ

Piragua, hamaca, chinchorro, canoa, budare, manare, sebucán, marusa, mapire, chícora, cayuco, cabuya, guaral; y la de mayor estirpe, la palabra “butaca”, derivada de la “putaca” de los cumanagotos (los caribes de Cumaná) que de humilde asiento de madera, forrado con cuero y con pies en forma de tijereta, pasó a ser la lujosa y confortable butaca de todos los teatros del mundo. La mayoría de estas palabras son de origen antillano y llegaron a Venezuela con los araguacos y caribes entre los siglos XI y finales del siglo XIV. 

Y OTROS PUEBLOS ABORÍGENES

Otras voces aborígenes de uso general en el castellano viajaron con los españoles desde Perú, México y Nueva Granada, por ejemplo, cancha, carpa, cóndor, coroto, choclo, guanaco, guano, jaguar, llama, mate, morocho,  pampa, papa, puma, totuma, vicuña (voces quechua); cacao, camote, chocolate, hule, mecate, nopal, petaca, petate, tamal, tiza, tomate, atol, pazote, huacal, aguacate (voces aztecas); y coca, coco y tití (del aimará).

DE LOS AFRICANOS

Bongó, bululú, conga, congrí, malanga, mandinga, maní, marimba, ñame, ñengue (enclenque, débil), ñapa, quimbombó, rochela, yuca, y un largo etc.   

Y HASTA VOCES ONOMATOPÉYICAS

Es decir, las que tienden a reproducir los sonidos característicos de los animales o cosas que señalan, como ronronear, bisbisar, tictac, pito, miau, quiquiriquí, cucú, chicharra, etc. Y los derivados de nombres propios como mausoleo, de Mausolo, pergamino, de Pérgamo, etc. Continuará.

@RafaelMarron

EL AUTOR es escritor, poeta, historiador, docente y comunicador social. Autor de varios libros. Es, además, el presentador oficial del noticiero estelar de Washington TV.

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