Su historia militar como Jefe Supremo de la Guerra de Independencia Suramericana, puede resumirse en veintiocho campañas, entre los años finales de 1812 y finales de 1824
Rafael Marrón González
XVII
Aunque no poseía títulos nobiliarios, pues aunque reclamaron el título de Marqués de San Luis para Juan Vicente Bolívar Palacios (el hermano mayor), el de Conde de Casa Palacios para el joven Simón Bolívar y el de Vizconde de Cocorote, que fue exigido por el padre Juan Vicente Bolívar, nunca les fueron reconocidos, la familia Bolívar Palacios, figuraba entre las más adineradas y principales familias venezolanas cuyos miembros eran denominados «mantuanos», derivado del gentilicio de los naturales de Mantua Carpetana, nombre dado por los romanos al territorio que comprendía Madrid, Toledo y Alcalá de Henares, y no del uso de ¨mantillas¨ por parte de las damas aristocráticas como se ha especulado y difundido erróneamente.
La historia guerrera de Bolívar
La historia militar de Simón Bolívar, como Jefe Supremo de la Guerra de Independencia Suramericana, puede resumirse en veintiocho campañas, entre los años finales de 1812 y finales de 1824, todas estratégicamente diseñadas por él, aunque las acciones específicas estuvieran dirigidas por sus subalternos:
1812-13: Campaña del Magdalena (Nueva Granada), Campaña de Cúcuta y Campaña de Táchira a Caracas; resumidas en la Campaña Admirable. Desde Caracas emprende, en septiembre de 1813, las campañas de la Guerra a Muerte: Campaña de Puerto Cabello, Campaña del Occidente, Campaña de Vigirima, Campaña de Araure, Campaña de San Mateo, Campaña de Carabobo (primera); Campaña de La Puerta, Emigración a Oriente y Batalla de Aragua de Barcelona (y Urica), pérdida de la Segunda República.
Campañas 1814 – 1816: El siete de septiembre de 1814, Bolívar se embarca para la Nueva Granada y emprende la Campañas de Cundinamarca con resultados diplomáticos positivos al impedir una guerra civil; y la Campaña de Cartagena, la que debe suspender para evitar una guerra fratricida, y abandona la Nueva Granada, y se refugia Jamaica, donde escribe, el 6 de septiembre de 1815, la famosa Carta de Jamaica, dirigida a míster Henry Cullen; viaja a Haití y logra el apoyo del presidente Petión, y emprende la Expedición de los Cayos en 1816: Campaña de Ocumare de la Costa y Expedición de Jacmel (mal llamada Segunda Expedición de los Cayos).
1817: Campaña de Guayana. Conquista del Orinoco con la Batalla de Cabrián.
1818: Campaña de los Llanos: Campaña de Apure, Campaña de Guárico y Campaña de Aragua.
1819: Campaña de la Nueva Granada y Campaña del Occidente de Venezuela (que culmina con el armisticio de 1820).
1821: Campaña de Carabobo (que libera a Venezuela).
1822-23: Campaña de Cauca (Nueva Granada) y Campaña de Ecuador. 1823-24: Primera y segunda Campaña de Perú. Con la batalla de Ayacucho, el 8 de diciembre de 1824, termina la presencia militar de España en Hispanoamérica y la carrera militar de Simón Bolívar, el Héroe aclamado de los pueblos, para dar paso a las tribulaciones del político que concitó el odio de las ambiciones subalternas y presenció la destrucción de su obra por la elementalidad secesionista, que todavía pervive.
Las distancias recorridas por Bolívar son impresionantes, es difícil que el trayecto de Ciudad Bolívar a Bogotá o de Bogotá a Lima, haya sido realizado a caballo por alguien más, desde la guerra de la Independencia.
Bolívar recorrió 90.000 kilómetros, a caballo, en mula o a pie, en estas veintiocho campañas, veinte mil kilómetros más que Colón y que Vasco de Gama, recorrió diez veces más territorio que Aníbal, cinco veces más que Julio Cesar y dos veces más que Napoleón.
Bolívar mandó pero también peleó en Venezuela
En territorio venezolano, entre 1811 y 1823, se libraron setenta y cuatro batallas de alto impacto y centenares de combates y escaramuzas menores de desgaste, porque las contiendas se daban donde se encontraran realistas y patriotas sin atender a diferencias numéricas, condiciones de terreno o estrategias.
Las fuerzas realistas fueron comandadas, como jefes supremos, en orden cronológico, por Domingo Monteverde, Juan Manuel Cagigal, los pulperos de Calabozo y Píritu José Tomás Boves y Francisco Tomás Morales. Y Pablo Morillo y Miguel de la Torre.
Simón Bolívar dirigió personalmente once de estas batallas de alto impacto, sin considerar las decenas de combates paralelos, además de compartir la segunda batalla de La Puerta con Santiago Mariño, que pierden desastrosamente contra José Tomás Boves, el 15 de junio de 1814; la batalla de Aragua de Barcelona con José Francisco Bermúdez, que pierden contra Morales, el 17 de agosto de 1814, aunque combatieron divididos por la terquedad del jefe oriental; y la de Calabozo, el 12 de febrero de 1818, con Páez, que ganan contra Pablo Morillo.
Y en el Sur también se fajó como los buenos
Y fuera del territorio venezolano, Bolívar realiza la Campaña del Magdalena, con la que inicia su carrera de Gloria, en Monpox, y en la que combate personalmente, ocho veces, con oficiales designados por él, y atraviesa horizontalmente la Cordillera andina para luchar contra Ramón Correa en Cúcuta, y vencerlo.
Y, entre el 5 de julio y el 7 de agosto de 1819, después de atravesar el Páramo de Pisba, con sus tropas agotadas enfrenta al jefe realista en las batallas de Gámeza, y Pantano de Vargas, batalla crucial en la que desesperado ante la ofensiva de Barreiro, Bolívar mira al coronel venezolano Juan José Rondón, que espera instrucciones listo para el combate, y le espeta: ¨Coronel ¡Salve usted la Patria!¨, y son catorce valientes a caballo los que se lanzan al centro de la batalla imponiendo el terror con sus mortíferas lanzas y silenciando la artillería enemiga, haciéndole tragar su soberbia a Barreiro, que minutos antes había gritado: ¨¡Ni Dios me quita la victoria!¨.
Y la batalla decisiva de Boyacá, que libera la Nueva Granada. Sin incluir, como hemos dicho, combates menores y escaramuzas, en total son veintinueve combates de alto impacto los que Bolívar dirigió personalmente, de los cuales perdió cinco y ganó veinticuatro. Sin olvidar que durante este tiempo, Urdaneta, Ribas, Arismendi y Girardot en la Campaña Admirable y después, en la Campaña de la Guerra a Muerte, obedecían sus órdenes, y todas las campañas del año 19 al 24, eran planificadas por él como Jefe Supremo.
La Campaña del Sur
Posteriormente, durante la Campaña del Sur, dirige y participa en la Batalla de Bombona, librada el siete de abril de 1822 en su marcha hacia Quito, en las estribaciones del volcán Galeras, en Colombia, en la que derrotó al coronel Basilio García.
En La Batalla de Junín, contra el general José de Canterac, en la que no se disparó un solo tiro, solo se usaron armas blancas, y que ganó con lanceros venezolanos y participó en la contienda, asombrando por su agilidad de ambidiestro combatiendo con una espada en la mano derecha y una daga de bayoneta en la izquierda.
Es histórico que después de esta batalla, aventajada al principio por la caballería realista y decidida por la enérgica carga de los llaneros venezolanos, varios jinetes pasaron cerca de Bolívar y, acaso por halagar su colombianismo, gritaron: !Vivan los lanceros de Colombia! Bolívar contestó, dominado por la pasión venezolana: !La pinga! !Vivan los lanceros de Venezuela! Desde entonces fue popular en Colombia el castizo enfático, que según sus biógrafos usaba comúnmente a la menor contrariedad.
La indiferencia de los Estados Unidos
Sobre los Estados Unidos, la opinión de Bolívar, que siempre se mantuvo en sintonía con el pensamiento político de Inglaterra, quedó plasmada para la posteridad en una correspondencia que envía al encargado de negocios de Inglaterra en Guayaquil, coronel Patricio Campbell, el 5 de agosto de 1829, donde, argumentando su negativa de convertir a Colombia en una monarquía, le dice: «¿Cuánto no se opondrían todos los nuevos estados americanos y los Estados Unidos que parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad?
Lo cierto es que este país anglosajón mostró total indiferencia por la suerte de la América Hispana y Bolívar, como Libertador, fue duramente atacado por la prensa de esa nación. De esa actitud se desprende que es ilógico suponer que usara en su uniforme un medallón con la efigie de Jorge Washington que los familiares de éste le enviaran de obsequio junto con una caja de rapé que había pertenecido al héroe estadounidense. Bolívar jamás usó condecoración alguna, salvo la Cruz de los Libertadores que ostentaba con legítimo orgullo, y las pinturas que lo representan luciéndolas son producto de la imaginación artística.
El 3 de Julio de 1830, el periódico El Mercurio, de Nueva York, publica un fragmento de una carta sin fecha que Bolívar había enviado desde Bogotá a un amigo no identificado de Cartagena, que refleja una síntesis de sus sentimientos en aquellos días finales de su vida. Por el comentario sobre el Congreso que se estaba instalando, fue redactada en Enero de ese año:
«He sacrificado mi salud y fortuna por asegurar la libertad y felicidad de mi patria. He hecho por ella cuanto he podido más no he logrado contentarla y hacerla feliz. Todo lo abandoné a la sabiduría del Congreso, confiado en que efectuará lo que no ha podido conseguir un individuo. Con todo fervor pido al cielo que preserve a Colombia de la guerra civil con que se ha tiznado la historia de los Estados de la América del Sur. Si para evitar ésta el Congreso creyese indispensable, y el pueblo desease, establecer una Monarquía, no me rebelaré contra sus deseos; pero tenga Vd. bien presente lo que digo: la corona jamás ceñirá la cabeza de Bolívar. Yo deseo descansar, y cuente Vd. con que ninguna acción de mi vida manchará mi historia cuya consideración me llena de satisfacción. La Posteridad me hará justicia, y esta esperanza es cuanto poseo para mi felicidad. Mis mejores intenciones se han convertido en los más perversos motivos, y en los Estados Unidos, en donde esperaba se me hiciese justicia, he sido también calumniado… ¿Qué es lo que he hecho para haber merecido este trato? Rico desde mi nacimiento y lleno de comodidades, en el día no poseo otra cosa más que una salud quebrantada. ¿Pudieran mis enemigos haber deseado más? Pero el hallarme tan destituido es obra de mi voluntad. Todos los recursos y ejércitos victoriosos de Colombia han estado a mis disposición individual, y la satisfacción interior de no haberle causado el menor daño, es mi mayor consuelo».
Bolívar genio
Bolívar fue un genio que, sin su existencia, como afirmara Unamuno, “la España máxima estaría incompleta”.
Fue uno de los fundadores del mundo moderno, tal como lo definiera la Sociedad de las Naciones (precursora de la ONU), en 1917, reconociendo formalmente que el pensamiento de Simón Bolívar no era solo un fenómeno regional americano, sino una base fundamental para el derecho internacional y la arquitectura del mundo moderno.
Pero, además, fue el único y último en realizar una propuesta geopolítica de envergadura en nuestra América, que integraría una inmensa nación desde la Patagonia hasta el mar Caribe, frente a los Estados Unidos y la Santa Alianza europea, en la búsqueda de un equilibrio universal.
Su mirada iba desde el Istmo de Panamá —al que consideraba el «centro del globo»— hasta los confines del sur, integrando los recursos del Orinoco, el Amazonas y los Andes en un solo cuerpo político.
Lamentablemente, el localismo de las oligarquías regionales y las ambiciones de los caudillos locales terminaron por fragmentar ese sueño, dando paso a la atomización que todavía hoy caracteriza a la región. Fue, sin duda, el último gran proyecto de soberanía absoluta para el continente. Fin.

EL AUTOR es escritor, poeta, historiador, docente y comunicador social. Autor de varios libros. Es, además, el presentador oficial del noticiero estelar de Washington TV.
@RafaelMarronG


