, , ,

Primero, elecciones presidenciales

Comparte en tus redes

El abogado Edwin Sambrano Vidal plantea a las fuerzas políticas que apoyan a María Corina Machado enfocar la propuesta política en función de los trabajadores y las mayorías nacionales, en ejercicio de los derechos económicos y sociales

Por considerarlo de interés para nuestros lectores publicamos a continuación la propuesta presentada por el abogado Edwin Sambrano Vidal, en representación de la Alianza por la Soberanía y la Democracia/ASD a las organizaciones políticas y personalidades democráticas reunidas en Panamá en apoyo a la propuesta de cambio político y transición a la democracia que encabeza María Corina Machado:

Es necesario dejar claro que para el restablecimiento del orden Constitucional se debería respetar la decisión ampliamente mayoritaria del pueblo venezolano de un cambio de gobierno y de elegir al Dr. Edmundo González Urrutia como presidente constitucional de la República en una elección con obstáculos excepcionales, agresión y violación de los derechos ciudadanos, políticos y electorales.
Si esto no fuere posible porque su juramentación se impide por la fuerza entonces debe hacerse una elección presidencial libre, competitiva, equilibrada, transparente y verificable con respeto de los derechos políticos de las personas, partidos y otras organizaciones postulantes y con la depuración del registro electoral y la inscripción de millones de venezolanos residentes dentro y fuera del país para que puedan ejercer su derecho al voto. Esta elección pudiera estar acompañada de la elección de la Asamblea Nacional, de acuerdo a las posibilidades.

  • Este espacio de amplia unidad y de profundo compromiso democrático, no puede limitarse a la articulación de fuerzas políticas democráticas. Lo que necesitamos es la integración de las fuerzas sociales y de las mayorías nacionales, porque no se trata de un acuerdo entre dirigentes políticos, sino de un consenso con la sociedad y aquí debo señalar la ausencia de los trabajadores en el documento: sin ellos, el consenso estaría incompleto.
  • Respecto al Gran Acuerdo y la relación con Estados Unidos, debemos reconocer la alianza, sí, pero también exigir con firmeza que esa política contribuya a acelerar la transición democrática. No se trata de ser ofensivos, sino de ser claros y demandantes en positivo, porque la percepción de los venezolanos hacia EE.UU. se ha vuelto crítica y debemos reflejarlo. Además, propongo incluir un noveno punto en las necesidades inmediatas: la restitución constitucional del trabajo y sus beneficios, como lo establece el artículo 91.
    Cualquier proceso de negociación política debe estar signado por la ética y el respeto de los valores superiores de la sociedad venezolana, bajo la dirección de María Corina Machado, quien tiene un mandato otorgado por el pueblo con suficiente amplitud, en ese sentido.
  • Sobre la Hoja de Ruta, debe quedar tajantemente claro que primero deben celebrarse las elecciones presidenciales y, si fuere conveniente legislativas, y que las tarjetas electorales regresen a sus legítimos representantes y se abran las puertas al registro de los partidos que han sido negados. Esa es la base de la transparencia.
  • En la reconstrucción institucional, debemos defender una democracia participativa y representativa. Eso lo manifestamos con la expresión «construir la democracia» que implica la promoción de la efectiva participación de la sociedad en el ejercicio de sus derechos por encima de la institucionalidad falsa o sometida a los dictados del régimen de facto. Que los ciudadanos se organicen para cuestionar la legitimidad de falsas autoridades legislativas surgidas de farsas electorales. En ese cuestionamiento, la sociedad con su autoridad moral, política, ciudadana, académica y social se constituye en cuerpo cívico para ejercer la Soberanía y de conformidad con lo previsto en los artículos 333 y 350 de la Constitución, la ejerce efectivamente en cada caso que los mandatos constitucionales sean violados, se pretenda falsificar la legitimidad de los poderes públicos o sea necesario para ejecutar un mandato o proceso constitucional.
  • No podemos abandonar el carácter vinculante de las asambleas, porque son la forma de organización social que garantiza la voz del pueblo y el ejercicio de la Soberanía de acuerdo con la Constitución. El documento que refleje los acuerdos debe afirmar de manera positiva que los avances en materia de derechos son irrenunciables y están respaldados por la Constitución de la República y por varios Tratados y Pactos internacionales.

Finalmente, sobre el apartado de Desarrollo en Democracia, no podemos aceptar una parcialización ideológica y práctica en exclusivo favor del libre mercado. Lo que debemos plantear es una economía productiva, sostenible y libre, bajo el imperio de la Constitución y de la ley, enfocada en el bien común, el bienestar de toda la sociedad venezolana y con la participación bien remunerada de los habitantes de acuerdo a su calificación y capacidades.

El bienestar no surge de oportunidades inexistentes: hay que crearlas mediante producción y redistribución de la riqueza, inversión productiva e inversión social, con los trabajadores y las madres como eje central.

  • En conclusión, nuestra propuesta debe ser muy inclusiva y enfocada en los trabajadores y en las mayorías nacionales en ejercicio de los derechos económicos y también en los derechos laborales y sociales, los ambientales y étnicos. Solo así despertaremos esperanza y construiremos una verdadera ruta que reconozca la soberanía popular, base de la soberanía nacional, para la edificación democrática del país en un proceso de restablecimiento de la efectiva vigencia de la Constitución.

Ciudad de Panamá, 24 de mayo de 2026

EL AUTOR es abogado laboralista y constitucionalista. Ex Diputado al Congreso de la República. Representante de la Alianza por la Soberanía y la Democracia/ASD y del Espacio Consenso por un Nuevo País e integrante fundador del Comité Nacional en Defensa de la Constitución.