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Derechos sin revés | La clave de la paz según Mahatma Gandhi

Las Naciones Unidas reitera que el compromiso colectivo es establecer sociedades pacíficas y estables; promover valores y normas que contribuyan a instaurar el estado de derecho, el desarrollo sostenible y la paz


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Cada año, más de 1,6 millones de personas en todo el mundo pierden la vida violentamente, según la Organización Mundial de la Salud.

La violencia es una de las principales causas de muerte en la población de edad comprendida entre los 15 y los 44 años, y afecta tanto a hombres como a mujeres en todo el mundo.

Por cada persona que muere por causas violentas, muchas más resultan heridas y sufren una diversidad de problemas físicos, sexuales, reproductivos y mentales. Sin contar los efectos que dejan en sus familias.

El Informe mundial sobre la violencia y la salud de la OMS es el primer estudio exhaustivo del problema de la violencia a escala mundial; en él se analiza en qué consiste, a quién afecta y qué se puede hacer al respecto.

El informe, que tardó tres años en elaborarse, contó con la participación de más de 160 expertos del mundo entero.

Además, fue objeto de revisión científica externa y dio pie a contribuciones y observaciones de representantes de todas las regiones del planeta.

Entre las recomendaciones emanadas del informe del año 2014 figura la necesidad de construir una sociedad más humana y sin violencia y que los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, aprendan a vivir en una cultura de paz.

Tal es la contribución de esa forma de vida que las Naciones Unidas, de acuerdo con la resolución A/RES/61/271 de la Asamblea General del 15 de junio de 2007, decretó el 2 de octubre, día del aniversario del nacimiento de Mahatma Gandhi, líder del movimiento de la Independencia de la India, como el Día de la No Violencia.

En realidad se trata de una oportunidad para “diseminar el mensaje de la no violencia, incluso a través de la educación y la conciencia pública”.

La resolución reafirma “la relevancia universal del principio de la no violencia y el deseo de conseguir una cultura de paz, tolerancia, comprensión, respeto por la diversidad y las diferencias”.

Cada 2 de octubre se recuerda al abogado, pensador y político hinduista indio, Mahatma Gandhi, considerado el líder mundial en la cultura de la no-violencia.

Sus aportes vienen de su propia vida, de la manera en que, apoyado por los medios de comunicación, logró la independencia de la India sin hacer un sólo disparo contra el dominio británico.

Ghandi dirigió a los hindúes a canalizar su batalla independentista con la resistencia pacífica; el movimiento de Derechos Civiles en los Estados Unidos en la década del 1960, dirigido por Martin Luther King, se basó en la doctrina de Ghandi, y, de manera indirecta, el mismo movimiento de revolución pacífica también influyó en el movimiento Anti-Apartheid en la Sudáfrica de finales del siglo XX. La influencia de su enseñanza ha crecido por todo el mundo.

Con su método de acción, basado en el principio de la no-violencia, llamado Satyagraha, Gandhi trató de frenar los conflictos entre hindúes y musulmanes que se produjeron después de la independencia en agosto de 1947.

Encarcelado en numerosas ocasiones y capaz de movilizar o detener a millones de indios, nunca recurrió a la violencia y promovió siempre la cultura de la paz.

Incluso, abogó hasta su asesinato, cometido por un fanático hinduista el 30 de enero de 1948, por la lucha de los ideales de los pueblos sin llegar a la violencia.

La clave de la paz según Gandhi está en la vía de la resistencia no violenta.

No se trata, de ninguna manera, de un método de pasividad estancado, de no hacer nada o de aceptar callada y pasivamente el mal.

El método es pasivo físicamente, pero muy activo espiritualmente.

No se trata de una resistencia pasiva al mal, sino de una resistencia activa no violenta al mismo.

Un segundo punto básico que caracteriza a la no violencia es que no busca derrotar o humillar al oponente, sino ganar su amistad y comprensión.

El objetivo es la redención y la reconciliación. El resultado de la no violencia es la creación de la comunidad.

El resistente no violento está dispuesto a aceptar la violencia si es necesaria, pero nunca a utilizarla.

Gandhi afirmaba que «Las cosas que son de una importancia fundamental para las personas no se conquistan simplemente por la razón, sino que tienen que comprarse con su sufrimiento«.

El que pregona la resistencia activa no violenta evita no sólo la violencia física externa, sino también la violencia espiritual interna.

El resistente no violento no sólo rehúsa dispararle a su oponente, sino también odiarlo. La base de la no violencia es el principio del amor.

A lo largo de la ruta de la vida, alguien debe tener el suficiente sentido común y moralidad para cortar la cadena de odio.

Esto sólo puede hacerse proyectando la ética del amor al centro de nuestras vidas.

Las Naciones Unidas reitera, en el marco de la celebración, que el compromiso colectivo es establecer sociedades pacíficas y estables; promover valores y normas que contribuyan a instaurar el estado de derecho, el desarrollo sostenible y la paz.

El poder eterno de la no violencia, que tanto ha logrado en muchos países, tiene un papel fundamental que desempeñar en todo el mundo, aun en las democracias establecidas.

En este Día Internacional se reafirma el compromiso de apoyar la no violencia, que no solo es una táctica efectiva, sino a la vez una estrategia y una visión absoluta.

Solo se pueden alcanzar resultados duraderos, entre ellos la paz, utilizando medios duraderos como la no violencia.


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