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EEUU no puede entregarle el poder a los socios del chavismo #HumbertoGonzálezBriceño

Objetivamente existen todas las condiciones para sacar del poder al chavismo por la vía de una intervención militar encabezada por los Estados Unidos y detener su efecto nefasto sobre Venezuela y el resto de América. Las razones de política interna son indiscutibles.

Venezuela es un país destruido que ha retrocedido en su deterioro a la época de la guerra civil. A esto se suma la amenaza que representa el narcoregimen chavista al operar como un estado que no duda en patrocinar el tráfico de droga y el terrorismo como medios para sostenerse en el poder.

Hasta ahora el gobierno de los Estados Unidos y más específicamente su presidente Donald Trump han sido los únicos dispuestos a emprender acciones concretas para sacar al chavismo del poder. Esta política se ha expresado en ofrecer recompensas a quienes ayuden a capturar a Nicolás Maduro y otros miembros de su entorno político, militar y financiero. Además el permanente patrullaje de naves norteamericanas por vía marítima y aérea anticipa los preparativos para una eventual acción militar contra el régimen chavista, salida que ha sido públicamente asumida por la administración de Trump.

Sin embargo, el propio Donald Trump enfrenta resistencias en su propio ámbito a su tesis sobre Venezuela. Los representantes de su política (Pompeo, Abrams, y Story) sigue aupando una salida encabezada por el mal llamado gobierno interino de Juan Guaidó. En la visión de estos funcionarios el régimen chavista entraría en una fase de ablandamiento ante la presión de las sanciones económicas contra sus altos operadores y negocia su rendición. Esta ruta fue incluso adornada con el idílico documento que presentó Mike Pompeo en Marzo de este año ofreciendo elecciones democráticas seis meses después de la salida de Nicolás Maduro.

Esta posición de los representantes de Donald Trump para atender el caso Venezuela es ingenua, por decir lo menos. Parece marcada por el tipo de doctrina que embarcó a los Estados Unidos en el fracaso de Irak al exitosamente sacar a Sadam Hussein para luego imponer fórmulas políticas democráticas ajenas a la cultura de los actores locales.

Los funcionarios diplomáticos de Trump están anclados en un fundamentalismo democrático que les lleva a buscar salidas para Venezuela dentro de un marco jurídico que ha sido diseñado a la medida de los intereses del chavismo. Por esta vía le otorgan un reconocimiento legal a Guaidó y a la Asamblea Nacional controlados por las mafias de la falsa oposición que mantiene negocios con el régimen chavista a través de la bisagra de los bolichicos. Esto no es interpretación. Se trata de asociaciones públicas y notorias entre la oposición reconocida y los financistas del chavismo  que han sido puestas en evidencia por periodistas de investigación una y otra vez.      

Pero Donald Trump, quien hábilmente se ha desmarcado del lobby de Juan Guaidó, tiene que resolver otra situación adicional a la resistencia de sus colaboradores. Y es que desde la geopolítica de los Estados Unidos resultaría un contrasentido salir por vías de fuerza del socialismo autoritario de Nicolás Maduro para entregarle el poder a otra forma de socialismo suave quizás representado por la falsa oposición de Guaidó. Esto así planteado podría llevar a Venezuela a un caos mayor o vacío de poder como correctamente apuntó esta semana el Senador Republicano Rand Paul.

Los Estados Unidos tienen la tecnología y capacidad militar para ejecutar una intervención militar en Venezuela y en cuestión de horas poner fin a una pesadilla que ya lleva dos décadas. El problema no es tanto sacar del poder al chavismo sino entregarle el poder a sus socios.- 

@humbertotweets

EL AUTOR es abogado y analista político, con especialización en Negociación y Conflicto en California State University.