, ,

El “Limonero del Señor” de Andrés Eloy #Crónica #DomingoAlbertoRangel

Andrés Eloy Blanco fue un demócrata cabal que creía en unas ideas que se irían a plasmar en el tiempo mediante un programa presentado por su partido. Pero, también y eso es lo que lo hace tan grande como Antonio José de Sucre, el otro cumanés inmortal, uno civil, el otro militar, representa con su poesía nuestra alma más profunda.

Domingo Alberto Rangel

Como todas las Semanas Santas, en esta también sucede que “en la esquina de Miracielos agoniza la tradición”.

Y respetando más a la pandemia, por estos días conversaba con poetas a quienes les escuché decir que a su entender Andrés Eloy Blanco no era un bardo sino un político que escribía versos. Me pareció que a esos amigos les molestaba quizás que Andrés Eloy no se devanase los sesos buscando rima, acoplada al endecasílabo, y que en esos “versos” concentrara lo vital de nuestra nacionalidad.

En materia de opinión todos tienen derecho menos la señora que narró desde su punto de vista una fiesta de 800 invitados donde pillaron al Fiscal y al otro Tarek sin tapabocas. Pero pasando ese detalle, que para mí indica la imposibilidad de que este gobierno bolivariano detenga al bandido autojuramentado, también para este cristiano, que ni soy ni pretendo ser poeta, mucho menos en un país donde ese calificativo ronda límites con la mofa. Andrés Eloy Blanco fue y es el rapsoda que mejor supo decantar en sus poemas el alma nacional nuestra.

Por algo la revolución bolivariana se quiere robar el recuerdo de Andrés Eloy ante el silencio de adecos y familia, pero esa es tela de otro saco.

Con el Limonero del Señor sucede que el autor al paso del tiempo se ha convertido en una tradición propia de la llamada Semana Mayor»

Bien: Ya no hay recluta y más bien a causa de la peladera algunos muchachos se presentan voluntarios al cuartel, de donde luego huyen. Pero, igual para siempre quedarán grabadas en nuestra sangre venezolana las estrofas de La Loca Luz Caraballo, como testimonio de los abusos cometidos desde siempre por el poder contra los pobres en un país lleno de adulantes y mandamases a los que les gusta la lisonja inmerecida, contra las mujeres en un país ultra machista, y también contra los que no se han podido instruir, en fin, contra los más débiles.

Con el Limonero del Señor sucede que el autor al paso del tiempo se ha convertido en una tradición propia de la llamada Semana Mayor, una que ni agoniza, ni muere: ¡Todos los años y como tributo al poeta nacional los pocos medios que aún instruyen no dejan de leer ese poema que mucho dice que a muchos les revuelve en el pecho lo mejor que se lleva por dentro, aunque no todos lo entiendan!

Hay quien se puso con ahínco en estos días a entresacar del poema, mediante estudio estrofa por estrofa, la fecha del milagro narrado.

Excelente trabajo recopilador que, sin embargo, olvida algo importante: Para explorar la memoria, incluso la de un poema, es conveniente hacer bien el trabajo, pensar antes de hacer nada, en dos aspectos indispensables que no se pueden soslayar sin menoscabo del resultado.

Sus poemas perfectamente se entienden salpicados  de las idas y venidas en el tiempo que le están vedadas a quien solo busca un ascenso en el escalafón»

Uno que “El Limonero del Señor” no se puede juzgar como trabajo de ascenso; y dos, que como me recordaba Elisa Arráiz citando a Elizabeth Loftus, “la memoria no es una fotocopiadora”.

Andrés Eloy Blanco fue un demócrata cabal que creía en unas ideas que se irían a plasmar en el tiempo mediante un programa presentado por su partido. Pero, también y eso es lo que lo hace tan grande como Antonio José de Sucre, el otro cumanés inmortal, uno civil, el otro militar, representa con su poesía nuestra alma más profunda.

Sus poemas perfectamente se entienden salpicados  de las idas y venidas en el tiempo que le están vedadas a quien solo busca un ascenso en el escalafón.

El Limonero del Señor va y viene, acusando a Guzmán Blanco de abusivo adultero, a los desarrollistas que derribaron tapias, muros y cortaron árboles, no solo por mera avaricia, sino sin haber pensado antes cómo iban a dejar la ciudad.

Así Andrés Eloy menciona miriñaques que ya no estaban en uso durante la “gripe española” de hace cien años, fecha la cual el investigador del poema sitúa un limonero enredado en la cruz del Nazareno y un milagro»

Y  la memoria también va y viene, como lo explica con prosa maestra Elizabeth Loftus desde las páginas del The New York Times, aún entre los medios que valen la pena leer.

A uno se le desvanece el tiempo pasado, y repentinamente reaparece, pero nunca igual, siempre con añadidos.

Hoy se cambia el color de una camisa que se vistió décadas atrás, mañana no se sabe si regresa igual pero arrugada, o si lo que cambió en el retrato mental  fue el tipo de montura de los lentes, o si repentinamente crece un bigote o desaparece la melena.

Así Andrés Eloy menciona miriñaques que ya no estaban en uso durante la “gripe española” de hace cien años, fecha la cual el investigador del poema sitúa un limonero enredado en la cruz del Nazareno y un milagro. El poeta alude a Guzmán Blanco cuando “El Ilustre Americano” había caído en el olvido y solo los políticos recordaban los robos al erario público o la irresponsabilidad como ese presidente manejó la discusión de nuestros límites con Colombia.

Fue Presidente de una Constituyente cuyos debates se pasaban por la radio cuando no había televisión ni internet. Debates que todos escuchaban con devoción»

Pero nada de eso tiene importancia, un bardo posee licencia para crear espejismos, un político no.

Y Andrés Eloy Blanco tuvo la suerte de morir cuando aún era joven y su partido estaba fuera del poder, por eso no hay posible mancha, incluso menor que reclamarle, no al inolvidable Presidente de una Constituyente cuyos debates se pasaban por la radio cuando no había televisión ni internet. Debates que todos escuchaban con devoción.

Se trata de otro asunto, uno que limita con la metafísica que no es materia de políticos, sino de los verdaderos poetas, los más grandes, como Andrés Eloy. Por eso en la esquina de Miracielos desde siglos atrás agonizaba y puede que muera una tradición pero nunca se nos irá el gran poeta nacional.

https://www.poeticous.com/andres-eloy-blanco/el-limonero-del-senor?locale=es

@DomingoAlbertoR

EL AUTOR es ingeniero civil, consultor, asesor y dirigente político. Premio Nacional de Periodismo 2019, mención Opinión.

https://www.larazon.net/category/rangel-jr/