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Solidaridad con Javier Tarazona #Opinión #HumbertoGonzálezBriceño

No es un preso político cualquiera. Su perseverancia y método logró crearle una crisis interna a las fuerzas armadas chavistas de la cual aún no han podido recuperarse

Humberto González Briceño

Los operadores del estado chavista tienen la certeza que el régimen no será depuesto por negociaciones ni elecciones. Esto deja por defecto el tema militar y lo relacionado con las fuerzas armadas chavistas como objetos de especial atención e interés porque se piensa que será por allí donde reviente una crisis que podría ser terminal para el régimen.

Por eso el régimen puede jugar al gato y al ratón con la falsa oposición para hacer el amague de una cierta contención que nunca termina de resolverse porque ambos apuestan a sostener el mismo sistema político. Pero una confrontación o crisis militar que amenace al régimen, interna o externamente, tienen el potencial de derrocarlo aunque solo sea para cambiar unos chavistas por otros.

Los presos políticos militares, y los civiles acusados de ayudarlos, tienen un tratamiento diferente dentro del esquema represivo del estado chavista. Para estos presos no hay garantías ni consideraciones. A ellos se les niegan las visitas médicas y familiares. Es usual que no se les permita designar a un abogado o se les asigne arbitrariamente a un defensor público que actúa incluso con más saña para lograr la condena de su defendido. Estos militares presos políticos están literalmente muertos en vida, a diferencia de otros presos políticos que no sufren las mismas privaciones y hasta se les permite escapar milagrosamente de sus celdas.

En esta situación parece encontrarse el luchador social y director de Fundaredes Javier Tarazona quien, sin ser militar, fue acusado por el régimen chavista como terrorista y traidor a la patria. La acusación pública de Nicolás Maduro contra Tarazona buscaba ejecutar el linchamiento moral primero para luego justificar su detención arbitraria. El propio Vladimir Padrino López, ministro de la defensa del régimen, habría declarado a Javier Tarazona como enemigo de las fuerzas armadas chavistas.

Lo que hay tras la acusación de traición a la patria contra Tarazona es en realidad un extraordinario trabajo sistemático y metódico para documentar y denunciar cómo la mediocridad y la negligencia del liderazgo de las FANB chavistas han puesto en riesgo la vida de sus propios efectivos. Gracias al trabajo de Javier Tarazona y su equipo se pudo conocer, por ejemplo, que militares venezolanos fueron emboscados por las FARC-Gentil Duarte en Apure, situación que fue ocultada por el ministro Padrino López hasta que las pruebas aportadas por Fundaredes lo desmintieron.

Los abusos de las fuerzas armadas chavistas contra la población de La Victoria en Apure y hasta el estado caótico y desorganizado de ese grupo militar pudieron ser conocidos por videos y testimonios suministrados por Fundaredes. En la zona esto contribuyó a aumentar la desconfianza de los habitantes que huían de Venezuela para buscar refugio en Colombia. En lo interno de las fuerzas armadas chavistas estas evidencias provocaron un movimiento telúrico cuya onda expansiva aún sigue en movimiento.

El régimen chavista le cobra a Javier Tarazona el poner en evidencia las profundas e insuperables deficiencias de sus fuerzas armadas plagadas de corrupción y comandadas por los peores de cada promoción. A Tarazona ahora lo tienen detenido e incomunicado, bajo un procedimiento judicial sin ningún tipo de garantías y de hecho, aunque el estado chavista lo haya sometido a su justicia civil, está recibiendo el tratamiento de un preso político militar con todos los rigores y privaciones que esto significa.

Los operadores de la diplomacia internacional, que redundan en declaraciones retóricas e inútiles sobre las violaciones de los derechos humanos en Venezuela -¿La Bachelet?- deberían tomar nota de este caso y emprender acciones urgentes para proteger la vida de Javier Tarazona antes que sea demasiado tarde. El estado chavista es muy conocido no solo por dejar morir a sus presos sino por liquidarlos físicamente. La salud de Tarazona es precaria y esto se agrava con un diagnóstico de diabetes e hipertensión. Esto lo sabe el régimen para quien solo bastaría negarle atención médica y así ejecutar otra sentencia de muerte. La vida y los derechos de todos los presos políticos, civiles y militares, importan. Pero Javier Tarazona no es un preso político cualquiera. Este es uno muy especial cuya perseverancia y método logró crearle una crisis interna a las fuerzas armadas chavistas de la cual aún no han podido recuperarse.

 @humbertotweets

EL AUTOR es abogado y analista político,
con especialización en Negociación y Conflicto en California State University.