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Una teoría para la revolución tecnológica #Opinión #DomingoAlbertoRangel

El problema de estas elecciones no es votar o abstenerse, es más bien, ¿habrá candidatos que valgan la pena?

Domingo Alberto Rangel

Hace poco conversaba con unos amigos que tuvieron cargos importantes, quizás de segundo plano, porque en la AD que fue poderosa, la generación fundadora nunca permitió “a los muchachos” –algunos con medio siglo a sus espaldas- fijar el rumbo y mucho menos mandar, cualquiera fuese el cargo desde donde despachaban.

Bien, era el día anterior al cierre de las inscripciones para candidatos y en ese momento me interesaba conocer las posibilidades de una entente entre Ramos Allup y Bernabé, y si de esa posibilidad podrían surgir candidaturas unitarias. Dado que en ese momento una cadena del sur de California me pedía un comentario “de voz” sobre el tema me pareció que esos amigos ex adecos podían tener información de última hora.

El tema de alianzas una vez finalizado el lapso de inscripción de candidatos es moralmente fastidioso y una vez iniciada la conversa nos dimos cuenta de cuan inútil también era.

Sucedía que tanto el amigo ex gobernador de un estado importante, como quien fue alto directivo en el viejo Congreso Nacional, tenían la misma información que este escribano.

“Domingo, quise saber según tu opinión la fecha a partir de la cual AD dejó de hacer historia”

Y a pesar de que el amigo de la provincia estaba apurado para tomar “una cola” hacía la capital del Estado que una vez lo vio de gobernador, al cambiar de tema una charla de media hora, se volvió interesantísima y duró más de tres.

El amigo que no menciono, hombre decente, me decía que él estaba investigando la fecha en la cual, con frase prestada de Vargas Llosa, “se comenzó a joder AD”.

Como me preguntó directo, rápido le contesté que ese partido se había jodido cuando perdió el poder y punto.

Entonces el ex gobernador, buen conversador, sin darse por vencido cambió de tercio y repreguntó: “Domingo, quise saber según tu opinión la fecha a partir de la cual AD dejó de hacer historia”.

El gobierno democrático de Rómulo Betancourt no pudo hacer historia debido a los alzamientos militares de restos del perezjimenismo, las guerrillas de la izquierda revolucionaria y el intento de magnicidio»

Mi contertulio esperaba que coincidiera con su opinión cuando arbitrariamente él había situado la fecha nefasta en el gobierno de Lusinchi.

En ese punto tampoco le di la razón cuando sin dudar le respondí que AD solo había “hecho historia” en 1945, cuando en su gobierno revolucionario permitió el voto de mujeres, de pobres, de analfabetas y mayores de 18 años… que era un viejo anhelo venezolano. ¡Historia política sin duda!

Desechando las presiones del gobierno yanqui de la época, añadí a mi repuesta, que el gobierno democrático de Rómulo Betancourt no pudo “hacer historia” debido a los alzamientos militares de restos del perezjimenismo, las guerrillas de la izquierda revolucionaria y el intento de magnicidio que afectó físicamente al incansable trabajador que fue Betancourt.

Por eso es una incógnita lo que hubiese hecho RB con una mayoría en todos los poderes del estado, y sin la violencia desatada contra su gobierno.

Muchísima gente, con el cerebro lavado por medios desinformantes, creen que es fácil volver a la Venezuela saudita sin darse cuenta que 2 o 3 generaciones de venezolanos por carambola vivimos mejor que todas las anteriores, desde la llegada del petróleo»

Luego la conversa se fue al futuro y así me di cuenta de que a pesar que en las inscripciones de los candidatos de la oposición solo los de AD congregaron hasta los CNE regionales, importantes movilizaciones, ese partido, como “la oposición” en general, incluyendo a mis amigos, carece de una teoría para lo vital que es la revolución tecnológica de un siglo que apunta hacia poner a las gentes a vivir un nuevo feudalismo.

En la actual situación uno escucha sobrevivientes de otras épocas añorando el “Blue Label” que una vez bebieron, y sifrinadas por el estilo.

Muchísima gente, con el cerebro lavado por medios desinformantes, creen que es “fácil” volver a la Venezuela saudita sin darse cuenta que 2 o 3 generaciones de venezolanos por carambola vivimos mejor que todas las anteriores, desde la llegada del petróleo que nos hizo importantes en el mundo.

El crudo era hace un siglo el único bien exportable que podía financiar durante muchos años lujos envidiados por los vecinos. Bien que permitió a gobernantes irresponsables y demagogos, endeudarnos innecesariamente, “porque los venezolanos tienen con qué pagar”.

Y para poner en rumbo un barco a la deriva como mi país donde gente que se supone “estudiada” lo que añora es un whiskey exclusivísimo»

Es obvio salvo para los chorlitos, que el mundo no volverá a financiar con sus ahorros una industria de exportación venezolana como fueron las petroleras privadas e incluso Pdvsa hoy arruinada por chavismo y sanciones.

Y para poner en rumbo un barco a la deriva como mi país donde gente que se supone “estudiada” lo que añora es un whiskey exclusivísimo, que ni en Inglaterra es fácil de conseguir, se necesitan ciudadanos organizados y dispuestos a todo por llevar a la práctica lo que por consenso indique una Teoría para la Revolución Tecnológica.

El gobierno a punta de casinos y bodegones debe suponer que por vía del socialismo esos números de la Venezuela saudita se pueden rescatar.

Los chamos quieren cambios en la educación pero en vía de la robótica, la bioingeniería y cosas por el estilo que personajes de la nueva oligarquía como la nueva ministra o la rectora de la UCV, simplemente no entienden o no les convienen»

No lo creo, pero con eso no basta: sin partidos dispuestos a convertirse en la alternativa de futuro por vía de la libertad y el mercado, los sueños de quienes una vez bebieron “Blue Label”, quedarán como anécdota chistosa del abuelito a quien nadie le cree porque a los muchachos nacidos a finales del siglo pasado y en adelante, esas cuitas les aburren.

Los chamos quieren cambios en la educación pero en vía de la robótica, la bioingeniería y cosas por el estilo que personajes de la nueva oligarquía como la nueva ministra o la rectora de la UCV, simplemente no entienden o no les convienen.

Por eso el problema de estas elecciones no es votar o abstenerse, es más bien, ¿habrá candidatos que valgan la pena?

@DomingoAlbertoR

EL AUTOR es ingeniero civil, consultor, asesor y dirigente político. Premio Nacional de Periodismo 2019, mención Opinión.

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