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Esteban Palacios, el tío preferido del Libertador

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Se mantuvo monárquico y fiel a Fernando VII durante toda la guerra de la independencia americana, volvió a Venezuela en abril de 1825

Rafael Marrón González

VIII

A Esteban Palacios no le fue muy bien con su amistad con Manuel de Mallo, pues, le costó año y medio incomunicado en una prisión de Cataluña sin que hasta ahora se haya encontrado razón alguna, y sin que el favorito hiciera ninguna diligencia para lograr su libertad.  Pero, a través de su amistad,  debió ocupar algún cargo en el gobierno, quizá en Hacienda,  porque Bolívar escribe desde Bayona a Joseph Bernal el 13 de enero de 1802: «…mi tío Esteban… está bueno y privado de toda comunicación.  Eso es todo lo que puedo decir a Ud. sobre el particular. Él no tiene apoderado, de suerte que hay infinito trabajo hasta para cobrar sus sueldos».

Una vez puesto en libertad llegó a ser director del Teatro Italiano   de Barcelona,  España.  En septiembre de 1810 se arrogó,  como suplente,  la  diputación por la provincia de Caracas a las Cortes de Cádiz. El 31 de enero de 1811, la Junta de Caracas le escribió desaprobando su conducta y exigiéndole dejara de actuar como diputado por Caracas.

Esteban Palacios que se mantuvo monárquico y fiel a Fernando VII durante toda la guerra de la independencia americana, volvió a Venezuela en abril de 1825, al saberlo Bolívar le envío, el 10 de julio de ese año, una emotiva carta de bienvenida a su patria, que ha sido llamada por los historiadores “La Elegía del Cuzco”.

Bolívar se residencia con el marqués de Ustáriz

Por la intempestiva y misteriosa prisión de Esteban Palacios, y porque Pedro Palacios, que en algún momento aspiró a sustituir a Mallo en  el lecho  imperial,   tuvo que residenciarse en Cádiz  donde  la vida  era  más  barata  o  porque  huyera  asustado  por  la detención  de su hermano,  Simón se residenció, aproximadamente durante un año, en  la  casa  de  un  mentor  más severo que  Esteban  Palacios,  el  viejo marqués  Jerónimo de Ustáriz y Tovar,  nacido  en Caracas,   que lo encarrilará hacia estudios más  serios  que tendrían una gran influencia sobre el desarrollo  intelectual del futuro Libertador.

Para ese momento el marqués de Ustáriz era Ministro del Supremo Consejo de Guerra, y hasta su muerte acaecida el año 1809, desempeñó importantes cargos en la corte de Carlos IV.

En casa del marqués, que para ese momento tenía 65 años,   Bolívar se relacionó con   «filosofía,  literatura, historia,  los  clásicos de la antigüedad y los clásicos modernos»,  también  aprendió algo de inglés,  italiano y francés, idioma que ya adulto llegó a dominar perfectamente.

Luís Perú de Lacroix narra en el Diario de Bucaramanga, en 1828: “…Hoy ha estado Su Excelencia leyendo a Homero en una traducción francesa. Otro día lee a Voltaire de corrido y en alta voz,  expresando  en español lo que va leyendo en francés».

Y llega el amor verdadero

Una tarde llega de visita a casa del Marqués de Ustáriz otro caraqueño,  Bernardo Rodríguez del Toro, acompañado de su hija María Teresa del Toro y Alaiza, una gentil joven de 19 años. Son parientes de Bolívar,  y  éste,  que tiene 17 años,  se  enamora,  se vuelve casi loco, quiere casarse de inmediato, el padre de la novia le pide que espere un poco, que lo piense, porque es demasiado joven. El 30 de septiembre de 1800, por estar ya su tutor preso, le escribe a su tío Pedro:  «…No ignora Ud.  que  poseo  un  mayorazgo bastante  cuantioso,  con la precisa condición de que  he  de estar  establecido en Caracas, y que a falta mía pase  a  mis hijos,  y  de  no, a la casa de  Aristeguieta,  por  lo  que, atendiendo yo al aumento de mis bienes para mi familia, y por haberme  apasionado  de  una  señorita  de  las  más   bellas circunstancias  y  recomendables prendas, como es  mi  señora doña  Teresa  Toro,  hija de un paisano y  aun  pariente,  he determinado  contraer alianza con dicha señorita para  evitar la  falta  que puedo causar si fallezco  sin  sucesión;  pues haciendo  tan  justa liga, querrá Dios darme algún  hijo  que sirva  de  apoyo a mis hermanos y de auxilio a  mis  tíos…. Informado yo de que Ud.  no sabía esta novedad quiero participársela;  en  primer lugar,  porque  nadie tiene el interés y dominio en mis cosas como Ud., y en segundo,  para que Ud.  tenga la bondad de proteger esta unión dando las órdenes necesarias para pedir la señorita a su padre,  con toda la formalidad que exige el caso…».     

Don Bernardo pone tierra de por medio

Don Bernardo decide trasladarse a Bilbao con su hija para poner tierra y tiempo de por medio al furor enamorado del intempestivo caraqueño, en esa población posee su hermano Pedro una hermosa villa. El viaje debió ocurrir en el mes de septiembre. Bolívar decide seguirlos pero como era un oficial activo del ejército español, necesitaba permiso del rey para ausentarse de Madrid, y para volver,  para  casarse, para ausentarse del país, etc. Esos permisos solían durar meses para conseguirse.  Bolívar tramitó su permiso para trasladarse a Bilbao, a través de Manuel Mallo, a finales de agosto de 1800, según se desprende de su correspondencia a Pedro Palacios del 30 de septiembre: «…y al señor don Manuel Mallo porque es nuestro amigo y favorecedor.  A este último le escribió el marqués de Uztáriz dos veces, y una de ellas le entregaron la carta en sus propias manos; pero no se ha tenido contestación alguna, habiendo pasado ya 30 o 31 días.  Esto mismo lo comunicó el marqués de Uztáriz al señor don Bernardo Toro por ser debido al parentesco y a la amistad,  pero fue en confianza».

Fue el 20 de marzo de 1801 cuando recibió el permiso. Esta prolongada tardanza se debió, además de la burocracia acostumbrada,  a  que España se preparaba para invadir Portugal para lo que se   había celebrado un tratado con Francia, fechado entre el 29 de enero y el 13 de febrero de 1801. Esta situación retrasó por supuesto todos los asuntos que no se refirieran a lo estrictamente militar. 

Y viaja a Francia

El mismo día 20 de marzo le escribe a Pedro: «…Hoy mismo he recibido carta de Mallo en que me dice, que ya tengo el permiso de S.M. y el suyo para marchar a Bilbao, lo que voy a hacer esta noche a las 10; y el haber tenido que hacer mucho para verificar esto, me tiene tan cansado que no puedo tomar la pluma para escribir a Vd., por lo que me valgo de Manuel María». 

En Bilbao se residencia en la misma casa donde está don Bernardo y María Teresa. Pero pasados algunos días don Bernardo decide regresar a Madrid,  y  convence al joven enamorado de que tiene que esperar un año.  Bolívar aprovecha para viajar a París y presencia un espectacular desfile militar en honor a Napoleón con motivo de la celebración de la firma de la paz parcial entre Francia y Alemania, el 9 de febrero de 1802; no hay evidencias de su salida de Bilbao a Francia pero sí existe el pasaporte de regreso concedido en París con fecha 16 de febrero de 1802 y firmado por el Ministro Don Nicolás de Azara. 

Otra anécdota

Una anécdota de O´Leary refiere que en la Puerta de Toledo Bolívar fue vejado por unos soldados que intentaron registrarlo so pretexto de cargar diamantes, en los puños o de contrabando, o porque cargaba un uniforme que no le correspondía, y que se opuso espada en mano al registro por lo que sería exiliado de Madrid.  No existe evidencia testimonial ni documental de este   incidente, además, Bolívar era protegido del marqués de Ustáriz,  que como hemos visto era nada menos que Ministro del Consejo de Guerra de su Majestad Imperial Carlos IV, y como hemos narrado salió de Madrid permisado por el rey.

La admiración de O´Leary por Bolívar lo llevó a rodearlo de una leyenda dorada que lo presenta como un héroe presentido sujeto de un inexorable destino manifiesto.

Bolívar recibe permiso del rey para casarse

A su regreso a Bilbao, procedente de Francia, Bolívar tramita su permiso para regresar a Madrid, pero tarda demasiado y piensa casarse por poder y que venga María Teresa con su padre a Bilbao para embarcarse para los Estados Unidos,  así se lo hace saber a Pedro Palacios en carta del 23 de agosto de 1801. Pero Don Bernardo no da su consentimiento, le parece Bolívar demasiado joven todavía para su hija,  apenas  ha cumplido 18 años. Al fin, el 9 de abril de 1802,   llega el permiso   para regresa a Madrid,  viaja  a   esa   capital apresuradamente y al llegar tramita la licencia para casarse. Esta vez fue más rápida la diligencia, y con fecha 15 de mayo de 1802 recibe la comunicación que le informa que, «El Rey ha servido   conceder  a  Don  Simón  de  Bolívar  y   Palacios, Subteniente del Batallón de Milicias disciplinadas de  Valles de   Aragua,  en  la  Provincia  de  Venezuela,   actualmente residente  en  Madrid,  el permiso  que  ha  solicitado  para contraer matrimonio con Doña María Teresa Rodríguez del Toro, precedidos  los  requisitos  prevenidos  del   consentimiento paterno y demás reales disposiciones».

Y contrae matrimonio en España

Inmediatamente solicita dispensa de amonestaciones por la necesidad de viajar urgentemente y el 26 de mayo de 1802 celebra el ansiado matrimonio en la capilla de San José, y otorga a la novia como regalo de bodas: ¨…cien mil reales de vellón… para que los reasuma y goce como caudal propio…¨. Tiene diecinueve años cuando regresa, casado, a su país y se residencia en la casa de la esquina de las Gradillas, «frente al ángulo sudeste de la plaza Mayor de Caracas», y no en San Mateo porque esa hacienda pertenecía a su hermano Juan Vicente. Bolívar la heredó a la muerte de éste. Las haciendas de Bolívar se encontraban en los valles de Yare, en  los valles del Tuy y en el Guárico. Continuará.

EL AUTOR es escritor, poeta, historiador, docente y comunicador social. Autor de varios libros. Es, además, el presentador oficial del noticiero estelar de Washington TV. @RafaelMarron

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