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Isaac Mencia: «cualquier aumento salarial es pulverizado por el alza de precios»

Isaac Mencia

En 2015 el aumento del salario y del ticket de alimentación fue de 97%, pero la inflación en el rubro de alimentos fue de 315%, destaca el profesor de la UCV


Enrique Meléndez

El economista Isaac Mencia afirma que Venezuela sufre una intolerable catástrofe social, causada por la decisión del Gobierno de adoptar un plan de ajuste “caótico y empobrecedor”.

“Hay muchos indicadores que ponen de manifiesto la catástrofe. Uno de ellos, quizás el más relevante de todos, es el crecimiento violento que ha tenido la pobreza desde el año 2013 hasta el presente”, afirma el también profesor de la Escuela de Economía de la UCV.

“La política salarial de este Gobierno ha sido de un rotundo fracaso”

¿Derivó la inercia en materia de política económica en tragedia social?

Efectivamente. Venezuela sufre una intolerable catástrofe social, y es urgente detenerla y revertirla para evitar daños irreparables mayores de los que ya se están observando. El tema de la pobreza, por ejemplo. Para ilustrarlo en cifras: en el año 2012 el total de hogares en pobreza de ingresos se ubicó en menos de 23%. Ese porcentaje fue creciendo sucesivamente hasta llegar en 2015 a 73%. Estamos hablando de un crecimiento de más de 50% en la pobreza. Pero hay algo más grave todavía, y es que de ese 73%, casi un 50% se encuentra en pobreza extrema. Es decir, son familias, cuyo nivel de ingresos no le permite satisfacer una necesidad tan básica como es la alimentación.

Esta cifra está recogida en el excelente trabajo de encuestas realizado por la UCV, la Ucab y la USB. De tal manera que hay una catástrofe social, y como diría un destacado investigador y asesor en materia de temas sociales para varios organismos internacionales: la pobreza no es una abstracción estadística, tiene manifestaciones en la vida cotidiana de las personas, de las familias y de la sociedad.

Estamos hablando, según la Fundación Bengoa, de desnutrición tipo Biafra, y más recientemente esa imagen vergonzosa de más de cien mil venezolanos cruzando la frontera hacia Colombia, desesperados por comprar alimentos, medicinas y otros tipos de bienes que están ausentes de los anaqueles de los distintos establecimientos comerciales de Venezuela.De hecho, nosotros tenemos ya unas evidencias elocuentes: protestas crecientes de personas en la calle gritando que tienen hambre; niños que se desmayan en las escuelas por hambre; adultos mayores que han muerto infartados en colas humillantes, extenuantes, después de cuatro, cinco o más horas para comprar algún producto básico; un cuadro de desnutrición infantil severo, que nunca se había visto.

De tal manera que sí estamos en presencia de una gran catástrofe social que configura un grave cuadro de violación de derechos humanos, porque negarles el acceso a niños a la nutrición, es negarle un derecho humano fundamental, lo mismo que negarle el derecho a su salud.

estamos en presencia de una gran catástrofe social que configura un grave cuadro de violación de derechos humanos

Ahora, esta crisis era previsible. Esta catástrofe se podía haber evitado, si oportunamente se hubiesen tomado unas medidas de política económica.

«la debacle económica se agrava por adoptar un plan de ajuste caótico y empobrecedor»

¿Qué privó, según su punto de vista, para que no se tomaran esas medidas?

El factor más importante fue la decisión de Nicolás Maduro, así como de la cúpula del Psuv, de insistir en no reconocer las causas de la crisis y de atribuir la causa de la misma a una supuesta “guerra económica”, así como de no mostrar la más mínima voluntad de rectificación, cuando desde el propio año 2013 quedó ya evidenciado que el país había entrado a un proceso de colapso económico que se acentuó en los años siguientes.

Incluso, la debacle económica se agrava, no solamente por la acumulación de los profundos desequilibrios de la economía y distorsiones que se arrastraban desde la gestión de Hugo Chávez, sino que se agrava por la decisión de adoptar un plan de ajuste caótico y empobrecedor. Esa es la razón fundamental por la que al agravarse la crisis, entonces se genera inmediatamente una debacle social.

Venezuela vive una recesión profunda, que lleva ya tres años. Existe una inflación desbordada como la que se ha venido registrando con tasas intermensuales de aumentos de precios superiores a 20% en los últimos meses, un deterioro brutal del salario real y una caída del consumo. No era posible que en ese contexto, agravado además por una escasez generalizada, no se tradujera en una catástrofe social.

El plan que hasta ahora ha venido siguiendo el gobierno está basado en privilegiar el pago de la deuda pública externa, a la cual sólo en el 2015 se le destinó 10 mil 886 millones de dólares en amortización (29,14% del valor total de las exportaciones, a costa de una reducción drástica de las importaciones, que caen en el 2015 en 31 mil 151 millones de dólares, respecto al 2012; un 56,2%); en liquidar activos de la República, como venta a descuento por factura petrolera, por cobrar a países de Petrocaribe; o en vender o pignorar oro monetario de las reservas internacionales; retiro de los Derechos Especiales de Giro del FMI; en posponer pagos durante 2016 y 2017 de deuda contraída con el Fondo Chino; en desmontar programas sociales, como el PAE y debilitar la red de mercados públicos, como Bicentenarios, Mercal; en contener las demandas salariales en el sector público, y en mantener el esquema desquiciado del control de cambio, con más de 6 devaluaciones desde febrero en 2013, así como el control de precios, flexibilizándolo para muchos productos.

Aristóbulo Istúriz ha anunciado que el Gobierno piensa aprobar un nuevo aumento salarial, para el fortalecimiento del salario real del venezolano. ¿Qué piensa usted de esa medida?

La política salarial de este Gobierno ha sido de un rotundo fracaso. Se trata de una política que no ha obedecido a la búsqueda de un bienestar de los trabajadores, porque en medio de una inflación desbordada como la que tenemos, es muy peregrino pensar queun aumento de salario pueda traducirse en un incremento del poder adquisitivo; de tal manera que todos los aumentos de salario que se han venido produciendo en estos últimos años han sido pulverizados por la inflación.

«los grandes perdedores de esta crisis son los asalariados, los pensionados, los que se encuentran en la economía informal»

El mejor ejemplo ocurrió en el año 2015, cuando, según las cifras del Gobierno, entre aumento del salario y del ticket de alimentación se dio un incremento de ingresos para los trabajadores de 97%, pero la inflación en el rubro de alimentos fue de 315%. A pesar de que estas cifras, no toman en cuenta los precios muy elevados que se dan en el mercado paralelo, de modo que ese anuncio de Aristóbulo Istúriz es un anuncio dirigido a tratar de crear expectativas de que hay una preocupación real del Gobierno por el bienestar de los trabajadores, cuando es precisamente todo lo contrario.

Hay un proceso de empobrecimiento, como te he dicho, y los grandes perdedores de esta crisis son los asalariados, son los pensionados, son los desempleados, son los que se encuentran en la economía informal, de forma que esto pone de relieve la falta de credibilidad de un Gobierno que prometió redimir a los pobres, de un gobierno que se dice obrerista, pero que en la práctica ha venido ejecutando un modelo de política económica que ha conducido a la pobreza a la inmensa mayoría de los trabajadores venezolanos.

Mientras no haya una política antiinflacionaria exitosa, con visión de mediano y largo plazo, es imposible que los aumentos nominales del salario mínimo, mediante decretos del Gobierno, se traduzcan en mejoras del salario real o poder de compra, que es lo que es lo que determina que los asalariados puedan mantener o mejorar su nivel de vida.

La exigencia de una política antiinflacionaria es uno de los principales desafíos en una agenda de transición política económica, pues en un país como Venezuela, con tasas de inflación desbordadas, que nos han convertido por cuatro años consecutivos en la economía más inflacionaria del mundo, cualquier aumento salarial nominal es pulverizado por el alza de los precios.

Esto es lo que ha estado ocurriendo desde el año 2013. En tal sentido, el Gobierno carece de una política antiinflacionaria. Por lo tanto, cualquier anuncio o decreto de aumento salarial, si bien puede aliviar el menguado salario de los trabajadores, esto será muy transitorio. Si el Gobierno quiere de verdad mejorar el nivel de vida de la población, debe ejecutar una política antiinflacionaria y crear condiciones para reactivar la economía, de manera que el aumento salarial sea en términos reales y conectado con la productividad laboral.

Obviamente, este régimen está incapacitado para lograr estos objetivos, por cuanto sigue empecinado en un modelo económico improductivo, ineficiente, que genera fuertes y persistentes presiones inflacionarias.

¿Cómo vio usted el cambio que se dio en el gabinete? ¿Usted cree que la corriente comunista del gobierno se impone?

«ningún empresario sensato va a invertir en Venezuela»

Pueden haber muchas interpretaciones con respecto a esta decisión de remisión de ministros. En el caso de Pérez Abad, había la expectativa de que él podía permanecer en el cargo; lo mismo que Eulogio del Pino, presidente de Pdvsa, luego de las declaraciones que ellos han formulado recientemente, reconociendo que una de las políticas pilares de este régimen, como han sido las expropiaciones, la ocupación de tierras, ha sido un error.

Ahora, esto puede estar revelando la existencia de profundas contradicciones, de pugnas en el bloque de poder de la llamada “revolución bolivariana”, y la remoción de Pérez Abad podría estar indicando que, efectivamente, los grupos más radicales dentro del chavismo están asumiendo un peso mucho más determinante en la toma de decisiones; así que esto puede interpretarse como una señal de la decisión del presidente Maduro y de los grupos más radicales de ir a una radicalización más pronunciada de la política económica, que de seguir materializándose, va a agravar la crisis económica y la crisis social.

Pero hay otro elemento a considerar, y es que la remoción de estos ministros se da en un contexto de una profunda crisis institucional, donde el Gobierno ha decidido radicalizar sus posiciones, desconocer un poder fundamental de toda democracia como es la Asamblea Nacional. Decidió, igualmente, decretar un estado de excepción, un estado de emergencia que en el fondo significa una suspensión de garantías, agravando el problema de su credibilidad.

Nadie, ningún empresario sensato, va a invertir en Venezuela, va a traer sus capitales cuando la señal que se está enviando es de una mayor radicalización política y económica. En una ambiente como este, un Gobierno sensato debería procurar cierta estabilidad, enviando señales confiables hacia el país, hacia los agentes económicos, pero está haciendo todo lo contrario. Son muy malas señales las que está enviando el presidente Maduro y su Gobierno.


“Es urgente sanear a Pdvsa”

¿Usted cree que la Fuerzas Armadas están en capacidad de solucionar la crisis alimentaria?

En absoluto. La economía funciona sobre la base de incentivos: al trabajo, al ahorro, a la inversión. La economía no es un cuartel que obedece órdenes, mandatos. De tal manera que pensar que con una concepción militarista del poder, de la economía, se pueda dar solución a uno de los grandes problemas que afronta el país, constituye una visión totalmente equivocada.

Además, es público, notorio que los militares han tenido altísimas responsabilidades en la conducción de áreas muy importantes de la economía, entre ellas, precisamente en el área de los alimentos. Recordemos quiénes han sido los ministros que han estado al frente del ministerio de Alimentación, así como de muchas empresas distribuidoras de alimentos.

«no hay solución a la catástrofe económica»

Por consiguiente, el ministro de la Defensa difícilmente va a poder dar solución a un problema que está asociado al fracaso, al agotamiento de un modelo político-económico, y hasta tanto ese modelo no sea cambiado, no hay solución a este problema. Mi conclusión es muy clara: no hay solución a la catástrofe económica, sin un cambio de Gobierno, y sin una nueva gestión.

¿La adopción de una nueva gestión de gobierno implicaría acudir a algún organismo multilateral en busca de una asistencia financiera?

Te repito: no hay forma ni manera de salir de la crisis sin un cambio de Gobierno, y sin un cambio de modelo de política económica. Venezuela requiere urgentemente un plan de saneamiento de Pdvsa. Requiere, además, de un plan de estabilización, que tenga entre sus objetivos fundamentales abatir la inflación y superar la grave crisis de escasez de bienes que tenemos en el país, y se requiere, además, un nuevo diseño de política social que pueda atender las causas estructurales de la pobreza en Venezuela.

En lo inmediato hay una situación de insuficiencia de divisas, de crisis de balanza de pagos, y no hay manera de que se pueda resolver el tema de la reactivación de la economía, si no hay un incremento de las reservas internacionales que permitan financiar las importaciones.

«hay una situación de insuficiencia de divisas»

Precisamente, una de las causas del agravamiento de la crisis que tenemos es la decisión del Gobierno de reducir drásticamente el nivel de las importaciones. Mantener un esquema cambiario totalmente distorsionado en tasas múltiples, después de haber hecho varias devaluaciones que han tenido un impacto inflacionario sostenido. No adoptar ninguna medida relevante, coherente en materia fiscal, para corregir el sostenido déficit de las finanzas públicas, de forma que sí es necesario que el país acuda a la solicitud de un financiamiento externo.

Ahora, en estas condiciones, de una debacle económica, de una catástrofe social, de un clima de inestabilidad política profunda, agravada por el Gobierno, no es posible ir a los mercados multilaterales de asistencia crediticia, sino que se requiere que haya un nuevo Gobierno que cree unas nuevas condiciones institucionales para ir a un financiamiento externo.