, , ,

La reforma Protestante y el desarrollo capitalista

Comparte en tus redes

La Reforma Protestante fue iniciada por Lutero en Alemania en 1517, con la publicación de sus 95 tesis, clavadas en la puerta de la iglesia de Wittenberg.

Luis Fuenmayor Toro

La subjetividad humana es una cualidad intrínseca de nuestra mente, a través de la cual integramos sensaciones, pensamientos, emociones y recuerdos, de todo lo que ha sido nuestra experiencia de vida hasta un momento determinado de la misma. Somos seres que se desarrollan en unas condiciones particulares de ambiente físico, grupo familiar y entorno socio cultural, que permite organizar los estímulos externos y dotarlos de un valor particular para cada quien. A través de nuestra subjetividad experimentamos el entorno existente, lo conocemos, lo capturamos mentalmente o aprehendemos, para luego tratar de comprenderlo y explicarlo. El proceso se origina de la realidad, que se acepta que existe como realidad concreta, y vuelve a ella como fuerza transformadora, positiva para el resto de la sociedad o negativa para ésta.

Las fuerzas subjetivas constituyen un motor de cambio y transformación, tanto aquellas consideradas socialmente enaltecedoras, como las que envilecen a la sociedad y a los seres humanos individuales. Es en este marco que vamos a tratar de resumir la importancia de la reforma protestante del siglo XVI, en la aparición y desarrollo del capitalismo, sus cualidades y sus perversiones, y en la existencia de la ultra derecha política, independientemente de las admoniciones que nos señalan lo vetusto de los términos de derecha e izquierda. La Reforma Protestante fue un movimiento político religioso, calificado de hereje, que tuvo sus inicios en Alemania, y que enfrentó las malas prácticas, los abusos y la descomposición, de la iglesia católica, por lo que desconoció su autoridad y sus enseñanzas. Los principales reformadores fueron Martín Lutero y Juan Calvino.

La Reforma Protestante fue iniciada por Lutero en Alemania en 1517, con la publicación de sus 95 tesis, clavadas en la puerta de la iglesia de Wittenberg, que condenaban la práctica de vender indulgencias, mediante la cual se otorgaba el perdón de los pecados, a cambio de dinero, algo que Lutero consideraba contrario a la fe cristiana. La corrupción del clero, el descontento general con el poder del Papa, la acumulación de riquezas por la Iglesia, el incumplimiento con sus deberes espirituales y la difusión de ideas que fomentaban la reflexión individual y la responsabilidad personal, constituyeron las bases de la reforma. El movimiento condujo a una división dentro del cristianismo occidental y a la aparición de nuevas iglesias: el luteranismo, el calvinismo y el anglicanismo.

Lutero se enfocó en la fe individual como fórmula de salvación, mientras Calvino, reformador francés, promovió la idea de la existencia de la predestinación y la soberanía absoluta de Dios, para decidir la salvación o no de los seres humanos, independientemente de sus acciones en este mundo. Las nuevas ideas promovían el individualismo extremo, la riqueza personal era considerada una señal de éxito y de bendición divina, por lo que se acabó la necesidad del “ojo de la aguja”. La pobreza, por su parte, era culpa de los pobres. No había espacio para lo colectivo. Se construye líderes mesiánicos, como el pastor, que es casi un elegido de Dios, al igual que el líder político, por lo que sus acciones y decisiones no se discuten, ni mucho menos se cuestionan. La justicia social deja de tener significado.

En Inglaterra, es el rey Enrique VIII, quien inicia y lleva adelante la reforma anglicana, al separarse de la Iglesia Católica, aduciendo la negativa papal a anular su matrimonio con Catalina de Aragón, quien no le había dado un heredero varón, por lo que quería casarse con Ana Bolena. Las causales reales eran económicas y políticas, pues la Iglesia Católica poseía una gran parte de las tierras y riquezas inglesas y la ruptura permitió a la Corona expropiar esos bienes, fortalecerse como gobierno, debilitar el poder de Roma y centralizar el control político. Crea entonces la iglesia de Inglaterra (anglicanismo) en el siglo XVI y se convierte en la máxima autoridad de su iglesia. Ejecuta a Tomás Moro, pensador católico humanista, defensor del catolicismo y de la justicia social, quien enfrentó su divorcio, su matrimonio y su jefatura de la iglesia inglesa.

Indiscutiblemente, el protestantismo constituyó una base ideológica perfecta para el desarrollo capitalista en sus expresiones más fuertes. Contrasta el hecho de que se inicia, con el enfrentamiento de una práctica comercial, contraria a los valores cristianos, para luego derivar en que las prácticas de enriquecimiento individuales tienen la total bendición de Dios, mientras los pobres son culpables de su miseria. La diferencia de desarrollo entre las naciones europeas protestantes y las católicas son una demostración de la fuerza de las ideas, cuando se convierten en motor de cambio individual y social.  

EL AUTOR es médico-cirujano, Ph. D., profesor titular y exrector de la UCV, investigador en neuroquímica, neurofisiología, educación universitaria, ciencia y tecnología. Activista y dirigente político, exrector syuplente del Consejo Nacional Electoral.

https://larazon.net/tag/luis-fuenmayor-toro