La marcada diferencia de visión que alejaba al Libertador Simón Bolívar de los hombres de su época y de su espacio geográfico, era producto de sus viajes, sus lecturas y sus conversaciones con hombre de mayor densidad intelectual.
Rafael Marrón González / I
De aquella masa de hombres corajudos y temerarios que produjo la revolución en Venezuela, solo Bolívar había viajado a Europa y a los Estados Unidos y solo Sucre lo acompañaba en su pasión por los libros. Gracias a sus viajes, que le permitieron intercambiar impresiones con hombres de cultura universal y de pensamiento liberal y acercarse a las propuestas políticas y sociales del momento, pudo Bolívar organizar sus ideas y objetivar sus impulsos.
El 19 de enero de 1799 antes de cumplir los dieciséis años, y ya Subteniente de Milicias, Bolívar viaja a España a reunirse con su tío y padrino de confirmación Don Esteban Palacios para formalizar sus estudios porque a pesar de saber leer, escribe con cuidadosa letra pero con pésima ortografía, como lo refleja su carta que envía a su tío Pedro Palacios desde Veracruz, el 23 de marzo de 1799. Su ignorancia, por descuido familiar y por su propia rebeldía, es inmensa, lo que compensa con una extraordinaria capacidad de percepción y sentido crítico.
A Madrid llega en mayo de 1799, y Esteban Palacios, su tío y padrino de confirmación, le contrató maestros españoles de francés, matemáticas, equitación, baile y esgrima, disciplina en la que destacó a pesar de sus brazos cortos por su facultad de ser ambidiestro, pero todo dirigido a las frívolas exigencias cortesanas del momento; en esta época comienzan los mitos que lo relacionan a la decadente corte de la disoluta reina María Luisa de Parma y de su favorito Godoy.
La primera de estas leyendas lo sitúa jugando pelota con el príncipe de Austria, futuro Fernando VII, tres años mayor que él, y especulan que en una jugada le tumbó el sombrero de un pelotazo, y pretenden ver en este accidente un augurio de lo que en el futuro perdería Fernando, ya rey, con Bolívar.
También se le coloca en la Guardia de Honor de la princesa María Luisa, futura reina de Etruria, pero tampoco existe evidencia alguna de esta posición en la corte. Además, es difícil aceptar que un desconocido de ultramar, indiano para más señas, pudiera desplazar en tan disputado cargo a los hijos y protegidos de los nobles españoles.
El adinerado indiano mantiene a sus tíos
Bolívar, al llegar a España vivió con su tío Esteban en la casa del neogranadino Manuel de Mallo, joven neogranadino que había vivido en Caracas y que sustituía temporalmente en el lecho de la reina a Manuel Godoy, aunque en la realidad parece que solo fue una especie de gestor de negocios de poca importancia en la corte. Bolívar permaneció poco tiempo en esta casa, pues, a la llegada de su tío Pedro Palacios a Madrid montó casa aparte, junto con Esteban y sus criados, en Julio de 1799, al mes y medio, aproximadamente, de haber llegado. Es el joven Bolívar el que financia los gastos de sus tíos, inclusive el viaje de Pedro desde Caracas, pues, Carlos aprovecha ser el tutor delegado del joven Simón para ayudar a sus hermanos a buscar mejores posiciones. En un año se evaporan treinta y siete mil reales de la fortuna del heredero. Pero de Caracas siguen llegando remesas de añil y cacao que se venden a buen precio en Bilbao. En el Boletín Nº 52 de la Academia Nacional de la Historia, se informa que Bolívar gastó el primer año de su estancia en Madrid, la suma de 54.811 reales (unos 6.500 dólares o 5.800.000.00 Bolívares actuales).
Esteban preso
A Esteban Palacios no le fue muy bien con su amistad con Mallo, pues, le costó año y medio incomunicado en una prisión de Cataluña sin que hasta ahora se haya encontrado razón alguna, y sin que el favorito hiciera ninguna diligencia para lograr su libertad. Pero, a través de su amistad, debió ocupar algún cargo en el gobierno, quizá en Hacienda, porque Bolívar escribe desde Bayona a Joseph Bernal el 13 de enero de 1802: «…mi tío Esteban… está bueno y privado de toda comunicación. Eso es todo lo que puedo decir a Ud. sobre el particular. Él no tiene apoderado, de suerte que hay infinito trabajo hasta para cobrar sus sueldos». Una vez puesto en libertad llegó a ser director del Teatro Italiano de Barcelona, España.
Y Bolívar se residencia con el marqués de Istúriz
Por la intempestiva y misteriosa prisión de Esteban Palacios, y porque Pedro Palacios, que en algún momento aspiró a sustituir a Mallo en el lecho imperial, tuvo que residenciarse en Cádiz donde la vida era más barata o porque huyera asustado por la detención de su hermano, Simón se residenció, en 1800, y aproximadamente durante un año, en la casa de un mentor más severo que Esteban Palacios, el viejo marqués Gerónimo de Ustáriz y Tovar, viudo y sin hijos, que lo encarrilará hacia estudios más serios que tendrían una gran influencia sobre el desarrollo intelectual del futuro Libertador.
En casa del marqués de Ustáriz se conversa abiertamente sobre los derechos del hombre y de la posibilidad de Independencia de América, con lo que el marqués está en descuerdo. Bolívar vio en Don Jerónimo de Ustáriz uno de los sabios de la antigüedad y se complació siempre en hablar con el anciano pues decía se aprendía más con su conversación que con la lectura. O’Leary en sus narraciones (tomo I pág. 10) dice: “La posibilidad de separar la América del Sur de la metrópoli tema frecuentemente discutido entre los amigos; y en tales ocasiones Ustáriz, ya entrado en años, aunque no desaprobaba la idea, presentaba las dificultades de la empresa con tan sólidos razonamientos, que habrían entibiado el ardor de su joven compañero a no tener éste tan profundas convicciones”. (Biografía del Marqués de Ustáriz por Juan Guillermo Restrepo Restrepo).
Para ese momento el marqués de Ustáriz era Ministro del Supremo Consejo de Guerra, y hasta su muerte acaecida el año 1809, desempeñó importantes cargos en la corte de Carlos IV.
En casa del marqués, que para ese momento tenía 65 años, Bolívar se relacionó con «filosofía, literatura, historia, los clásicos de la antigüedad y los clásicos modernos», también aprendió algo de inglés, italiano y francés, idioma que ya adulto llegó a dominar perfectamente. Perú de Lacroix narra en el Diario de Bucaramanga, en 1828: “…Hoy ha estado Su Excelencia leyendo a Homero en una traducción francesa. Otro día lee a Voltaire de corrido y en alta voz, expresando en español lo que va leyendo en francés».
Un año parece poco, pero…
No parece probable que en un solo año el joven Bolívar adquiriera con ningún dominio, conocimientos, lenguas y autores. Sin embargo, Tomás Polanco Alcántara opina: “La conducta del marqués debe haber causado mucho efecto en ese joven estudiante. Basta comprobar el estilo, el modo de expresarse y las ideas que manifiesta en su primera carta con la manera de hacerlo después de haber estado bajo la dirección del Marqués. Se nota que entonces para ya sabe qué quiere decir y lo dice con propiedad, se expresa claramente y hasta usa giros de cierta ironía y elegancia. Escribe, con igual corrección, en español y en francés. Maneja cifras de negocios. Entiende asuntos comerciales y hasta de orden jurídico. Era otra persona, resultado espiritual de la influencia del Marqués. Quienes, por haberlo conocido, se refieren a Ustáriz mencionan su desinterés, su amor al Rey y al bien público, sus modales populares y su trato amable y franco, profundos sus conocimientos en ciencias morales y políticas, infatigable su aplicación y estudio en los ramos que estaban bajo su autoridad, su literatura vasta y escogida, su entendimiento claro y sin preocupaciones, sus virtudes públicas y privadas poco comunes. Para un joven inteligente y despierto, con deseos de aprender, tenía que ser un privilegio el tener a su lado a un personaje dotado de esas condiciones”. Continuará.

EL AUTOR es escritor, poeta, historiador, docente y comunicador social. Autor de varios libros. Es, además, el presentador oficial del noticiero estelar de Washington TV.
@RafaelMarronG


