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El agua sigue siendo un tema sensible para los venezolanos

El país alcanzó la meta de cobertura de agua potable suscrita ante la Organización de las Naciones Unidas en el año 2001, al disminuir el déficit de la población no abastecida de agua potable a través de redes al 15,2%


 

Andreína García

La disponibilidad del agua potable sigue siendo un tema sensible en Venezuela, pese a que Venezuela garantiza desde 2009 agua potable a 95% de su población y a que se amplió 84,4% la cobertura de su saneamiento, tal como lo señala Zoila Martínez, directora de Desarrollo Comunitario de la ONG ambientalista Vitalis.

Aún quedan muchas comunidades que carecen del vital líquido, no sólo en frecuencia y cantidad, sino en calidad.

[quote_center]Apenas entre 20% y 30% de las aguas servidas son tratadas[/quote_center]

Alejandro Luy, gerente general de la Fundación Tierra Viva, destaca que incluso en áreas urbanas “no hay garantía de que el agua esté disponible todos los días y a toda hora”. El biólogo expresa que a pesar de que hay tuberías por las que se supone que debe llegar el agua, “hay zonas como Chacao, Catia La Mar, Guarenas o Guatire tienen severos problemas de agua durante casi todo el año”.

Para ambos especialistas, además de la red de recolección o de suministro de agua la calidad del líquido que llega a los hogares de los venezolanos es otro tema crucial. Bajo la óptica de Luy, la mayoría de las plantas potabilizadoras de agua fueron construidas entre las décadas del 50 y 70 por lo que no están adaptadas a las necesidades de hoy. “Hay informes que indican que el mantenimiento es deficiente y que se ha aumentado en algunos casos, particularmente en la cuenca del Lago de Valencia, la cantidad de cloro y aluminio y eso tiene unos efectos en la salud”, añade.

Martínez, por su parte, pone de relieve que pese a que sí se han actualizado o remodelado algunos embalses y sistemas de almacenamiento y producción de agua como La Mariposa o Los Dos Cerritos, “si no se mantiene un control de la deforestación, los sedimentos de zonas aledañas pueden llegar a los embalses y disminuir su vida útil”.

En el caso del saneamiento del agua ambos especialistas coinciden en que apenas entre 20% y 30% de las aguas servidas son tratadas. Es decir, que de cada 100 litros de agua servida que sale de nuestras pocetas, lavamanos y lavadoras solo 30 son tratados. Es decir que 70 litros se dirigen directamente a cuerpos de agua, lagos, ríos, mares, “sin ningún tipo de tratamiento”, alerta Luy.

La ONG Provea destacó en 2013 la contaminación del embalse Pao-Cachinche y de la red de distribución de Valencia y consideró preocupantes las numerosas denuncias sobre la contaminación de las fuentes de agua de grandes conglomerados humanos en Carabobo, Aragua, Miranda, Distrito Capital y Lara.

[quote_center]De cada 100 litros de agua servida que sale de nuestras pocetas, lavamanos y lavadoras solo 30 son tratados[/quote_center]

Para Alejandro Luy uno de los grandes obstáculos para mejorar la distribución y el saneamiento del agua es que «es prácticamente regalada en el país. Lo que fomenta una situación de derroche en todas las clases sociales».

El biólogo destaca que una familia de cinco integrantes que vive en un edificio de la parroquia La Candelaria, con un consumo consciente del servicio paga apenas 40 bolívares al mes. «¿Eso es suficiente para tener el agua que merecemos, que sea tratada y que no contamine nuestras aguas? No, definitivamente no», expresa, mientras compara el servicio con el de televisión por cable que asciende a 700 bs al mes.

“No digo que el Gobierno no haya llevado adelante iniciativas para atender alguna parte de la problemática, pero en tal caso ha sido insuficiente», dice Luy, argumentando que ha sido así por dejar afuera a investigadores que podían haberle resuelto cuál es la tasa deforestación del país y a las ONG, que podían haberle ayudado con campañas de concientización sobre saneamiento de aguas, áreas protegidas y biodiversidad.


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