,

Otra palabra mágica en la chistera de Errejón y de Pablo Iglesias. “Innovación”: ¿o sea?

Reconvertir la producción (ya diezmada aquí en España) en “economía de la innovación”, es la paradoja dialéctica del sujeto liquidándose a sí mismo al liquidar a su propio predicado


 

Tamer Sarkis Fernández (Barcelona, España)

1. LÍMITE OJETIVO A LA INNOVACIÓN BAJO EL MODO DE PRODUCCIÓN CAPITALISTA

Hablar de “innovación” suena siempre bien y es una excelente carta de presentación política. Ha venido a revestir de nuevas tonalidades conceptos erosionados como el de “progreso” o el de “renovación”, “modernización”, etc. En su documento programático, la nueva formación política española PODEMOS dice querer “reconvertir el modelo productivo hacia una economía basada en la innovación”, y eso evoca imágenes de “cambio”, de “hacer mejor las cosas” y de “iniciar otras”.

Pero, con total independencia respecto de uno u otro modelo productivo cualquiera, bajo la producción capitalista “innovar” no puede significar más que idear, generar y aplicar nuevo Capital Constante (sea Fijo o Circulante: maquinaria, tipos de materia a transformar o fuentes de energía) con cuyo uso -es decir, rebajando el tiempo de producción necesario y disminuyendo la proporción de trabajo vivo- producir más barato y producir más. Esta ventaja competencial comparativa incrementa la masa ganancial del “innovador”, poniéndolo en condiciones de transformar esa acumulación de Capital dinerario en incorporación y acumulación operativa de otros tipos de Capital. Tal acumulación ampliada significa tanto una nueva rebaja en la proporción del trabajo vivo (Capital Variable) respecto del total de Capital empleado, como a la vez una ampliación de Capital Variable en números absolutos, incrementándose de nuevo el volumen de mercancías producidas y así la masa de ganancia. A su vez, otra porción ganancial puede ser invertida, no en adquisición directa, sino en más “innovación”, movimiento que abre un nuevo ciclo de acumulación ampliada de Capital, y así sucesivamente.

¿Por qué esta explicación?: pues porque bajo el Modo de Producción capitalista, donde los factores de producción son capitales que incorporan su propio Valor al del producto + el Valor transferido a ese producto por la Fuerza de Trabajo más allá del Valor de ésta última (o Valor reproductivo de la FT), lo cierto es que las fuerzas productivas no se desarrollan irrefrenablemente y ad infinitum. Contra el mito que habla de locura “productivista” imparable del Capital, éste desarrolla las fuerzas productivas sólo mientras encuentra una respuesta de demanda dentro del propio campo económico capitalista por parte del sector de mercancías “de salida” (o de producción para “venta final”). Y, a su vez, hay adquisición capitalista de fuerzas productivas (más en general, hay acumulación ampliada de Capital, incluida ampliación de plantillas) sólo mientras la expectativa calculada de acumulación ganancial (que consecutivamente determinará las posibilidades de re-inversión en ampliar, con vistas a prevalecer en el juego competencial), siga siendo un cálculo que supere a la disminución de Valor mercantil causada por: (1) el adicional incremento de Capital Constante en su proporción con arreglo al Capital total manejado (Composición Orgánica del Capital) & por (2) el decremento del tiempo de producción mercantil consecuente al incremento de maquinización, “corregido” o ponderado por la diferencia entre Valor mercantil y precio de mercado (que el capitalista quede en condiciones de ofertar en el universo de intercambios -o mercado- por encima del Valor).

Es decir: a cada ciclo suplementario de acumulación, y aunque la masa de Capital dinerario crezca y crezca y siga creciendo, el Valor generado por el trabajo (única “substancia de Valor”) es cada vez “menos superior” o “en menor grado mayor” en relación al Valor adicional gastado en el proceso marginal o último de ampliación capitalista. Esto es así porque, por un lado, hay a cada ciclo una disminución proporcional de la FT (“substancia de Valor”) respecto del total de Capital resultante a la inclusión del Capital integrado, y, “por otro lado”, esa misma correlación de capitales cada vez más desplazada hacia la fracción inerte (o Constante) significa una disminución del tiempo de trabajo x mercancía producida (o “magnitud de Valor”). Para un crecimiento = de Capital dinerario entre ciclos sucesivos, el crecimiento de capitales físicos integrados incluyendo números absolutos de FT tiene que ser mayor a cada vuelta.

Ergo: x unidad constante de capital integrado, la unidad de crecimiento es < a cada vuelta cíclica. Cuando la segunda unidad es tan baja que deja de compensar o incluso de reponer la unidad primera (o de inversión), deja de haber Cuota de Inversión, que pasa a inactiva -a sumarse a la acumulación sin más. Deja, en ese momento, de haber proceso propiamente capitalista (proceso de ampliación). La industria capitalista deviene entonces aquella caricatura de sí misma, que Marx evocaba cuando recordaba la simpleza de las primigenias concepciones del capitalismo entre los economistas previos a Sismondi, quienes creían distinguir la esencia de este Modo de Producción en el atesoramiento, en la acumulación de dinero, en «hacer» un capital y guardarlo, preservarlo, etc.

Esto que acabo de detallar es así bajo el Modo de Producción capitalista, no importa si con Pablo Iglesias, con Thatcher o con Lula, si en USA, España o China. La Variable determinante de la prosecución de innovación no es otra que la demanda productiva que, con perspectivas de rentabilizarla, sea capaz de incorporar dicha innovación en sus propios procesos de trabajo. De lo contrario, el sector capitalista abastecedor de fuerzas productivas se queda sin su estímulo, que, paralizado o en reflujo, lo paraliza a él. Y, por idéntica lógica de cadena, la recesión productiva de tecnología y maquinaria -”industria de base” o “industria para la industria”- necesariamente dejará sin objeto de aplicación y en tal medida sin motor ganancial a ese sector “supremo” de los ingenios, de los inventos, del secreto industrial comercializado, de las ideas, del I + D + i + I’…, a cuya providencia PODEMOS nos pretende consagrar. Pues, primero, en tal situación caracterizada por una rentabilidad negativa de hacer la acumulación ampliada de capitales físicos y de contratación de FT, los capitalistas dejan de consumir “innovación” (al contrario: bajo el Patrón de las Leyes que rigen la economía capitalista, el Modo de Producción ha incorporado ya “demasiada” innovación, que sigue acumulándose y sobre-acumulándose… pero ahora en stocks). Y, segundo, en virtud de igual comportamiento económico también ha dejado de serle rentable a una hipotética industria estatal/ nacional fomentada por PODEMOS, el incorporar en su seno un plus de “innovación” por encima de su emulación respecto del estadio promedio o estándar industrial de fuerzas productivas operante o ya en funcionamiento.

2. SOBRE-ACUMULACIÓN DE CAPITALES: EL MUNDO IMPERIALISTA YA ES HOY INCAPAZ DE METABOLIZAR PRODUCTIVAMENTE LA INNOVACIÓN

¿Acaso se corresponde esta hipótesis descrita con el estadio real hoy en el capitalismo desarrollado?: ahí reside el quid de la cuestión. En que éste -el expuesto- es precisamente el periodo que desde hace años caracteriza a los “viejos centros” capitalistas, empezando por el epicentro imperialista estadounidense, cuya sobre-producción de capitales generó la sobre-acumulación expresada a la postre como “crisis financiera”, y que ha ido determinando el “contagio” sucesivo hacia unos y otros centros subalternos (más o menos dependientes de las inversiones estadounidenses). Inversiones que sólo pueden expresarse ya bajo condiciones draconianas impuestas a los países destinatarios de esas exportación de capitales. Y que, a fin de cuentas, son calderilla al lado de la extorsión financiera: es ésta “el último resorte” de acumulación capitalista para un Hegemonismo yankie privado de rentabilidad vía acumulación ampliada de capitales físicos.

Dato ilustrativo: en 2010, el aumento de cada punto marginal de Valor en la masa total ganancial le suponía al Capital financiero y monopolista estadounidense la inversión previa de 4 puntos de Valor en investigación, incorporación de Medios de Producción y contratación laboral productiva. Cuando los Obama, los Biden y los liberal del NY demócrata, de California o de Silicon Valley, en carne y hueso o interpretados por la apología cinematográfica holywoodiense, llegaban a las carreras electorales recitando su poemario de invertir en “la sociedad del conocimiento” o “de la información”, en “nuevas tecnologías”, en “Capital humano”…, en rigor eran más charlatanes que otra cosa. Pues lo que ocurría -y ocurre- con el Hegemonismo es justamente su incapacidad para digerir y metabolizar su desarrollo de fuerzas productivas ya habido, sea en suelo estadounidense o por externalización internacional.

En un contexto de “crisis” de sobre-acumulación de capitales pesando sobre el campo imperialista que el Hegemonismo estadounidense tutela, y dado que no hablamos de un proceso transitorio sino de una línea histórica de declive, consagrar la producción a “innovación” equivale a montar un puesto de polos de hielo en Groenlandia. A esto se responderá que “ancho es el Mundo”, y que, justamente a tenor del razonamiento expuesto, una economía consagrada a innovar donde tiene que poner sus miras y pescar es en el Mundo Soberano Emergente, es decir, en ese campo de países y de subcontinentes con mercado solvente de capitales físicos. Concretando: transformarse en una especie de síntesis entre think-tank científico y trastienda tecnológica al servicio de comunicar (de vender) experimentación, maquinaria, equipamiento e investigación directriz para el desarrollo de nuevo Capital Circulante en concepto de aplicación energética y combustible. Eso sí sería interesante, pero no menos limitado: las Leyes productivas que han conducido a la sobre-acumulación de capitales al “viejo” campo, no entienden de culturas ni de territorios ni de WASP ni de BRICs. Con el tiempo, poco o mucho, y sin revolución de Modo de Producción mediante, el continuo incremento proporcional de Capital Constante saturará también los nuevos polos mundiales de acumulación, al abocarles a un ciclo donde el cálculo de aumento adicional o marginal de la masa de ganancia ya existente no salde ni la inversión adicional o marginal ni en concepto de gasto ni en concepto de riesgo (o margen de incertidumbre).

Así como en la época del capitalismo pre-monopolista la retracción de la demanda de capitales por parte de los patrones empresarios abría la crisis de sobre-producción (abierta siempre por el flanco del sector productor de Medios de Producción), en nuestros días es la evolución nada menos que de mercados nacionales enteros (de las fuerzas económicas unificadas como Estado y rigiendo desde el Estado) aquello que arrojará a la cuneta a cualquier nación subsumida en la fórmula de la “innovación”, a un punto crítico X en el recorrido decreciente de la Tasa de Ganancia. PODEMOS nos habla de Soberanía Nacional y de independencia política y económica, pero lo cierto es que aplicar el punto programático analizado es ni más ni menos que atar al país a una modalidad contemplativa de dependencia ante cierto “curso del mundo” autonomizado y a la vez dictador unilateral sobre “nuestros” resultados económicos.

3. ÚNICA INNOVACIÓN VIABLE: REPRODUCTIVIZAR ESPAÑA

La innovación es un componente que tiene mucho que jugar en una futura re-definición revolucionaria de la economía española, pero nada más (y nada menos) que inserta en una matriz racional con arreglo a fines productivos soberanos. La innovación no puede ser más que instrumento útil a la generación de riqueza. Reemplazando a la finalidad y postulada en su lugar, la innovación no pasa de ser un fetiche (fashion, hiper-biensonante) en el camino a cavar la propia fosa junto con un Modo de Producción puesto ya frente a frente con sus propios límites de curso histórico. Innovar y empeñar la innovación en producción nacional libre de la matriz conformada por los capitales exteriores (innovar para producir con capitales competitivos y auto-abastecedores propios): he ahí futuro. Producir para innovar (o consagrarse a producir “innovación”): he ahí inversión y actividad yendo directa a parar al trastero del desuso de capitales no amortizables. Reconvertir la producción (ya diezmada aquí en España) en “economía de la innovación”, es la paradoja dialéctica del sujeto liquidándose a sí mismo al liquidar a su propio predicado.

El autor de vicedirector del diario Unidad