Dos posiciones, aparentemente opuestas, se han juntado por un mismo interés: desconocer las elecciones del 28J24, desconocer el triunfo de EGU y, por supuesto, desconocer el liderazgo de MCM y cerrarle el camino a su candidatura presidencial.
Absalón Méndez Cegarra
El refrán popular que sirve de título al presente artículo resulta pertinente para referirnos a la situación política nacional y a la presencia de ciertos actores que han decidido participar en la diatriba política, con marcado interés en hacer causa común con el interinato indefinido. En las últimas semanas han aparecido dos actores políticos que, por sus posiciones políticas acomodaticias, podrían ser calificados de emergentes o mandados, dado que están prestando un gran servicio a la causa del interinato, básicamente, en su interés de permanecer inconstitucionalmente en el poder, con la debida autorización del tutor del interinato, el gobierno estadounidense.
Nos referimos a dos connotados venezolanos. Una, integrante del Foro Jurídico, abogada, exmagistrada del Tribunal Suprema de justicia y, con ascendencia en la opinión pública nacional, Otro, mañoso, como todo buen politiquero, oportunista y colaboracionista a carta cabal, exparlamentario, rector del Consejo Nacional Electoral y excandidato presidencial, quien está, por una parte, cobrando la factura por su pasantía carcelaria y, por otra parte, agradeciendo los favores recibidos por el “rodrigazo” y su tutoría: Donald Trump.
A la eminente y muy respetada y reconocida jurista se le olvidaron las primeras clases de Filosofía del Derecho. En esta asignatura se enseña que la noción de persona es la esencia del Derecho y toda la ciencia jurídica orbita sobre esta noción. Señalar, ante la opinión pública, que el ciudadano venezolano Edmundo González Urrutia, no tiene derechos que reclamar, es un verdadero exabrupto jurídico. Toda persona, todo ser humano, por el hecho de serlo y existir, tiene derechos, también, deberes que cumplir; por consiguiente, privar de este atributo a un ser humano carece de sentido y justificación alguna.
Agregar, además, que EGU no es presidente electo, que tal figura no existe en el ordenamiento jurídico venezolano y, para más señales, que EGU, renunció, es una posición absolutamente absurda, pensada para confundir al pueblo y favorecer un interés no explicito, pero, sobre entendido.
En algunos sectores políticos hay un marcado interés es desconocer las elecciones presidenciales que se llevaron a cabo el 28J24. Este desconocimiento, trae, aparejado, el desconocimiento de sus resultados y el triunfo de EGU. Al negar lo uno, se niega, lo otro, lo que permite sostener la tesis de la convocatoria a nuevas elecciones libres y transparente, porque las del 28J24, no lo fueron. También, significa, ignorar los motivos por los cuales EGU no ha tomado posesión de su cargo de presidente de la República y, da, un fuerte espaldarazo, al “parto de los montes” del TSJ que sentenció la ausencia presidencial de NMM, como “ausencia forzada”, figura, que, en verdad, no existe en la CRBV, es creación propia, original, del TSJ, similar a la tesis que señala que, EGU no tiene derechos y no es presidente electo.
Con estas peregrinas ideas se marea a la opinión pública, corre el tiempo, se fortalece el interinato; pero, no se advierte, que, también, se lleva por delante la tesis de nombrar una Junta de Gobierno, pues, la CRBV, no establece este supuesto de hecho y nada indica sobre quién la nombra y quiénes la integran.
La otra creación de Dios es un enviado de DT, para oxigenar el “rodrigato”. No por casualidad, recientemente, fue invitado por la Casa Blanca para acompañar a DT en su comparecencia ante el Congreso de los Estados Unidos. De la nación del Norte vino con el encargo que acaba de hacer público, bajo el eufemismo de “un pacto con Venezuela”. El pacto, no es con Venezuela, el pacto es con DT y el “rodrigato”.
Lo esencial del pacto es una reforma constitucional, sin indicar el destinatario del mensaje, y, desviar la atención sobre nuevas elecciones presidenciales, colocando el tema, en el último eslabón de una cadena de eventos electorales.
Alguien, con bastante ironía, animado por el humor criollo, señaló, con propiedad, que para las elecciones presidenciales que pongan fin al interinato, no hay afán alguno, tienen tiempo de espera. Primero, hay que realizar las elecciones de las comunas, concejos municipales, gobernaciones, reinas de carnaval, juntas de condominio, delegados de curso, centros estudiantiles, juntas directivas de las cajas de ahorro, cooperativas, asociaciones de vecinos, organizaciones no gubernamentales, asociaciones de productores, comerciantes, etc. Luego, podrían celebrarse, de ser necesarias, las elecciones presidenciales.
Esta posición es coincidente con la de Jorge Rodríguez, quién, ante la catástrofe producida por el doble sismo del 24-J26, sin inmutarse, señaló que, “no había cabeza para pensar en elecciones presidenciales”. Resulta, que no hubo cabeza, ni para una cosa, ni para la otra. Un espejo lo tienen en la vecina y hermana república de Colombia. Las comparaciones son malas, pero, valen.
Estimamos que el candidato presidencial emergente y bien mandado no ha tenido tiempo de leer la CRBV. La comuna es una figura inexiste en nuestro ordenamiento constitucional.
Dos posiciones, aparentemente, opuestas, juntadas por un mismo interés: desconocer las elecciones del 28J24, desconocer el triunfo de EGU y, por supuesto, desconocer el liderazgo de MCM y cerrarle el camino a su candidatura presidencial.

EL AUTOR es abogado y licenciado en trabajo social. Profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV. MSc en Administración Privada, doctor en Ciencias Sociales. Ha participado en la redacción de la Ley Orgánica del Sistema de los Seguros Sociales, Ley de Vivienda y Hábitat, Ley del Régimen Prestacional de Salud, Ley del Régimen Prestacional de Empleo, entre otras.


